Gipuzkoa pierde 570 millones y Bizkaia gana 1.050 tras una década de la Ley de Aportaciones

Gipuzkoa pierde 570 millones y Bizkaia gana 1.050 tras una década de la Ley de AportacionesGráfico

La norma, que lleva 7 años prorrogada, atribuye a Gipuzkoa un peso recaudatorio que no cumple y le resta recursos. El territorio ha perdido 1.073 millones por la diferencia entre lo recaudado y lo estimado, y el Fondo de Ajuste solo ha compensado con unos 500 millones

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Imagínese que usted y otros dos amigos o amigas decidieron montar un negocio en 2007. Estimaron que para que el negocio funcionara cada uno tenía que invertir en él siete de cada diez euros de los que ingresase al año. Los tres sabían que uno de los socios tenía un potencial económico que igualaba e incluso superaba al de la suma de los otros dos. Por tanto, estaba claro, él aportaría más fondos al año. Sin embargo, este socio más rico propuso una idea, hacer cada año un bote común con todos los fondos logrados por los tres y establecer a partir de ahí un coeficiente de aportaciones fijo hasta lograr que el 70% del total se quedase en esa bolsa. Él pondría 50,9 euros de cada 100 que necesitase el negocio, usted aportaría 33,1 y el tercero los 16 restantes. Usted siempre creyó que poner cada uno el 70% de sus ganancias sería lo más equitativo pero aceptó sin problema el sistema propuesto e impulsado por el socio con más capital, ya que al fin y al cabo, aquel era el que más fondos iba a aportar.

Sin embargo, una década después ha echado cuentas y se cerciora de que ha apoquinado más dinero del que le correspondía y que su socio, el más rico, se ha comprado un nuevo coche de alta gama porque se ha visto con más 'cash' de lo esperado. ¿Se sentiría enfadado? Pues póngale ahora el nombre de los tres territorios vascos a esos socios. Usted sería Gipuzkoa, el más pudiente sería Bizkaia y el tercero Álava. Pongan un nombre a ese plan de ingreso de fondos que lleva diez años en vigor, por ejemplo, Ley de Aportaciones (LdA).

El negocio común que los tres comparten se llama Gobierno Vasco y hasta el momento, el 'cash' de más del que ha dispuesto Bizkaia supera los 1.000 millones. Gipuzkoa ha aportado unos 570 millones de más, lo que le daría de recuperarlos, por ejemplo, para alimentar el histórico Fondo Foral de Financión Municipal (FFFM) de este ejercicio (485 millones) con el que los 89 ayuntamientos del territorio han confeccionado sus presupuestos, o financiar casi dos ejercicios completos el departamento de Políticas Sociales de la Diputación de Gipuzkoa, que para este año se ha nutrido con 376,9 millones de euros.

A unos días de que se oficialice la liquidación recaudatoria de 2017, podemos resumir que en la última década los ingresos por tributos de las Haciendas vascas han sumado 136.096,7 millones de euros. Dicha década ha estado regida por la Ley de Aportaciones aprobada en 2007, que en principio caducaba en 2011 -un quinquenio-, pero que ha sido prorrogada durante otro lustro más por la falta de acuerdo entre las diputaciones para renovarlo, sobre todo por la negativa constante de Bizkaia a que se revisara. Esa norma fija un coeficiente vertical, por el que el 70,04% de esos ingresos debía acabar en las arcas del Ejecutivo vasco para sustentar todas sus políticas sociales e inversiones.

Así las cosas, serían unos 95.267,8 millones los que han alimentado las cuentas del Gobierno Vasco en esa década. Pero lejos de que la aportación a esa bolsa común se rigiera por el principio de que cada Hacienda aporte 7 de cada 10 euros de los que recaude -atendiendo, por ejemplo, a su PIB-, el sistema se ha servido de un complejo engranaje de ecuaciones que dio como resultado el denominado coeficiente vertical, el porcentaje de esa bolsa total que anualmente debía aportar cada territorio. El mismo se diseñó de la siguiente forma: Bizkaia debía aportar el 50,94% del total, Gipuzkoa el 33,06% y Álava, el 16%.

