Las mujeres ocupan el 67% de los empleos que están peor pagados en el País Vasco

Las mujeres ocupan el 67% de los empleos que están peor pagados en el País Vasco

Su fuerte presencia en puestos del comercio, la hostelería y la limpieza explican en gran medida la brecha en los sueldos

ANA BARANDIARANSan Sebastián.

Cuando se aborda la brecha salarial por género conviene primero aclarar términos para evitar confusiones. Una cosa es la discriminación directa, que significa que un hombre cobre más que una mujer en el mismo puesto de trabajo, con la misma responsabilidad y antigüedad. Es lo que supuestamente ha ocurrido en la BBC y es ilegal, aparte de poco habitual. «No se ven demandas de este tipo en los tribunales», admite Garbiñe Biurrun, presidenta de la Sala de lo Social en el País Vasco. Sin descartar que esto suceda en Euskadi en algunas empresas, no es la causa principal que explica el hecho de que los vascos tengan una salario medio de 31.089 euros y las vascas de 23.537, un 24% inferior. Esta desigualdad está motivada, entre otras razones, porque ellas acaparan la contratación a tiempo parcial (en un 75%) y son las que se acogen a medidas como la reducción de jornada (en un 96%). Pero también hay diferencias en los sueldos por hora: los hombres cobran 19,49 euros y las mujeres 16,99. Ahí entran factores como la mayor presencia femenina en los sectores más precarios y en las ocupaciones peor remuneradas. Detrás subyace el gran motivo de la desigualdad: ellas siguen ocupándose del cuidado de hijos y mayores, buscando trabajos que permitan asumir toda esa carga.

Las estadísticas muestran de un modo claro los distintos elementos que explican la brecha salarial aunque hay un dato que resulta especialmente elocuente. Según la última encuesta de la EPA, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres vascas se encargan del 67% de las ocupaciones peor remuneradas de todo el mercado laboral. En concreto, las englobadas en la categoría 5 (incluye dependientas de comercios, camareras, cocineras, cuidado de mayores y pequeños, auxiliares de enfermería...) y la categoría 9 (servicio doméstico, limpieza...).

Los salarios medios que se corresponden a esas ocupaciones están a la cola de la escala que ofrece otra encuesta del INE (Decil de salarios del empleo principal), que solo aporta datos estatales aunque se pueden extrapolar a Euskadi, al menos como referencia. Así, el sueldo medio bruto para la categoría 5 sería de 1.345 euros y el correspondiente a la categoría 9 estaría en 1.089 euros.

La clave de la conciliación

Ellas solicitan el 96% de las reducciones de jornada y copan el 75% de los contratos a tiempo parcial

En estos empleos tan mal pagados hay 176.800 ocupadas vascas, un 41% del total. La presencia masculina es mucho más reducida aquí. Apenas se contabilizan 87.000 trabajadores vascos, únicamente un 18% de su fuerza laboral.

Por contra, los hombres son aplastante mayoría en las categorías 7 y 8, relacionadas con la industria y la construcción, donde apenas hay rastro femenino (ellas no llegan ni al 8% de los puestos) y donde los salarios medios superan los 1.700 euros (en Euskadi serán bastante más elevados). En estos puestos de trabajo es habitual que existan pluses por relevos y por otros conceptos como nocturnidad o peligrosidad, que engordan bastante los sueldos mensuales.

Industria, masculina

Ahí reside una de las claves de la desigualdad salarial por género. Las mujeres vascas apenas están presentes en la industria mientras que predominan en los servicios, donde el sueldo medio es un 26% inferior. 2.700 euros frente a apenas 2.000. «Nosotros llevamos años con campañas para orientar a las mujeres hacia la formación relacionada con la industria pero no hay manera. Es algo extremadamente perjudicial para la competitividad porque el talento no está donde debe estar», apunta Virginia Múgica, del área laboral de Confebask.

