Igor Egaña, el vivo ejemplo del talento que regresa a casa

Igor Egaña y Unai Elósegui, en la sede de Hispavista. /  JOSÉ USOZ
Igor Egaña y Unai Elósegui, en la sede de Hispavista. / JOSÉ USOZ

Igor Egaña (Donostia, 1973) es un claro ejemplo de eso tan de moda que se conoce como el retorno del talento a casa. El nuevo consejero delegado de Maxwind -ingeniero por Tecnum y doctor en sistemas de control de aerogeneradores- prefirió dejar su puesto como proyect manager para Acciona (uno de los grandes actores en el segmento eólico) en Estados Unidos -donde estudo durante un periodo de tres años- para unirse a la loca aventura de los hermanos Elósegui. «Vivía cómodamente con mi familia, mi mujer y mis tres hijos, en Iowa City, una ciudad muy cómoda, a tres horas y media de Chicago y con un montón de trabajadores internacionales, pero un día por casualidad hablé con Unai, siquiera por escucharle y, si podía, por ayudarle, y me gustó el proyecto», explica. «Es cierto que tuve que rechazar otra oferta muy, muy interesante también aquí, pero aposté por esto, que tenía más riesgo pero también más recompensa». «Mi reto ahora es generar actividad en Maxwind, hacer crecer este precioso proyecto e internacionalizar la empresa», confiesa mientras subraya algo que, dice, es esencial. «Queremos licenciar las labores de medición, pero la ingeniería, el cerebro de todo esto se quedará en Donostia», afirma.

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