Kutxabank se retira de Francia, cierra las cuatro sucursales y prescinde de toda la plantilla

Exterior de la oficina de Kutxa Banque en Pau el día de su inauguración, el 27 de abril de 2005. / DV
Exterior de la oficina de Kutxa Banque en Pau el día de su inauguración, el 27 de abril de 2005. / DV

La entidad no aclara qué salida dará a los 24 trabajadores del país vecino, donde negocia con un banco local el traspaso de clientes

J. DÍAZ DE ALDA SAN SEBASTIÁN.

Kutxabank se retira de Francia, país en el que aterrizó la guipuzcoana Kutxa en el año 2005 con un ambicioso plan de expansión internacional bajo el brazo que, es evidente, nunca llegó a consumarse por la crisis económica. «Aún tardaremos algún tiempo, pero cerramos las cuatro oficinas», confirmaron ayer a DV fuentes oficiales de la entidad presidida por Goyo Villalabeitia, que explicaron que «aún está abierta» la negociación con la plantilla, formada por 24 personas. La pata francesa de Kutxabank, explicaron las mismas fuentes, obligaba al banco vasco a someterse a una triple supervisión, la protagonizada por el Banco de España, el Banco Central Europeo y también por el Banco de Francia.

A esto se suma el que las cuatro oficinas en territorio galo (Hendaya, Bayona, donde están los servicios centrales para Francia, Pau y Burdeos) casi no mueven negocio. A lo largo de todo el ejercicio pasado, apenas se alcanzó un volumen de negocio -medido como margen bruto- de 2,25 millones de euros. De hecho, el resultado neto de esa división gala apenas llegó a 30.000 euros. Dicho de otra forma, cualquier sucursal grande en Euskadi -por ejemplo, la del Boulevard donostiarra- mueve al año más negocio que las cuatro francesas.

Con esos mimbres, Kutxabank tuvo claro que, con la eficiencia como bandera, era más práctico cerrar y abandonar el país vecino. La entidad ha comenzado a comunicar su decisión a los clientes, a los que les da la posibilidad de trabajar con una sucursal de Gipuzkoa o acudir a un banco francés (el nombre no ha sido desvelado) con el que tiene abierta una negociación para ese posible traslado del negocio.

LAB criticó el despido de los 23 trabajadores adscritos a las oficinas de Ipar Euskal Herria y aseguró que el cierre responde a «una decisión política y no económica, pues la empresa tiene beneficios, cartera de clientes, da buen servicio y no tiene problemas de ningún tipo».

Según fuentes conocedoras de las negociaciones, las salidas serán pactadas y con indemnizaciones próximas a los 60 días por año.

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