Gobierno y diputaciones se reservan el 60% del nuevo consorcio de centros tecnológicos

Estíbaliz Hernáez, Manuel Salaberria, Arantxa Tapia, Javier Zarraonaindia y Alex Arriola, ayer en la presentación de la presencia vasca en la feria Hannover Messe./DV
Estíbaliz Hernáez, Manuel Salaberria, Arantxa Tapia, Javier Zarraonaindia y Alex Arriola, ayer en la presentación de la presencia vasca en la feria Hannover Messe. / DV

Lakua aportará 2,1 millones al nacimiento del órgano y el Ejecutivo gipuzcoano, 151.500 euros. Tapia presenta a los 16 miembros del ente el borrador del convenio a firmar con Lakua, que busca «equilibrio» entre lo privado y lo público

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

El Consorcio Científico-Tecnológico Vasco, el organismo que promueve el gabinete de Iñigo Urkullu para -al estilo de algunos referentes europeos como pueda ser el Franhofer alemán- coordinar, reforzar y potenciar la actividad de los centros de investigación del país toma ya velocidad de crucero y empieza a definir lo más esencial de su arquitectura. Según pudo confirmar DV, la propia consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, acompañada de la responsable de Tecnología, Innovación y Competitividad, Estíbalez Hernáez, y del director del área de Estrategia, Iosu Madariaga, se reunió en la tarde de ayer con los máximos responsables de los 16 centros interesados.

La cita, celebrada en la sede de la Spri, en Bilbao, sirvió para que la propia Tapia explicara a los presentes el contenido de los convenios que cada uno de los integrantes del consorcio deberá firmar con el Gobierno Vasco y las diputaciones, así como el de los estatutos del propio organismo que, recordaron desde el gabinete de la consejera, «es toda una novedad en Europa, en la que priman los consorcios completamente públicos y desde donde ya han empezado a poner la lupa en Euskadi y su modelo».

Esos dos textos -a los que ha tenido acceso este diario- no dejan de ser una versión preliminar, aunque muy detallada y trabajada por el equipo de Hernáez, que podrá incorporar algunas de las sugerencias que los centros tecnológicos quieran aportar. Uno de los aspectos que, a buen seguro, sacarán a relucir los 16 protagonistas (los doce centros y los cuatro CiCs) será el de su representación. Léase, porcentaje de voto y, por ende, aportación a los recursos de funcionamiento de la futura institución. Institución que, por cierto, aún no tiene definida su sede; otro capítulo que, como tantas cosas en Euskadi, traerá cola.

Y es que la documentación avanzada ayer (Tapia abogó por un plazo de un mes para recibir las sugerencias) deja claras dos cosas. La primera, que el Consorcio estará controlado por la parte pública, con un 60%. Ninguna sorpresa, toda vez que hablamos de un organismo de derecho público cuyo nacimiento, de hecho, supondrá ampliar (muy poco, es cierto) la actual administración vasca y requerirá el pertinente visto bueno del Parlamento de Vitoria y de las Juntas Generales de los tres trerritorios.

Las cifras

3.542 personas
son las que trabajan a día de hoy en los dieciséis centros y CICs que integrarán el Consorcio Vasco de Ciencia y Tecnología.
283 millones
de euros lograron los agentes llamados a conformar el que sería la punta de lanza de la I+D vasca en el mundo.

Así, el Gobierno controlará un 50% del Consorcio, tras comprometer una aportación de 2,15 millones de euros en los primeros cuatro años para su funcionamiento. Las diputaciones se reservan otro 10% de los derechos de voto en la asamblea; a razón de un 5% la vizcaína, un 3,5% la guipuzcoana (que inyectará 151.500 euros) y un 1,5% la alavesa.

Cuando decimos que es más que probable que el reparto de los derechos de votos levante suspicacias nos refererimos a que el borrador propuesto hace un reparto lineal, y divide ese 40% restante en partes iguales entre los 16 participantes. Pero, claro, no todos los centros tecnológicos vascos son iguales. Así que es previsible que ese capítulo requiera de mano izquierda.

«No es una fusión»

El director de Tecnología y Estrategia del Gobierno Vasco explicó a este diario que, frente a algunas reticencias iniciales, provocadas quizás por algunos términos utilizados en las primeras comunicaciones con los centros tecnológicos, los protagonistas del Consorcio pudieron apreciar ayer que «lo que se plantea no es una fusión».

«Hemos tenido especial cuidado en cambiar algunas palabras para evitar herir sensibilidades; los textos propuestos, que además se pueden cambiar, pretenden dejar claro que buscamos mejorar la actividad de I+D en Euskadi, que por supuesto no la van a dejar de hacer ellos, y, al tiempo, consolidar la red para, desde ese punto, darle un impulso y potenciar su presencia en Europa», destacó Madariaga.

Sobre la eventual reticencia del corpus de centros de investigación -que, no olvidemos, se juegan con su participación en el Consorcio las jugosas ayudas del programa Emaitek del Gobierno Vasco (ver información adjunta)-, Madariaga resaltó que «se ha buscado muy mucho el equilibrio entre lo público y lo privado»; esto es, a grandes rasgos, entre la asamblea general y el comité de dirección. ¿Y para cuándo estará en marcha? Las cosas de palacio van despacio, pero el deseo del Gobierno es que sea una realidad en 2018.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos