Japón sorprende y se pone a la cabeza del crecimiento económico del G-7

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

En Japón no están acostumbrados a las buenas noticias económicas. El país lleva más de veinte años estancado o con un crecimiento mínimo. Por ese motivo, ayer muchos no pudieron ocultar su sorpresa al conocer que el país creció un 4% durante el segundo trimestre del año, cifra considerablemente por encima de los pronósticos y a un ritmo muy superior al 1,5% cosechado en el primer trimestre.

Entre abril y junio Japón se convirtió en el líder del crecimiento entre los países que componen el selecto grupo del G-7, los más poderosos del planeta. La actual es la tercera fase de expansión más larga del archipiélago desde el fin de la II Guerra Mundial, aunque el récord de 57 meses positivos consecutivos -entre 1965 y 1970- no será superado nunca. Eso sí, un nuevo crecimiento el próximo trimestre haría que el país empatase con los datos que registró entre 1999 y 2000, cuando comenzó su declive.

La bonanza obedece principalmente a diferentes variables, entre las que destaca el incremento del consumo interno en un 0,9%. «Sobre todo el consumo individual ha sido mejor de lo que habíamos anticipado. A pesar de que los salarios no han crecido, el buen comportamiento de la Bolsa ha hecho que aumente el apetito por comprar», analizó el economista de Nomura, Masaki Kuwahara, en Bloomberg.

Las empresas y el Gobierno también aumentaron su consumo en un 2,4% y un 5,1% respectivamente. De esa manera, compensaron el efecto negativo del comercio exterior, que restó tres décimas al crecimiento por el mal comportamiento de las exportaciones japonesas. «Esas han pasado ya su cénit y comenzarán una tendencia descendente debido a la pausa que se va a dar en la recuperación de la economía mundial», avanzó Kuwahara.

Mayor competitividad

A pesar de eso, los datos invitan al optimismo. Con Shinzo Abe al frente del Ejecutivo nipón, el yen se ha depreciado -otorgando mayor competitividad a los productos japoneses, que flaquean frente a los surcoreanos y los chinos-, y las compañías han vuelto a obtener beneficios abultados. Pero tampoco faltan estadísticas que animan a ser comedidos. Por ejemplo, la tasa de crecimiento se queda en un discreto 1% si el PIB se compara con lo sucedido en el trimestre anterior. Por su parte, la inflación, que el Banco de Japón quiere empujar hasta el 2% y que ha sido alentada con un enorme paquete de medidas de estímulo, continúa sin llegar.

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