El Gobierno Vasco prevé captar a 200 jóvenes con su plan de retorno juvenil

El Gobierno Vasco prevé captar a 200 jóvenes con su plan de retorno juvenil

Este año se destinarán 1,7 millones de euros a subvencionar a empresas que hagan contratos con una duración mínima de doce meses

IVIA UGALDE

La manifiesta preocupación del Gobierno Vasco por el alto paro juvenil, el envejecimiento demográfico y la creciente marcha de recién graduados al exterior, cuenta desde esta semana con una iniciativa que espera servir de dique de contención. O mejor dicho, de imán para atraer a quienes marcharon hace más de un año a otras comunidades o países en busca de trabajo. El encargado de conseguir este ansiado retorno es un programa de ayudas al que el Departamento de Empleo y Políticas Sociales que dirige Beatriz Artolazabal ha destinado 1,76 millones de euros, con la intención de que unas 200 personas menores de 35 años retornen este año a casa y lo hagan con un puesto seguro.

El plan -publicado en el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) este pasado lunes y ya en vigor- se articulará a través del Servicio Vasco de Empleo, Lanbide. El objetivo, «incentivar la contratación por empresas de Euskadi de aquellas personas que, habiendo adquirido experiencia o formación en el exterior, deseen retornar y continuar su carrera profesional en la comunidad autónoma». El programa podría parecer similar a otro que ya lanzó la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, para «captar talento» y mejorar la competitividad. Sin embargo, la «novedad» de esta última iniciativa es que «está abierta a todos los jóvenes vascos», precisan fuentes del Departamento de Empleo y Políticas Sociales.

Menores de 35 años

El plan de retorno juvenil beneficia, por tanto, a todos los jóvenes menores de 35 años que «tengan vinculación con Euskadi», independientemente de su nivel formativo. Pueden optar quienes cuenten con títulos universitarios o hayan cursado ciclos formativos de grado superior o medio, así como quienes tengan un certificado de profesionalidad, de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o los que no tengan estudios. Sólo tendrán que haber residido en el extranjero o en el resto de España al menos en los últimos doce meses y «no haber trabajado» en el País Vasco en ese periodo, ni tener «vínculos previos» con la compañía contratante.

El paro juvenil es del 15,9%, la mitad que en 2013 pero muy lejos de los niveles precrisis

Una de las principales garantías que ofrece la iniciativa del Gobierno vasco es que los jóvenes deberán ocupar puestos acordes a su cualificación. Incluso se fija en una tabla los salarios que deberá pagar cada empresa en función de la titulación. Por ejemplo, el sueldo a percibir será de 24.000 euros al año, incluidas pagas extras, para licenciados, ingenieros o arquitectos. El mínimo sería de 12.000 euros para las personas que no dispongan de estudios o sólo hayan cursado la ESO. De igual modo, para recibir las ayudas la duración del contrato debe ser de al menos doce meses, a tiempo completo o en jornada parcial, siempre y cuando ésta no sea inferior al 70%.

El Departamento de Empleo y Políticas Sociales se compromete, por su parte, a destinar 1,66 millones del total del presupuesto para «la financiación de los contratos». El máximo sería de 12.000 euros a las compañías que hagan un contrato indefinido a un titulado universitario. El mínimo, 4.800 euros si se incorpora durante doce meses a jóvenes sin formación. Además, la subvención se incrementaría un 10% si la persona seleccionada es una mujer. Con esta medida persiguen corregir «las desigualdades» entre ambos sexos. No en vano, recuerdan -según datos de la EPA del INE- que «la tasa de desempleo femenina es superior en más de dos puntos a la masculina».

La cantidad restante de las ayudas -100.000 euros- será para cubrir «los gastos de desplazamiento» de las personas contratadas. Las cuantías «varían en función del lugar desde el que retornen». De ese modo, la cantidad más pequeña a percibir sería de 150 euros en el caso de que se regrese de otra comunidad autónoma que esté a más de 300 kilómetros de Euskadi. Por el contrario, se podrán desembolsar hasta 1.000 euros si los jóvenes vascos vienen de países fuera de la UE y del Espacio Económico Europeo.

Artolazabal ya dejó claro la semana pasada que la iniciativa pretende «fomentar puestos de calidad». Pero también se quiere reducir el paro juvenil, del 15,9%, según datos de la PRA del segundo trimestre. Es cierto que el desempleo en este colectivo ha disminuido desde 2013, cuando fue de casi un 30%, pero sigue muy lejos de los niveles precrisis. Basta con recordar que en 2007 era del 5,7%. A ello se suma que quienes tienen entre 18 y 34 años han pasado a ser sólo el 17,7% de la población vasca mientras sigue imparable y al alza la salida de estas personas al extranjero, muchos de ellos con perfiles profesionales especializados y altamente demandados.

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