Incertidumbre en la planta de Basauri, que Cata contemplaba salvar

Sus cuarenta operarios han sido incluidos en el expediente de despido pese a que el plan de los catalanes consideraba reforzar la factoría

ANA BARANDIARAN BILBAO.

La planta de Edesa en Basauri, fundada en 1941 y dedicada a la fabricación de termos eléctricos, ha visto varias veces su final desde la caída de Fagor Electrodomésticos hace cuatro años. Tras adjudicarse el grupo, CNA aseguró que cerraría la fábrica a finales de 2015 después de haberla reabierto en marzo de ese año. Pero llegó la fecha y siguió funcionando. Eso sí, con solo 40 operarios.

El polémico plan industrial expuesto este verano por los catalanes contemplaba incluso la posibilidad de reforzarla, pero ahora sus trabajadores también se han visto incluidos en el ERE de extinción de contratos presentado ayer para todo el grupo con lo que han retrocedido cuatro años en sus vidas.

Es el caso de Alex, empleado de la planta vizcaína desde hace 14 años. En el almacén amontona los termos eléctricos que sus compañeros ensamblan. «Volvemos a vivir momentos de incertidumbre, no sabemos si va a venir un nuevo inversión; hay rumores de que eso es lo que va a pasar», titubea. Desde julio está fuera de la factoría. «El 13 de julio nos mandaron a casa con un ERE temporal y ahora han aprobado el de extinción».

En la primera crisis fue uno de los pocos afortunados que mantuvo el puesto. De más de 300 trabajadores, únicamente se conservaron 40 empleos en Basauri. «Estuve un año trabajando en otra cooperativa y luego pude volver», rememora. «Creo que esta vez también se solucionará», señala esperanzado. «Lo malo de esta situación es que te limita el día a día. No sabes si estás en la calle y empezar a buscar un nuevo trabajo, porque queda la esperanza de que nos vuelvan a llamar».

«La más competitiva»

El alcalde de la localidad vizcaína, Andoni Busquet, vive también con preocupación el momento actual. «La planta de Basauri ha demostrado en el tiempo en el que ha estado reabierta que su producto es rentable, tal y como sostenían trabajadores e instituciones en el plan que elaboraron. Es más, la propuesta de la dirección pasa por traer aquí también la fabricación de calentadores. Pero claro, las decisiones se toman para todo el grupo. Esperemos que Edesa Basauri no pague el pato otra vez».

Sobre el supuesto interés de una multinacional que respaldaría a CNA en su plan de cerrar la planta de Garagartza y reforzar Basauri, asegura que no tiene ninguna certeza. «Tan solo conocemos lo poco que transmite la empresa. Lo ideal sería que todas las plantas siguieran abiertas, pero sí que creo que hay que valorar que Edesa Basauri ha sido la que más se ha acercado a los objetivos propuestos y la que mejor competitividad ha demostrado».

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