La industria vasca ganará pulso en 2018 mientras se modera el consumo familiar

El ministro Luis de Guindos escucha las explicaciones del presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, en la presentación ayer del proyecto 500./Gráfico
El ministro Luis de Guindos escucha las explicaciones del presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, en la presentación ayer del proyecto 500.

La manufactura recuperará parte del terreno perdido en los últimos años, con un alza del 2,8%. El Gobierno Vasco cuenta con que la demanda interna siga siendo «el motor» de la economía, con una aportación al crecimiento del 2,6%

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Después de varios años en los que el sector Servicios ha ido ganando un peso específico más que notable en la economía vasca -ese ámbito de actividad es hoy responsable de tres cuartas partes del empleo que se genera- mientras la industria, tradicional seña de identidad de Euskadi, perdía algo de pulso, parece que las manufacturas toman por fin impulso.

Así se desprende del análisis de la 'letra pequeña' del Proyecto de Presupuestos para el próximo año presentado recientemente por el Gobierno Vasco. Tanto el Informe Económico-Financiero como la Memoria Económica que acompañan a esas cuentas elaboradas por el departamento dirigido por Pedro Azpiazu ponen de relieve, entre otras cosas, ese fenómeno.

Del mismo modo, el horizonte macroeconómico dibujado por Lakua para el próximo ejercicio, que acaba de ser revisado al alza al pasar la previsión de crecimiento del PIB del 2,3% al 2,4%, incluye una cierta moderación del consumo de los hogares. No se trata de un freno que llame la atención o que deba preocupar, sino, sencillamente, de la adecuación del gasto a la evolución de la propia economía.

«Por el lado de la demanda, se espera un comportaniento de las familias más ajustado a la variación de su renta, por lo que el consumo privado crecerá al mismo ritmo del PIB; por su parte, la inversión mantendrá el dinamismo actual, favorecida por el repunte de la actividad constructiva, mientras que la inversión en bienes de equipo perderá algo de dinamismo», añade el documento, que al referirse a la revisión al alza de las previsiones insiste en que «la demanda interna continuará siendo el motor de la economía vasca, con una aportación al crecimiento del PIB del 2,6%».

El soporte del consumo familiar será, según Hacienda, «el entorno de creación de empleo, la baja inflación, unos reducidos tipos de interés y unas expectativas optimistas de los consumidores respecto a la evolución económica».

Siempre dentro de esa demanda interna, las cuentas presentadas ayer por el Gobierno al Parlamento Vasco señalan que la inversión empresarial mostrará «importantes signos de dinamismo». Por otra parte, la demanda externa (básicamente, el juego entre exportaciones e importaciones) «mantendrá -según describe el mismo texto- una exígua contribución al crecimiento del PIB vasco durante el horizonte temporal de previsión, que variará ligeramente en torno al valor nulo».

Aún con cifras por encima de Europa, Euskadi crecerá menos que en 2017 por los menores vientos de cola

La industria, que crecerá en el presente ejercicio un 2,5%, según el Ejecutivo, remontará un 2,8% en 2018

Mensaje este último que no deja de ser un requiebro para no evidenciar que la previsión que maneja el Ejecutivo es que esa demanda externa en realidad, así figura en el cuadro macroeconómico, reste una décima al repunte general.

Euskadi seguirá avanzando con paso firme aunque, en línea con lo que sucederá en España, el primer cliente del País Vasco, el repunte se irá moderando (para este 2017 se espera un 2,9% de repunte interanual del PIB) hasta asentarse en niveles, cabe recordarlo, aún muy por encima de los que muestra Europa.

«La pérdida de medio punto en el ritmo de crecimiento no será algo específico de este territorio; la menor incidencia de los vientos de cola y la dificultad para mantener año a año ritmos superiores al PIB potencial se encuentran detrás de esa desaceleración», señala el Proyecto de Presupuestos.

Hacia al equilibrio

Al referirse a la oferta, el texto de Hacienda -que, es evidente, dispone de absolutamente todos los datos y la información posibles-señala que «desde el punto de vista sectorial, la previsión actual sugiere que se recuperará el equilibrio entre la industria y los servicios, ambos con incrementos superiores al 2,5%, frente a una construcción que crecerá a ritmos más moderados».

Ese cuadro macroeconómico (el detalle de las previsiones) prevé un avance de la industria del 2,8% tras el 2,5% del presente ejercicio -esto es , una mejora de tres décimas- junto a un alza en los servicios en 2018 del 2,6%, lo que supone un retroceso respecto al 3,1% que se estima para el conjunto de 2017». El Ejecutivo lanza una reflexión sobre la construcción y destaca que «es importante que no vuelvan las dinámicas de excesos que se vivieron antes de la crisis». «De momento -matiza- no se aprecian tensiones».

Al referirse al empleo en 2018, la previsión del Gobierno Vasco es que este apartado crezca un 1,7%, lo que supondría la creación de 15.500 nuevos empleos a tiempo completo y que la cifra media de ocupados se sitúe por encima de los 930.000, «cada vez más cerca de los 985.000 del año 2008», explica el informe. «La tasa de paro seguirá descendiendo y se acercará al objetivo de situarla por debajo del 10%», concluye.

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