Lina Gálvez: «El modelo empresarial y el de los sindicatos están pensados para el trabajador varón»

Lina Gálvez, en la puerta del rectorado de la universidad sevillana Pablo de Olavide./
Lina Gálvez, en la puerta del rectorado de la universidad sevillana Pablo de Olavide.

«Las empresas valoran el 'presentismo' y los sindicatos los pluses de las horas extra o la nocturnidad, todo dirigido a trabajadores liberados de cuidar a hijos o padres mayores», asegura la catedrática de la Universidad Pablo de Olavide

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN

El mundo del trabajo sigue minado para las mujeres porque sobre ellas recae el rol de cuidar de la familia, sin que la mayoría de los hombres se corresponsabilice ni el entorno laboral favorezca la conciliación. Así lo asegura Lina Gálvez, catedrática del departamento de Economía de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), participante hoy en el IV Foro organizado por la Asociación de Profesionales y Empresarias de Gipuzkoa (Aspegi).

- Usted participa en el foro 'Ellos son indispensables para lograr la verdadera igualdad'. Es evidente que es así pero, ¿realmente los hombres están dispuestos a favorecer esa situación?

- No todos los hombres se comportan de la misma manera, pero las estadísticas arrojan que todavía la mayor parte no favorece la igualdad. Incluso, muchísimos hombres desarrollan actitudes abiertamente machistas. Las agresiones en las redes sociales cuando escribes artículos sobre igualdad son tremendas. A mí en Twitter me han amenazado de violación por opinar sobre estos temas. Vivimos en una sociedad heteropatriarcal. Hemos construido la visión del mundo desde una óptica androcéntrica. No obstante, en las últimas décadas ha habido una mejora y hay hombres que están por la labor de avanzar hacia la igualdad.

«El estereotipo traslada la imagen de que las mujeres tienen menos ambición profesional»

«Si tu marido no se corresponsabiliza, o le dejas o tienes que trabajar de otra manera»

- ¿Qué papel juega la educación? En unas declaraciones suyas aboga por interferir en los patios de los colegios, «que es donde se forja la masculinidad predominante», según sus propias palabras...

- Así es. Cuando se actúa en favor de la igualdad, se pone el foco en algunos ámbitos y no en otros. El resultado final es que no hay resultados. En las escuelas, se está avanzando en el ámbito coeducativo, pero cuando se sale al patio, este es ocupado por los niños a los que les gusta el fútbol y se excluye a la mayor parte de las niñas y a muchos niños que no entran dentro de ese modelo. Cuando hablo de intervenir no digo que se prohíba, sino que se reparta el espacio y se desarrollen actividades que disuelvan los estereotipos. En Euskadi se está trabajando bien en este aspecto.

- Dando el salto a la universidad. El número de mujeres es altísimo, pero esta situación no se traslada años después a su presencia en los puestos directivos. ¿Por qué?

- Las mujeres suponen el 60% del número total de licenciados, pero son solo el 37% de los que salen de las facultades de Ingeniería, Arquitectura y de las de ciencias y técnicas en general. Los estudios más masculinizados son los que tienen mejores salidas en el mercado de trabajo.

- ¿Por qué las mujeres no optan por este tipo de estudios y, por tanto, de salidas laborales?

- Se produce una interacción entre factores de oferta, de demanda e institucionales. Por factores de oferta entendemos las elecciones que hacemos las personas a la hora de entrar en el mercado de trabajo, condicionadas por la disponibilidad de tiempo, nuestro capital humano, las posibilidades de movilidad o de promocionarnos. Al comienzo, entre las personas con más cualificación no hay tanta diferencia, pero a lo largo del ciclo vital van aumentando, en parte porque todavía no hay corresponsabilidad por parte de los hombres, por ejemplo, en el cuidado de los hijos. El resultado es que las mujeres disponemos de menos tiempo y eso influye en la manera en que nos ofertamos al mercado de trabajo.

- ¿Y por el lado de la demanda? ¿No se solicitan mujeres para este tipo de puestos directivos?

- Ni se las demanda ni se las promociona. El estereotipo no es una realidad, pero la afecta, modifica y condiciona a la hora de tomar decisiones. El estereotipo traslada la imagen de que las mujeres son las principales responsables de la familia y se concluye que sus ambiciones profesionales son menores. Esta imagen la han interiorizado los directivos de las empresas, también las mujeres que ocupan estos cargos. Por tanto, la promoción de la mujer se encuentra con este lastre, sobre todo cuando se trata de puestos que exigen viajar o jornadas muy largas. También cuando se requiere liderazgo. Socialmente los hombres tienen más voz, porque se les ha educado de forma más asertiva, mientras que las mujeres tenemos que ganarnos esa autoridad, no la llevamos de serie.

- ¿El mundo empresarial no ha ido variando en favor de la igualdad?

- La cultura empresarial es muy 'presentista'. La promoción va más vinculada con la presencia en los puestos de trabajo que con la productividad o el cumplimiento de objetivos. Este hecho implica muchísimas horas en el puesto de trabajo, algo difícilmente conciliable con la vida personal o familiar. También afecta a los hombres, pero como no tienen ese rol del cuidador, hay otra persona que realiza esa labor por ellos. Pasa lo mismo con los sindicatos. En el salario base no suele haber mucha diferencia de género, pero sí en el final, porque los pluses de nuevo están vinculados a las características de un trabajador libre de la responsabilidad de cuidar de los hijos o de los padres mayores. Se valoran las horas extraordinarias, la nocturnidad...

- ¿El modelo productivo, por tanto, no favorece la incorporación de las mujeres?

- Todos los hechos que he citado tienen como resultado que la horma, tanto empresarial como sindical, se amolde a un trabajador varón. El modelo está pensado para ellos. Muchas de las decisiones que toman las mujeres no son libres. Si tienes hijos y tu marido no se corresponsabiliza, o dejas al marido o tienes que trabajar de otra manera. Tomas las decisiones en base a las posibilidades reales. Hay que cambiar esa cultura o esa horma para que nos permita a todos conciliar. Así lograremos un mejor aprochamiento del capital humano de las mujeres en el ámbito productivo y el de los hombres en el ámbito familiar, porque tenemos un déficit de cuidadores, sobre todo en una sociedad que envejece a gran velocidad. Muchas mujeres no están dispuestas a tener más hijos precisamente por la barrera que suponen para el desarrollo de su profesión. Las políticas públicas deben ir en esta dirección. No se nos puede llenar la boca diciendo que contamos con una Ley de Igualdad magnífica, si no se cumple o solo parcialmente.

- ¿La crisis económica ha recrudecido la desigualdad de género?

- Sí y no. Ha impactado más en la precarización del trabajo de las mujeres, pero también es verdad la existencia de corrientes de fondo, como la educación. Lo decíamos anteriormente, el 60% de los estudiantes universitarios son mujeres. Este hecho implica más oportunidades de entrar en el mercado laboral. Por otra parte están las familias monoparentales, donde el impacto ha sido mayor, provocando un incremento de la pobreza infantil.

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