El Gobierno Vasco ha movilizado 850 millones en circulante desde 2009

El programa público, en colaboración con Elkargi y las entidades financieras, ha cumplido «un papel esencial»

J. D. A. SAN SEBASTIÁN.

Al común de los mortales la crisis algún mordisco le dio, pero salvo que la recesión le tocara de manera directa con su mano huesuda, a todos se nos ha olvidado lo que fueron los años más duros. Queda a nuestra espalda una nebulosa sombría, pero el ser humano lleva la supervivencia dentro y preferimos mirar hacia adelante y agarrarnos, como ahora, a un horizonte bastante más despejado.

Pero no conviene olvidar, sobre todo por si regresa, lo que fue aquello. La crisis se llevó por delante en Euskadi 7.963 empresas (la mayoría pequeñas), un 12% de las que había antes de que los trabajadores de Lehman Brothers desfilaran por Wall Street con sus enseres en cajas. Un golpe tremendo, que hubiera sido mucho mayor si no se hubieran puesto en marcha iniciativas varias para intentar sostener al tejido productivo vasco.

Una de esas iniciativas fue el denominado Programa de Apoyo Financiero a pequeñas y medianas Empresas, personas empresarias y profesionales autónomos, aquella línea diseñada para movilizar circulante (el grifo del crédito se cerró en seco y muchas empresas no tenían acceso a él ni para pagar los folios) en colaboración con las SGR vascas y las entidades financieras del país que, hay que decirlo, salvó a no pocas firmas, sobre todo al principio.

Hoy, ese instrumento sigue vivo. De hecho, acaban de publicarse la orden y el decreto que lo activa para este año. Un poco tarde, sí, pero ya no hay urgencia. Prueba de que el instrumento ha funcionado, explica Francisco Javier Arnáez, director de Política Financiera del Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco, «es que si en 2009 se movilizaron 525 millones de euros y otros 116 un año después, esa cifra ha ido descendiendo poco a poco y ahora nos movemos en menos 15 millones por ejercicio».

«Al principio fue vital; había un enorme miedo y el Gobierno Vasco dio el paso. Ahora, lo positivo es que no haga tanta falta», añade, para matizar que «se mantiene por que es importante y resulta más sencillo tener el instrumento abierto siempre». La orden, aprobada el pasado 27 de septiembre por el consejero Pedro Azpiazu, establece que «el volumen de préstamos a conceder por las entidades financieras colaboradoras será de 130 millones para pymes y de 20 para los empresarios individuales».

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