El Gobierno advierte a Fagor CNA de que «van a tener que darnos muchas explicaciones»

El Gobierno advierte a Fagor CNA de que «van a tener que darnos muchas explicaciones»

Acusa a la firma de «haber sido muy poco transparente» sobre la posibilidad de que vuelva a terminar en concurso de acreedores

OCTAVIO IGEASAN SEBASTIÁN.

Que las cosas en Fagor-CNA no iban bien se sabía desde hacía tiempo. Pero que el sábado el periódico catalán 'La Vanguardia' publicase de manera sorpresiva que había presentado preconcurso de acreedores un día antes en los juzgados de San Sebastián con una deuda de unos cien millones de euros hizo saltar todas las alarmas. ¿Está en peligro la sucesora de Fagor Electrodomésticos? ¿Ha fracasado la catalana CNA en su intento de insuflar vida a lo que quedaba de la histórica cooperativa? Aún no hay respuesta. Pero sí hay una honda preocupación y gran malestar en el Gobierno Vasco. Ayer lo manifestó la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantza Tapia.

«Todavía nadie nos ha comunicado oficialmente que la empresa haya presentado un preconcurso», dijo Arantxa Tapia a este periódico, en línea con lo comentado por su Departamento el día anterior nada más conocerse la noticia, tal y como adelantó . «En el caso de que se confirme lo sucedido este fin de semana es un despropósito que no entendemos». La empresa catalana no se ha caracterizado en los últimos años por dar demasiada información sobre la situación que estaba atravesando, pero lo ocurrido ahora es entrar en otra dimensión: «Han sido muy poco transparentes tanto con los trabajadores como con las instituciones, y van a tener que darnos muchas explicaciones», sentenció Tapia.

LAS CIFRAS

100
millones de euros sería la deuda total que acumula Edesa Industrial, la heredera de Fagor Electrodomésticos y hoy en día en manos del grupo catalán Cata.
350
trabajadores conforman la plantilla de Fagor-CNA, la mayor parte en la planta de Garagarza.

La consejera asegura que en Lakua «en absoluto» se esperaban que las cosas fuesen a tomar este cariz. «Aunque fuera por debajo de sus previsiones iniciales, lo cierto es que las ventas de la planta de Arrasate han ido creciendo año tras año. Conocíamos las dificultades de financiación del Grupo CNA en su conjunto, para lo que estaban buscando nuevos socios inversores, pero nunca nos ha advertido del extremo al que, al parecer, ha llegado».

Tapia tacha lo sucedido de «despropósito» y dice que no se esperaban que adquiriera este cariz

El enfado en Vitoria es aún mayor si se tiene en cuenta que la catalana fue la opción que generó más confianza en el Gobierno Vasco. ¿Se siente la consejera decepcionada tras haber apoyado a CNA para que entrase en Fagor? «CNA fue la adjudicataria del concurso de la antigua Fagor, y fue una decisión del administrador concursal. El Gobierno jamás tomó ninguna decisión al respecto». De hecho, era una determinación que «no le competía, y menos siendo acreedora de la anterior Fagor», señala la consejera.

¿Una apuesta fallida?

Eso sí, «es cierto que inicialmente confiamos en su apuesta» porque «nosotros siempre vimos con buenos ojos que la oferta ganadora fuera la que mayor número de empleos mantuviera y la que mejor proyecto industrial presentara». Arantxa Tapia quiere dejar claro que, desde que se le adjudicó la vieja cooperativa «CNA ha contado con el conjunto de instrumentos industriales que dispone la administración, ni uno más ni uno menos».

Esta semana que hoy empieza es la señalada por un directivo de la firma catalana para dar algún tipo de explicación a los 350 trabajadores que el sábado, atónitos, recibieron la noticia como una bofetada. Hasta el momento, CNA no se ha pronunciado sobre este asunto, pese a que ha sido requerida por este periódico.

Un jarro de agua fría que se suma a las malas expectativas que tenían los trabajadores, ya que la semana pasada la compañía les anunció que pretendía ampliar el Expediente de Regulación de Empleo Temporal que puso en marcha el año pasado en la planta de Garagarza a todas las factorías de Euskadi, es decir, a las de Eskoriatza y Basauri. El ERE afectó a 147 personas. Una medida que se sumó a los despidos que inició la compañía catalana para aligerar su estructura toda vez que las ventas y los resultados no terminaban de coger la velocidad de crucero que pretendían. Primero fueron saliendo mandos intermedios y posteriormente algunos trabajadores. En total 57. Algunos de ellos con destino a la Corporación Mondragón, que tiene abierto el sistema de rescate de los excooperativistas a través de Lagun Aro hasta final de año en virtud de un acuerdo que permite regresar bajo el paraguas del grupo cooperativo a 150 personas. Una medida que permitiría minimizar el impacto del recorte de plantilla.

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