Laboral Kutxa gana un 7,3% más, apoyada en sus inversiones financieras

Gráfico
Txomin García, presidente de Laboral Kutxa, durante la última asamblea de la cooperativa de crédito.

La cooperativa de crédito se apunta un beneficio neto de 72,6 millones de euros, de los que el negocio de seguros le aporta 17,4 hasta junio

JULIO DÍAZ DE ALDA SAN SEBASTIÁN.

Laboral Kutxa presentó ayer al mercado sus resultados del primer semestre del año, un periodo caracterizado por una competencia feroz en el segmento financiero, marcada por los bajísimos tipos de interés. Con el precio oficial del dinero por el suelo -por no decir en cotas subterráneas-, las entidades pelean cada cliente, cada crédito, cada plan de pensiones o cada seguro. En ese escenario, la cooperativa pilotada por Txomin García se apuntó un beneficio neto de 72,63 millones de euros, lo que supone un incremento respecto al mismo periodo del año pasado del 7,3%.

Parte de la clave de ese repunte hay que buscarlo en los extraordinarios, que impulsaron los números semestrales de manera evidente, sobre todo desde el apartado de los dividendos y las operaciones financieras, así como en la gestión de los gastos y en el desempeño de la red de oficinas, inmersa en una frenética actividad comercial. Los seguros (Lagun Aro) aportaron 17,4 millones, un 34,5% más.

«La entidad sigue mejorando sus resultados en el primer semestre, lo que ha permitido alcanzar una rentabilidad sobre propios (eso que los técnicos llaman el ROE) del 7,36%», defendió Laboral Kutxa, que insistió en que «los persistentes bajos intereses han continuado condicionando la parte superior de la cascada de resultados».

Prueba de esto es que el margen de intereses (eso que la banca se queda tras cobrar los créditos y remunerar los depósitos) cayó un 12%. Las comisiones (un apartado en el que la entidad no ha querido ser demasiado incisiva en los últimos tiempos, como decisión estratégica) se mantuvieron casi estables, al ceder un 0,8% interanual.

Sin embargo, y aquí aparecen los extraordinarios anteriormente citados, el margen bruto mejoró un 3,5%, impulsado por los dividendos y los resultados de esas inversiones que Laboral Kutxa tiene repartidas en distintos productos, como puedan ser acciones de empresas que cotizan en Bolsa, inversiones en fondos o en índices o en renta fija. Una casilla del balance que prácticamente se duplicó entre enero y junio, al crecer un 94,8%, hasta casi los 52 millones de euros.

Esos resultados no recurrentes sirvieron para, en un nuevo ejercicio de prudencia (marca de la casa), elevar las provisiones y las dotaciones para saneamientos un 42,6%, hasta los 22,1 millones. Eso, y unos gastos aquilatados al máximo (los de administración cayeron un 4,7%), hicieron que el resultado bruto -antes de impuestos- ascendiera a 80,6 millones, un 9,8% interanual más.

Tras reducir la cartera de impagados casi un 20%, la morosidad de Laboral Kutxa se queda en el 5,31% (muy lejos del 8,83% de media en el sector), mientras la entidad luce una solvencia más que holgada y que alcanza el 17,58% en su versión más exigente (esa llamada Basilea III y que que simula que los requerimientos exigibles a finales de 2018 se aplican en su totalidad ya hoy).

El conjunto de los recursos gestionados por la entidad a cierre de junio asciende a 20.308 millones, un 5,26% interanual más. Estos primeros meses, explicó la cooperativa, han sido muy proclives al ahorro en particulares y empresas. La inversión (el crédito concedido) creció un 17,5% en el segmento de hipotecas y un 19% en el caso de los préstamos destinados a empresas.

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