Kutxabank se apoya en las comisiones y el negocio menos tradicional y gana 302 millones

Javier García Lurueña y Gregorio Villalabeitia, ayer en el Kursaal./
Javier García Lurueña y Gregorio Villalabeitia, ayer en el Kursaal.

La reducción de gastos y los seguros, cuya aportación resultó esencial, le permitieron compensar el año pasado los tipos en negativo

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Kutxabank presentó ayer en una reunión con sus directivos celebrada en el palacio del Kursaal los números de 2017, un año en el que la entidad pilotada por Gregorio Villalabeitia se apoyó en el negocio bancario menos tradicional (o más alejado del de prestar y recoger dinero), las comisiones por servicios y las operaciones financieras para lograr un resultado neto consolidado de 302 millones de euros, lo que supone un alza del 23,6%. Ese beneficio, anticipado por DV el pasado 29 de diciembre, permitirá entregar a las fundaciones accionistas (Kutxa, BBK y Vital) un dividendo total de 151 millones, cantidad también anunciada por este diario; aún quedan por ingresar 35,5 millones, de los que 11,36 irán a parar a la institución guipuzcoana.

Esta política, sumada a la de contención de los gastos -también los de personal- permitió al banco compensar el impacto en su balance de un escenario de tipos de interés negativos que, según todos los análisis, se mantendrá -con la consiguiente presión sobre el sector financiero- al menos durante este año.

10,4%
avanzaron las comisiones
10,4%
, que se situaron en 379,5 millones de euros, frente a los 343 de 2016.
51,5%
cayó el rendimiento
51,5%
de las empresas participadas por Kutxabank, que está vendiendo estos activos por no considerarlos estratégicos ni del 'core' del negocio.

La corriente de venta de acciones de empresas participadas -que ha despertado inquietud en Euskadi y que ha llevado al Gobierno y al Parlamento vascos a reclamar a Kutxabank cautela en las operaciones y más interés por el arraigo de esas compañías- se deja notar también en las cuentas, toda vez que el apartado de 'rendimiento de participadas' perdió fuerza y se quedó esta vez en 67,2 millones frente a los 139 de 2016.

GregorioVillalabeitia: «La avalancha regulatoria ha venido para quedarse»

Llama la atención que un año antes (en la presentación de las cuentas de 2016), Kutxabank resaltaba lo siguiente: «La cartera de participadas ha mantenido su tradicional fortaleza y su habitual ritmo de contribución recurrente a los resultados del grupo; los ingresos por dividendos y de puesta en equivalencia se han elevado hasta los 139 millones de euros, un 51% más que en el ejercicio precedente».

A menos cartera industrial, es evidente, menos dividendos. Una palanca que, además, se va para no volver. Eso sí, cuando se venden activos (no solo acciones, sino también otros como, por ejemplo, la renta fija) o se mueve el dinero en los mercados, el apartado que sí sonríe es el de las operaciones financieras, que en 2017 se situó en 276 millones de euros, con un alza del 61,7%.

Otra de las características del ejercicio pasado en Kutxabank ha sido la intensidad comercial aplicada a la menguante red de oficinas, que se traduce en generosos volúmenes de actividad con clientes, tanto en el segmento del activo como en el del pasivo, donde la moderación de precios a pagar por el dinero de los depositantes ha resultado crucial.

De nuevo, los llamados recursos fuera de balance han servido para apuntalar unas cuentas en las que buena parte de los ingresos extraordinarios se han usado para incrementar las provisiones y los colchones de prudencia, que, en contra de lo que sucediera en 2016, el año pasado crecieron; en concreto, un 54,7%, hasta 368 millones. Tras ese aumento del 'bolsillo de los imprevistos' se esconde también la necesidad de afrontar las prejubilaciones previstas para este año. Las EPSV y los planes de pensiones repuntaron un 3,9%, mientras los fondos de inversión crecieron un 8,8%.

Letra pequeña

El repaso a la letra pequeña de las cuentas revela bien a las claras estas cuestiones. Con las oficinas echando chispas tratando de captar el mayor volumen posible, el margen de interes se situó en 558 millones, con lo que la entidad pudo lucir, por primera vez, un incremento interanual de este apartado. Las comisiones alcanzaron los 230 millones, lo que supuso un repunte del 10,4%. El conjunto de los activos del banco también cambió el paso y creció un 1,6%, otra novedad.

La contribución del negocio asegurador fue esencial, pues inyectó 123,6 millones a los ingresos, un 10,3% más que en 2016, y 99 al resultado final, un 12,% por encima del ejercicio anterior, lo que da idea de su importancia. La filial cordobesa, CajaSur, por sur parte, hizo lo propio en 15,9 millones.

A pesar de esa labor comercial intensa, el volumen de crédito total concedido por el banco descendió en comparación interanual, aunque el banco destacó que sin tener en cuenta los impagados (los morosos) sí se produjo un avance. La solvencia se mantuvo muy alta (15,3%) y el ratio de mora cayó al 4,89%.

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