Juan Félix Palacios: «Aceptamos comprar Loire, aunque el camino a recorrer era incierto»

Juan Félix Palacios en los jardines de Gautena, asociación que cofundó./USOZ
Juan Félix Palacios en los jardines de Gautena, asociación que cofundó. / USOZ

«Gautena y Loire Gestamp me han dado muchas preocupaciones, pero también enormes satisfacciones», asegura el antiguo copropietario de Loire y cofundador de Gautena

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Los premios Joxe Mari Korta, promovidos por el Gobierno Vasco en homenaje al empresario zumaiarra asesinado por ETA, reconocerá en esta edición el trabajo realizado al frente de sus compañías por el alavés Félix Lascaray (LEA), el vizcaíno Martín Ceballos (Talleres Marel) y los guipuzcoanos Antxon Garmendia (Plastigaur) y Juan Félix Palacios (Loire Gestamp). Este último suma a su intensa actividad profesional una no menor labor social que le llevó a fundar Gautena junto a otros padres y a presidir Geroa.

Los datos

Donostia
Juan Félix Palacios nació en San Sebastián en 1945. Inició ingeniería industrial en Bilbao y terminó la carrera en Madrid, además de dirección de empresas.
Loire
En 1995 compra la firma junto a otros directivos.

- ¿Cuál de las dos actividades, la empresarial o la social, le ha dado más satisfacciones o disgustos?

- Ninguna de las dos me ha dado disgustos, sí muchas preocupaciones...pero también enormes satisfacciones. En Loire los problemas eran los propios de la empresa que dirigía. En Gautena, los referentes a mi hijo y a sus compañeros. En este segundo caso, se trata de algo mucho más vital, pero también los logros eran auténticos estallidos de alegría. En Gautena los comienzos fueron muy duros, las amatxos fueron las auténticas artífices del futuro 'milagro'. Con un puesto de chistorra en la Feria de Santo Tomás, vendiendo Lotería a todo el que pillábamos...Pero luego empezaron a llegar las satisfacciones. Pasar de una docena de padres abatidos porque nuestros hijos no encajaban en las entidades entonces existentes y entre todos formar nuestra propia asociación a finales de 1978 fue una gran alegría.

- ¿Y en Loire?

- En Loire el único momento doloroso fue en 1993, cuando una crisis repentina y brutal azotó a toda la máquina herramienta. No hubo más remedio que reducir la plantilla. Gracias a la política de transparencia que llevábamos con el comité y los sindicatos, la reducción se llevó a cabo con dolor, pero sin sobresaltos, poniendo en marcha jubilaciones anticipadas e indemnizaciones legales. La sociedad quedó mejor dimensionada para afrontar la crisis, pero sin recursos propios y fuertemente endeudada.

- Ahora le otorgan el Premio Korta, ¿qué supone para usted?

- Es algo muy gratificante y lo agradezco de corazón. Oyendo los comentarios de los que conocían a Korta a fondo, siempre sale a relucir su gran humanismo.

- Su carrera profesional comenzó en Michelín, y en 1975 pasó a Loire (Hernani). Es decir, fue de una multinacional a una empresa guipuzcoana que en 1973 soportó una huelga muy dura, arrastraba numerosos problemas y ETA acosaba a los empresarios. ¿Por qué dio el paso?

- Debido a la formación que había recibido, era improbable que acabase en la factoría de Michelin en Lasarte. Además, lógicamente iba a pasar muchos años trabajando como ingeniero. Sin embargo, habiendo hecho una licenciatura en Dirección de Empresas, me atraía mucho un puesto en este ámbito, donde poder aplicar precisamente todo lo que había aprendido en Michelín. Además, tanto a mi mujer como a mí, después de cinco años (dos de ellos en Francia), volver a reunirnos con nuestras familias, nuestros amigos de siempre y que mi hijo estudiase en el mismo colegio que yo...era irresistible. No busqué el puesto en Loire. Un amigo me llamó para decirme que existía y mi mujer y yo aceptamos el reto.

- En 1995 volvió a demostrar arrojo. Los socios deciden vender Loire y usted junto a otros directivos compran la compañía.

- Después de realizar en 1993 la disminución de plantilla, la empresa quedó bien dimensionada, pero financieramente exhausta. En 1995 los accionistas, tanto los españoles como después los franceses deciden, con razón, vender la empresa, ya que llevan años sin obtener rendimiento. Nos dan una primera oportunidad a los propios directivos, que aceptamos, y nos convertimos en empresarios, aunque el camino a recorrer era muy duro e incierto y tardamos años en ponernos al día económicamente. A finales de 1996, las circunstancias empiezan a mejorar, porque por fin la prensa hidráulica va entrando en la fabricación del automóvil. Nace una nueva generación de piezas hechas de un solo golpe, menos pesadas, templadas y de coste más barato. Son, entre otras, las piezas que aseguran la seguridad del habitáculo en sus puertas, techos , pedaleras ... Esta tecnología es explotada solo por tres empresas en el mundo, una de ellas Loire, lo que marca su definitivo y bien merecido período de estabilidad y afianzamiento.

- La decisión se demostró acertada, hasta el punto de que ahora la compañía forma parte de Gestamp. Habrá quien piense que la entrada de esta compañía supone un cierto desarraigo...

- No, en absoluto, de hecho en 2010 Loire era ya una empresa exportadora y consolidada, pero no hay que olvidar que la crisis estaba en su apogeo. El momento coincidió con un crecimiento y desarrollo enorme de Gestamp, uno de sus principales clientes. El 'gigante' piensa en el pequeño Loire para completar su estructura tecnológica y la adquiere en 2011. Gestamp es una multinacional, pero enormemente enraizada en Euskadi, donde posee troquelerías y fábricas de producción de piezas. Gestamp Loire desarrolló entonces todo su potencial y los 30 millones de euros de facturación de Loire pronto se duplican y lo que es aún mejor sus 90 empleos se convirtieron en 140, aparte de todo el inducido que su facturación produce extramuros, dando oportunidades e ilusión a un montón de jóvenes excelentemente formados que pasan a trabajar en ella.

- ¿Qué futuro aguarda al tejido industrial guipuzcoano?

- Gipuzkoa cuenta industrialmente con una importante ventaja competitiva, la concentración en una pequeña provincia de numerosos sectores productivos: componentes de automoción, aviación, ferrocarril, troquelerías, fabricantes de piezas de carrocería, además de centros tecnológicos. Este entorno nos permite desarrollar tecnologías muy ajustadas a las necesidades del cliente. En el campo de las personas los centros de FP han hecho una enorme labor y los jóvenes logran una formación muy superior a la de hace años. Como punto débil debemos señalar las relaciones entre patronal y sindicatos, que no atraviesan su mejor momento. Es sin duda la ocasión de recordar una vez más los valores y el camino que Joxe Mari nos dejó: perseverancia, generosidad, diálogo constructivo... Seguro que si seguimos su camino la solución no tardará en llegar.

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