Luzaro ha impulsado con sus créditos 2.000 millones en inversión de pymes vascas

El lehendakari y los consejeros Tapia y Azpiazu junto al comité de dirección de Luzaro./IREKIAGráfico
El lehendakari y los consejeros Tapia y Azpiazu junto al comité de dirección de Luzaro. / IREKIA

La institución financiera, participada por el Gobierno y la banca vascos, cumple un cuarto de siglo. La manufactura acapara un 62% de los préstamos participativos concedidos en este tiempo, en el que Gipuzkoa ha concentrado la mitad de su actividad

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Luzaro cumple un cuarto de siglo de vida y luce una salud de hierro y unas enormes ganas de seguir apoyando con sus créditos participativos al tejido productivo del País Vasco. Así lo explica su director general, Pedro Martínez de Alegría, quien repasa para DV la historia y el sentido de esta institución que a lo largo de esos veinticinco años ha ayudado a movilizar inversión de las empresas de Euskadi por valor de casi 2.000 millones de euros, además de haber ayudado de manera indirecta a las compañías a fortalecer sus balances y a capitalizarse.

Su labor, por ejemplo en los tiempos más duros de la reciente crisis, explican desde el el anonimato algunos de los beneficiarios de esas inyecciones dinerarias que llegaban como el maná, ha resultado «sencillamente impagable». Y es que esos créditos participativos «contribuyen no solo al aprovisionamiento de capitales permanentes sino también a una dinámica de recursos propios que posibilita mejores respuestas en tiempos de crisis o en momentos de variación del ciclo económico», destaca el directivo.

En Luzaro, que tiene su sede en la donostiarra avenida de La Libertad, saben bien lo que es ayudar a las empresas durante las crisis. No en vano, el organismo nació precisamente para eso en 1992, concluida la reconversión industrial, promovido por el Gobierno Vasco, que tomó como ejemplo unas instituciones similares que existían en Alemania. «En aquella época las empresas contaban con una estructura financiera muy diferente, usaban deuda a corto plazo para activos a largo, ¡hasta se financiaban con letras para comprar máquinas!», recuerda Martínez de Alegría. «Ahora es muy distinto, se ha profesionalizado por completo la labor del director o responsable financiero», añade.

Lakua -que siempre tuvo una participación minoritaria en la entidad- tocó a rebato y rápidamente se subieron al barco las cajas de ahorro que hoy conforman Kutxabank, Caja Laboral, el Banco Guipuzcoano (hoy Sabadell), Bankoa e Ipar Kutxa, subsumida en la actualidad en Laboral Kutxa.

Como anécdota cabe recordar que, ya que hacía falta una ficha bancaria, se utilizó en primera instancia una que estaba en poder de BBK; en concreto, la de Atlántica de Crédito y Financiación S. A, que estuvo 'viva' unos meses hasta que se acordó el cambio de la denominación a la que hoy conocemos.

En 1996 se incorporó al capital otro socio importante como es la Empresa Nacional de Innovación (Enisa) que, dependiente del Ministerio de Economía, se dedica a financiar proyectos empresariales innovadores y viables. Martínez de Alegría desvela que Enisa quiso después «copiar» la idea en otras comunidades autónomas pero no encontró «ni el eco necesario ni tampoco un apoyo financiero tan decidido como en Euskadi por parte las entidades financieras locales».

Esta última característica, la de 'viables', tiene enorme importancia, puesto que Luzaro no se concibió -ni nunca ha funcionado- como un lugar al que pudieran acudir las empresas con problemas severos o, como quien dice, al borde de la muerte. Al contrario. Y para muestra, el mejor botón posible: el ratio de morosidad de los créditos que concede, que se queda en un 4,5%, que ya quisieran para sí entidades inmensamente más grandes y poderosas.

