Lluvia de millones para los agentes de la red desde el programa Emaitek Plus

La iniciativa repartió el año pasado 56,9 millones entre los llamados al futuro Consorcio, con Tecnalia como principal protagonista al recibir 20,5

J. D. A.SAN SEBASTIÁN.

Para los ajenos al siempre particular mundo de los centros tecnológicos, la creación del Consorcio Científico-Tecnológico Vasco puede resultar compleja de entender salvo, quizás, en lo que de ariete internacional del sector pueda representar en el futuro.

Sin embargo, lo que apenas hay que explicar y a todo el mundo resulta sencillo de comprender es el reparto de las ayudas que cada año se juegan los llamados a formar parte de ese club. Hablamos de la inyección económica del programa Emaitek Plus, dependiente de la consejería de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco.

Así es que dentro del Consorcio hace mucho más calor que fuera. Tanto como el que aportan los 56,9 millones de euros que el año pasado repartió el Emaitek. Una cifra que se repartió entre los llamados Centros Tecnológicos Multifocalizados (que se llevaron 42,59) y los Centros de Investigación Cooperativa (CICs), a los que llegaron los 14,31 millones restantes.

La cifra de 2017 iba a ser algo menor (en concreto, 3,6 millones menos), pero a finales de diciembre y mediante una resolución de la Viceconsejería de Tecnología, Innovación y Competitividad del Gobierno Vasco se amplió el presupuesto inicial. Justo cuando entre los centros tecnológicos corrían las llamadas, los correos electrónicos y los comentarios ante los primeros datos concretos -adelantados por este periódico- sobre cómo iba a ser el Consorcio que preparaba el departamento de Arantxa Tapia.

¿Cuáles son los criterios para repartir el dinero del Emaitek? La fórmula es sencilla. En primer lugar cuenta (y mucho) el peso de cada centro en el conjunto de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología; eso hace que la Fundación Tecnalia Research & Innovation se lleve el grueso del pastel. En concreto, 20,5 millones.

Junto a esto, y toda vez que la legislación vasca vigila de cerca a los centros y les exige un determinado cumplimiento de distintas variables (es el temido 'cuadro de mando'), esa nota pesa también lo suyo. Finalmente, las cantidades se completan para financiar los denominados planes de actuación de los centros.

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