Indar logra un megacontrato en EE UU que le coloca como líder mundial en bombeo de agua

La pieza vertical es una de las treinta motobombas que Indar está fabricando en sus instalaciones de Beasain y que serán sumergidas en el lago Mead./INDAR
La pieza vertical es una de las treinta motobombas que Indar está fabricando en sus instalaciones de Beasain y que serán sumergidas en el lago Mead. / INDAR

La compañía de Beasain ha desarrollado para este proyecto a ejecutar en Nevada las motobombas sumergibles más potentes del mercado Instalará 30 equipos bajo el lago Mead para garantizar el suministro a Las Vegas y su valle

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN

. Las Vegas beberá agua bombeada desde el fondo del lago Mead por equipos fabricados en Indar. La empresa de Beasain ha firmado un megacontrato de 70 millones de dólares -el mayor de los conseguidos por la firma- con Southern Nevada Water Authority (SNWA), la compañía encargada de gestionar el suministro en el citado Estado norteamericano. Un contrato que catapulta a la firma guipuzcoana al liderato mundial en la fabricación de motobombas sumergibles de gran potencia, superando a multinacionales de renombre.

Indar va a formar parte del núcleo duro de un proyecto de 650 millones de dólares cuyo objetivo es luchar contra la sequía que padece la cuenca del río Colorado. Los niveles del lago Mead han caído más de cuarenta metros desde el 2000, una situación de extrema gravedad, dado que abastece a varias presas que dan servicio a 35 millones de personas y riega 2 millones de hectáreas agrícolas.

La SNWA convocó un concurso público para la presentación de proyectos que fueran capaces de bombear agua situada a 140 metros de profundidad. Un auténtico reto técnico porque exige que tanto el motor como la bomba se sitúen sumergidos, cuando habitualmente el motor se instala en tierra.

El proyecto tiene un presupuesto total de 650 millones de dólares, de los que 70 serán para Indar

La complejidad era de tal calibre que solo acudieron tres empresas, una austrogermana, otra japonesa -los directivos de Indar prefieren que no se cite el nombre de estas compañías- y la guipuzcoana. Las dos primeras son auténticos gigantes del sector en tanto que Indar, pese a su reconocimiento internacional, se encuentra a años luz de aquellas multinacionales en cuanto a tamaño, pero no en tecnología.

Cumplir los requisitos

Indar, pese a partir en teoría con menos posibilidades de éxito, se llevó el gato al agua porque fue capaz de cumplir con todos los requisitos exigidos por el cliente. Jon Alberdi, director general de la división de Bombas, explica que la fortaleza de las compañías con las que competía ha podido jugar en su contra. «Cuando surgían problemas, pretendían que la SNWA cambiara los requisitos. Probablemente pensaban que, dada su dimensión y experiencia, el cliente sentiría la necesidad de contar con ellos. Nuestra estrategia fue cumplir con todos los requerimientos fijados en el proyecto».

El acierto fue total porque, como explica Juan Huarte, director técnico, «en principio, el cliente pensó en repartir las máquinas entre las tres compañías. Sin embargo, decidieron dárnoslas todas a nosotros».

Indar fabricará para este proyecto las motobombas sumergibles más potentes del mundo, desarrolladas gracias a tecnología 'made in Beasain'. Suministrará treinta unidades que, dependiendo del modelo, pesarán entre 21 y 27 toneladas, con una longitud de 7-8,5 metros y, lo más importante, una potencia de entre 2.350kW y 3.800kW.

La capacidad de bombeo de los treinta equipos será de 3,4 millones de metros cúbicos al día, equivalentes a llenar 250 bañeras en un segundo. Con el fin de probar esta tecnología, en Beasain se construyó un banco de pruebas con un capacidad de 900.000 litros y una profundidad de 30 metros, requiriendo una inversión de 2 millones de euros.

El proyecto del lago Mead se sigue con gran interés por los medios de comunicación norteamericanos. No en vano de su éxito depende el suministro de agua a ciudades tan mediáticas como Las Vegas. Además, se trata del mayor bombeo sumergible realizado en Estados Unidos. Indar, por tanto, se ha instalado bajos los focos, porque el proyecto ha situado a la compañía como líder en este tipo de soluciones.

Alberdi admite que Indar se encuentra en posición inmejorable ante un mercado que puede ser enorme. «El problema de Nevada se va a repetir en otros puntos del planeta. Cada vez llueve menos y hay que ir a buscar el agua a más profundidad. Esto exige equipos íntegramente sumergibles y con gran potencia».

La compañía guipuzcoana superó las propuestas de una multinacional japonesa y de otra austrogermana

Pero, ¿seguro que en el mundo no hay más compañías que las tres citadas capaces de aportar esta solución? «Hay muchas empresas que instalan máquinas debajo del agua, incluso a más profundidad -contesta Alberdi-, pero muy pocas las que sumergen el motor y la bomba. Y todavía menos las que combinan profundidad, potencia, tensión y velocidad. Los equipos se fabricarán íntegramente en material inoxidable. Hay que tener encuenta que el motor también trabaja dentro del agua».

El director general de la división añade que este proyecto posiciona a la compañía en otros nichos de mercado. «Nuestros equipos se pueden utilizar en minas o para reconducir parte del caudal de un río cuando se producen tormentas. Si por las circunstancias que sean se necesita que los motores estén debajo del agua, nosotros tenemos la solución».

Fabricación en Beasain

Las treinta máquinas se fabricarán en Beasain. El contrato no exige trasladar parte de la producción a Estados Unidos. En el caso de que lleguen más adjudicaciones, Indar dispone de una planta de generadores eólicos en Milwaukee (Wisconsin), con una plantilla de 150 personas. La instalación se podría ampliar para las nuevas funciones.

No obstante, en Indar impera la prudencia. Admiten que el contraro abre muchas puertas, pero indican que primero hay que digerir el reto de Nevada. «Tenemos trabajo para dos años. Además, Indar ya fue sobredimesionada en su momento pensando en esta obra, con unas inversiones de 3,5 millones de euros. También hay que dejar tiempo para ver el resultado en el lago Mead y para que las ingenierías vayan adaptando sus proyectos a esta solución».

Prudencia, pero con el radar rastreando las enormes posibilidades del mercado. De hecho, la compañía guipuzcoana ha puesto en marcha el departamento de ingeniería de agua, dentro de la división de bombas y motores sumergibles. «Queremos ir un paso por delante. No pretendemos ser solo vendedores de una bomba y un motor, sino ofrecer soluciones integrales basadas en una ingeniería y en un sistema».

El contrato ganado en Estados Unidos, además de un revulsivo económico, ha supuesto un espaldarazo profesional para los trabajadores. Ibon Zarrabeitia, director de Producción, afirma que la participación en ese proyecto «es un motivo de orgullo para todo el personal. Vernos posicionados por encima de los líderes mundiales y formar parte de una megaconstrucción en Estados Unidos supone un reconocimiento a nuestro trabajo». La plantilla se ha incrementado en diez empleados tras la firma del contrato.

La adjudicación también tendrá un efecto positivo sobre los numerosos proveedores guipuzcoanos de Indar. Zarrabeitia explica que la empresa va a incrementar notablemente su carga de trabajo. «Además de producir para el resto de los mercados, ahora tenemos que cumplir con el contrato del lago Mead. Antes no estábamos dimensionados para fabricar todo internamente, ahora menos, así que habrá también más carga de trabajo para nuestros proveedores habituales».

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