De Guindos sucede a Schauble como decano del Eurogrupo con España otra vez en el foco

Schauble, con De Guindos en presencia de Dijsselbloem. / REUTERS

ADOLFO LORENTE ENVIADO ESPECIAL LUXEMBURGO.

Debutó el 23 de enero de 2012 y como aquel día, España vuelve a estar en el foco. Ayer, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se convirtió en el decano del Eurogrupo en pleno tsunami catalán. Lo hizo en Luxemburgo, donde los ministros de Finanzas de los 19 se reunieron oficialmemte para seguir debatiendo sobre el futuro de la Unión Económica y Monetaria y, oficiosamente, para despedir por todo lo alto al gran jefe en la sombra durante los últimos ocho años, el temido alemán Wolfgang Schauble. Sí, Schauble lo deja después de 113 eurogrupos para ser el próximo presidente del Bundestag, el Parlamento germano.

Sólo encontró buenas palabras de todos sus colegas, que lo calificaron de «un gran europeísta» y de «un político con una personalidad excepcional». Le regalaron una gran ovación, una bandera europea firmada por todos e incluso un billete de 100 euros con su rostro que imprimió el ministro eslovaco, Pater Kazimir. Es muy posible que muchos griegos no piensen lo mismo, aunque el propio Schauble, en una entrevista de despedida concedida al 'Financial Times', restó importancia a lo ocurrido estos últimos años. «Nada será igual», escribió en la bandera el ministro heleno, Euclides Tsakalotos.

Schauble se va y Luis de Guindos, uno de sus grandes delfines y 'amigos' se queda. Lo hará asumiendo el rol de decano del Eurogrupo, un cargo simbólico, sí, pero que refuerza su papel como uno de los ministros con más peso político dentro del club de los 19. El momento dista mucho de aquel 23 de enero de 2012 cuando llegó por primera vez a Bruselas. Entonces, España estaba asfixiada por los mercados y el propio De Guindos se vio obligado a pedir un rescate de hasta 100.000 millones apenas seis meses después. Hoy, España es la potencia que más crece, pero vuelve a protagonizar las preguntas de los corrillos comunitarios. Ayer, los corresponsales internacionales sólo preguntaban por dos cosas: Schauble y Cataluña y esto no es buena señal.

Un FMI a la europea

«Todo esto genera ruido, incertidumbre e inquietud, pero sobre todo en Cataluña. Obviamente no es bueno», admitió De Guindos a su llegada a la reunión. No obstante, destacó la fortaleza de la economía española al recordar que el tercer trimestre fue «bueno, con un crecimiento del 0,8%, y que la próxima EPA va a ser bastante positiva en creación de empleo».

Aunque Schauble copó todo el protagonismo, los ministros comenzaron a debatir diferentes propuestas para convertir el fondo de rescate (MEDE) en el futuro FMI europeo. Los técnicos ya han comenzado a hacer su trabajo pero ahora falta lo importante, el plácet de Angela Merkel, que ni siquiera tiene Gobierno.

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