Las horas de trabajo perdidas en conflictos laborales se disparan un 80% en el Estado

Las horas de trabajo perdidas en conflictos laborales se disparan un 80% en el Estado

La cifra de trabajadores en huelga se duplica en el primer semestre aunque el número total de paros solo crece un 1,5%

J.A. BRAVO

Los principales sindicatos preparan un otoño caliente, con movilizaciones en las principales ciudades del país que supondrán, para sus líderes, el banderazo de salida a una campaña de presión social para lograr aumentos salariales y en las pensiones públicas que vayan más allá de los mínimos puestos encima de la mesa por empresas y administraciones. Pero lo que llevamos de 2017 no ha sido precisamente frío en materia de reclamaciones laborales. Al contrario, según las cifras que manejan el Ministerio de Empleo y la CEOE el primer semestre fue el más conflictivo desde que comenzó a hablarse de la salida de la crisis a principios de 2015.

En concreto, el número de trabajadores que participaron en algún tipo de huelga ascendió a 179.349, un 109,2% más que entre enero y junio de 2016. Esto es, en doce meses se ha duplicado con creces el número de personas que ha protestado de forma activa por su situación laboral o salarial, principales motivos de la mayoría de las movilizaciones.

Al mismo tiempo, el número de horas no trabajadas por esas protestas ascendió a 5,34 millones, con un incremento interanual del 52,9%. De media, cada huelguista faltó a su puesto 30 horas en medio año.

Sin embargo, el número de huelgas convocadas solo subió un 3,8% hasta completar 485. Según los expertos, la principal causa es que ha habido más paros sectoriales que empresariales propiamente dichos. Por ejemplo, las huelgas protagonizadas por los estibadores en los puertos o los taxistas en las mayores urbes, dos conflictos que además todavía no están solucionados.

En cualquier caso, en esas cifras se incluyen todo tipo de conflictos. Si excluimos los que afectaron a servicios de carácter público -donde la Administración tiene bazas para reducir su impacto con los servicios mínimos- y las que respondieron a una motivación «de índole extralaboral» -puntualiza la CEOE en su último informe de este asunto-, los efectos de las protestas se reducen en términos absolutos, pero no así en proporciones relativas. Así, aún habiendo menos huelgas (347), todavía supusieron la mayoría de las convocadas (siete de cada diez), aunque su subida fue menor (1,5%).

El número de horas no trabajadas por esos paros se disparó un 81,6% en los seis primeros meses del año (2,18 millones), mientras que la cifra de huelguistas mantuvo la tendencia del cómputo global y se duplicó (101%) hasta los 34.424.

Por trimestres, asimismo, se observa una evidente aceleración de la conflictividad. Así, mientras de enero a marzo se dejaban de trabajar 779.010 horas por protestas de carácter «estrictamente laboral», de abril a junio fueron 1,40 millones, es decir, casi dos tercios del total.

Por trimestres, asimismo, se observa una evidente aceleración de la conflictividad. Así, mientras de enero a marzo se dejaban de trabajar 779.010 horas por protestas de carácter «estrictamente laboral», de abril a junio fueron 1,40 millones, es decir, casi dos tercios del total.

El transporte, a la cabeza

Por sectores, los servicios aparecen como el más conflictivo. Tres de cada cuatro huelgas realizadas en el primer cuatrimestre (según datos del Ministerio) se dieron en ellas, frente a algo menos de una cuarta parte (23,8%) que se registraron en la industria. La construcción, por el contrario, apenas sufrió paros (0,4%), y en el caso de la agricultura casi resultó simbólica (0,03%).

Por ramas de actividad, junio fue especialmente movido en el terreno laboral en el transporte y las comunicaciones (ocho huelgas y 465.632 horas perdidas), muy por encima del metal (donde hubo 12 paros aunque el tiempo que se dejó de trabajar por ello fue ocho veces menos al del transporte).

A nivel geográfico, las grandes urbes concentraron también los mayores efectos de las huelgas. Entre Madrid y Barcelona concentraron tres de cada diez paros (el 28%) durante el mes citado y, además, sumaron 168.624 horas sin trabajar por ello, algo más de una quinta parte del total (21%). Y eso descontando el efecto de las convocatorias de alcance estatal: dos en ese período con 357.936 horas perdidas.

En cuanto a las causas laborales alegadas por los sindicatos convocantes de esas movilizaciones, priman las preocupaciones económicas. Así, una de cada tres (34,7%) tuvieron que ver con retrasos en el pago de haberes (17 huelgas en junio) o petición de incrementos salariales (ocho paros).

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