Déficit desde el primer año

Por tanto, y aunque ha habido algún moviento decimal en los últimos años en esos coeficientes horizontales, si tomamos como base los mismos podemos concluir que Bizkaia ha aportado durante estos años 48.539,4 millones a la bolsa del Gobierno Vasco. La parte de Gipuzkoa ha ascendido a 31.495,5 millones y la alavesa a 15.242,8. Tras esa aportación, ¿cada territorio se ha quedado para sus gastos e inversiones con el 29,96% de su recaudación? Evidentemente no. Mejor dicho, desde el primer año ha habido una diputación que se ha quedado por debajo de esos recursos disponibles y ha habido otra que los ha superado holgadamente.

En resumen, Gipuzkoa ha aportado aproximadamente 1.073 millones de euros más de lo que le correspondería si solo entregara el 70,04% de lo recaudado cada año, y Bizkaia, por su parte, ha podido disponer de unos 1.230 millones de euros más para sus inversiones propias (sin tener en cuenta el fondo de ajuste).

Resulta curioso que muchos que se rasgan las vestiduras por que el Athletic haya pagado 32 millones de euros a la Real para llevarse a Iñigo Martínez no se hayan percatado que desde hace una década Bizkaia se queda con un 'extra' de más de 100 millones al año para sus inversiones y parte de ellos los consigue gracias a que Gipuzkoa aporta más a la bolsa común.

Sucedió el primer año, en el mismo 2007, cuando el 70% de lo que recaudó Gipuzkoa se quedó a 129,8 millones de la aportación que tuvo que completar por la LdA y Bizkaia se pasó por 128,2 millones; y ha ocurrido también en 2017, con una Gipuzkoa a 76,4 millones del objetivo y una Bizkaia con 89,3 por encima del mismo, con lo que el sobreesfuerzo guipuzcoano es manifiesto.

Solidaridad, a medias

En ningún ejercicio Gipuzkoa ha recaudado tanto como para cumplir con la proporción que le requiere la marca establecida por la norma. El agujero más pequeño llegó en 2015, cuando con el 70% de sus ingresos se quedó a 46 millones de la aportación estipulada. Ante esta relajación de las diferencias y en pleno debate sobre la reforma de la Ley, el consejero de Hacienda y Finanzas, Pedro Azpiazu, apuntó que la situación «podía seguir así un poco más» pero ante un contexto en el que la autocorrección del sistema no se contempla, Gipuzkoa ha pedido curso tras curso la revisión de la norma y parece que finalmente lo ha conseguido, ya que existe el compromiso por parte de las diputaciones para que este mismo año el Parlamento Vasco apruebe la nueva Ley de Aportaciones.

En buena medida, la decisión de renovar la norma se ha producido también gracias al impulso de Álava, que desde 2012 ha visto cómo su déficit recaudatorio ha sido continuo y recurrente, hasta cerrar una década con un resultado 159,4 millones por debajo de lo estipulado en la ley prorrogada. Ambos, Gipuzkoa y Álava han hecho frente común en el último lustro para forzar a Bizkaia a negociar la norma.

Y aunque la norma incluye un mecanismo de solidaridad, denominado Fondo de Ajuste, éste nunca ha conseguido compensar a los territorios y que alcancen el 100% de lo que deben aportar. El mecanismo se alimenta con aproximamente el 1% de la recaudación total y ha tratado anualmente (no siempre con éxito) que Gipuzkoa y Álava se acerquen al 99% de la aportación estimada.

Bizkaia ha sido la única que siempre ha tenido que aportar al fondo y nunca ha recibido nada, aunque anualmente su aporte ha sido de entre 15 y 18 millones de euros. 180 millones en total, tirando por alto. Así las cosas, el resultado a favor de la Diputación vizcaína en esta década de la actual Ley de Aportaciones se quedaría por encima de los 1.000 millones de euros en estos diez años. Gipuzkoa sí que se ha servido de ese fondo, pero ni en las mejores estimaciones ha recuperado más de 550 millones de los 1.073 aportados de más. Mientras que Álava, al no salir tan perjudicada en el primer lustro de vigencia de la norma, no ha sufrido excesiva afección en global.

Veremos si la próxima semana en el Consejo Vasco de Finanzas (CVF) se refrenda el nuevo acuerdo, aunque ya en 2016 se aplazó la presentación del borrador de la nueva norma ante la necesidad de dar entrada a Eudel en el diseño de la nueva Ley.

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