Desde el inicio, las sociedades de garantía recíproca vascas (Elkargi y Oinarri, ambas fusionadas hoy bajo el nombre de la primera) formaron parte también del proyecto en su papel de avalistas. El Gobierno Vasco, que no aporta fondos como sí hacen los bancos accionistas de Luzaro, también ejerce de colchón de seguridad en algunas operaciones y subsidia parte del coste financiero en algunos créditos concretos, además de actuar de 'enganche' y red de seguridad con el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Convenios

Luzaro funciona eminentemente en base a varios convenios. El más importante es el firmado por sus socios (la banca y el Gobierno) y Elkargi. Pero hay otros. Como el rubricado por la entidad y la Spri, que sirve para atender a las microempresas de nueva creación que se acogen al programa Ekintzaile del organismo dependiente del departamento de Desarrollo Económico del Ejecutivo de Vitoria.

O como los sellados con las diputaciones forales para, por ejemplo, dar cobertura a empresas de sectores concretos como el agro o a los emprendedores. La relación con el BEI se desarrolla mediante contratos; el último, por valor de 50 millones de euros, se cerró en marzo del pasado año.

Luzaro ayuda a las empresas a realizar inversiones y a fortalecer su estructura financiera

La entidad prepara créditos especiales para la industria 4.0 que serán a tipo fijo

¿Cómo son los créditos de Luzaro? La institución dispone de varias herramientas que, 'grosso modo', se dividen en préstamos participativos para la financiación de inversiones o para activo circulante (no hablamos de las necesidades del día a día sino de redes o I+D, por ejemplo) y otros que se denominan de consolidación financiera (que pudiera traducirse como de reestructuración o para la viabilidad de las empresas). Estos segundos no son participativos y tienen un tipo de interés fijo.

Evidentemente, los segundos han sido más demandados en las épocas de crisis; como en el periodo 2008-2013, que coparon el 80% del total. Sin embargo, en 2017 los primeros supusieron cerca de un 70% del dinero movilizado, prueba de que el escenario económico es bien diferente.

Luzaro, que tiene a los bancos en su propio capital, sufre como el resto del sector financiero la inmensa liquidez que existe en el sistema, fruto, como recuerda Martínez de Alegría, «de la política monetaria tan laxa del Banco Central Europeo». «Hay un apetito por el riesgo insaciable», afirma.

Tras un leve descenso de actividad, el pasado ejercicio ha sido de clara recuperación, con un total de 29 millones de euros prestados. Un repunte, claro, logrado «gracias al empuje decidido de los socios y a unos precios y condiciones muy competitivos, siempre dentro de la ortodoxia que nos caracteriza pero que, por otro lado siempre han costado de media por debajo de los del mercado», asegura.

Distintos precios

Según detalla el veterano financiero alavés, los precios de los préstamos participativos son distintos si participa o no Elkargi en la operación. En el primero de los casos, explica, existe un mínimo de euribor más un 0,5% y un máximo de euribor más un 1%. Si no interviene la sociedad de garantía recíproca, los topes son el 0,7% y el 1,2% añadidos al interbancario, respectivamente. Los créditos de Luzaro son subordinados y su coste financiero varía en función de la marcha de la empresa prestataria.

Cuando Luzaro apoya la inversión nunca va solo, normalmente forma parte de un grupo de entidades financieras (lo que conoce como un 'pool') y se hace cargo como mucho de un 60% de las necesidades de la empresa que, a su vez, ha de contar con recursos propios equivalentes a la cantidad que se le presta.

El cliente tipo de la institución donostiarra es una pyme con una plantilla media de 37 trabajadores. En 2017, el 80% de las compañías prestatarias tenía menos de medio centenar de personas en plantilla. Si las prestatarias son 'pequeñas', también lo son los préstamos, que presentan una media de 300.000 euros. El plazo promedio es de unos siete años, con dos de carencia, aunque algunos contratos llegan a los diez años.

Martínez de Alegría, que pone de relieve que el sector protagonista por excelencia en la actividad de Luzaron es la industria manufacturera (con los servicios industriales en claro crecimiento), con un 62% del total, desvela que son las empresas guipuzcoanas las que más operaciones realizan con la institución, por encima de las alavesas y las vizcaínas.

El directivo adelanta que Luzaro estudia nuevos préstamos ligados a la industria 4.0. «Tenemos intención de poner en marcha unos créditos especiales en este sentido, que serían a un tipo de interés fijo y que servirían de acompañamiento para las pymes que están dando este salto tecnológico».

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