Pero la estadística de la EPA sobre ocupaciones aporta otros elementos interesantes. Por ejemplo, llama la atención que haya tantas mujeres en esas categorías mal remuneradas cuando ellas son mayoría en las universidades vascas, con un peso del 57% entre los licenciados de cada año, según un estudio de Lanbide. Una explicación puede ser que estos puestos más precarios los ocupen, sobre todo, mujeres de mayor edad, cuyo número en el mercado laboral ha aumentado durante la crisis antes el crecimiento del paro y las dificultades para llegar a fin de mes en los hogares vascos.

En cualquier caso, aunque el porcentaje de mujeres en esas ocupaciones mal remuneradas es muy alto (41%), el grueso no está ahí. La categoría con más población femenina (121.500 trabajadoras, un 28%) es la 2, donde están las médicas, enfermeras, farmacéuticas, profesoras, abogadas y economistas, entre otras.

Muchas de estas profesiones están vinculadas al ámbito público, que en cierto modo proporciona una «protección» a la mujer, porque en la administración se facilita más la conciliación y hay menos desigualdad, según explica Daniel Fernández Kranz, de IE Business School. De hecho, las mujeres están copando el empleo público en Euskadi. Acaparan el 79% del incremento de asalariados públicos durante la crisis y ya suponen el 61% del total de este colectivo.

Pero el sector público no compensa la fuerte desigualdad del sector privado. «Además, no hay que olvidar que las mujeres también son mayoría en los puestos peor pagados del ámbito público, los más castigados por la temporalidad y la precariedad. Por ejemplo, dentro de la educación, ellas predominan en las guarderías, las cocinas y la limpieza», puntualiza Leire Txakartegi, del sindicato ELA.

Menos promociones

De todas formas, es en el sector privado donde se ve observa con mayor claridad tanto la segregación por ocupaciones como las dificultades de las mujeres para ascender dentro del escalafón. Un estudio de la catedrática Sara de la Rica revela cómo los hombres llegan a cobrar un 7% más que las mujeres comparando igual sector, antigüedad y ocupación. «Ellas promocionan en menor medida», resume la experta. Lo que el estudio no permite concluir es si son ellas las que se retraen para poder conciliar o son los empresarios los que favorecen el ascenso de los hombres.

La conciliación sigue en manos femeninas y la mejor prueba de esto es que ellas son las que solicitan el 96,5% de las reducciones de jornada. El dato lo aporta Daniel Fernández Kranz, que ha realizado varios estudios sobre esta medida y su impacto. «España es uno de los países más generosos en este apartado porque permite acogerse a la reducción hasta que los niños tengan 12 años. El despido en estas circunstancias es muy difícil. De ahí que al final pueda desincentivar la contratación indefinida de mujeres», explica. Es lo que en su día dijo la expresidenta del Círculo de Empresarios Mónica de Oriol, y que desató una enorma polémica.

Las reducciones de jornadas no explican, sin embargo, el alto grado de trabajo a tiempo parcial que hay entre las mujeres. Entre las vascas el porcentaje es del 27% frente al 8% de los vascos.Y es que ellas acaparan el 75% de este tipo de empleo que, según denuncian los sindicatos, esconde un elevado fraude y precariedad. En su mayoría, advierten, es involuntario. «Llama la atención que sea frecuente entre las trabajadoras jóvenes», señala Estíbaliz Montero, de CC OO-Euskadi. Algo de fundamento deber de tener sus sospechas porque el Gobierno Vasco anunció a principios del año pasado una ambiciosa campaña para revisar todos los contratos a tiempo parcial.

Y para terminar, las trabajadoras vascas están mucho más afectadas por la temporalidad. Vistas las aristas del problema, no es fácil confiar en las medidas que los políticos están proponiendo después de que saltara la polémica con la BBC y esa torpeza del presidente Mariano Rajoy de desentenderse en un primer momento. Se habla de auditorías a las empresas, de mayor transparencia en los salarios, de animar a denunciar el fraude...

Pero lo que subyace es el mantenimiento de los roles del pasado, un sistema social muy difícil de cambiar.

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