CNA da por fracasado su proyecto para reflotar la antigua Fagor Electrodomésticos

Empleados de Edesa Industrial en una protesta en septiembre en Garagartza, tras anunciar la firma su intención de despedir a toda la plantilla./FÉLIX MORQUECHO
Empleados de Edesa Industrial en una protesta en septiembre en Garagartza, tras anunciar la firma su intención de despedir a toda la plantilla. / FÉLIX MORQUECHO

Retira su propuesta junto a la polaca Amica y despide a toda la plantilla menos a una docena. El comité de empresa denuncia la «nefasta gestión» de los catalanes y pide a las instituciones que se impliquen en un último intento de salvar la veterana compañía

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Se acabó. El sueño catalán de resucitar desde sus cenizas a la otrora puntera Fagor Electrodomésticos (hoy Edesa Industrial, en concurso de acreedores) para convertirla de nuevo en un referente industrial en Euskadi se desvanece, desaparece. Una vez más toca sufrir. Aunque ahora parece que para siempre. La propia CNA, que se presentó a bombo y platillo en la quiebra de la cooperativa como la solución a (casi) todos los problemas, tiene ya asumido que no podrá resucitar a Edesa Industrial, al menos en el plano fabril. Así lo reconocieron ayer a fuentes oficiales de la compañía pilotada por Jorge Parladé después de que el comité de empresa diera a conocer que Cata despedirá «a toda la plantilla».

Esas mismas fuentes achacaron la bajada de la persiana a la imposibilidad de utilizar la marca Fagor, propiedad de una cooperativa de segundo grado (formada a su vez por cooperativas) de la Corporación Mondragón, que, harta de los «reiterados incumplimientos de CNA», pidió al juez que le devolviera para siempre la enseña, que tanto ha sufrido en los últimos tiempos.

«Ante la imposibilidad de continuar con el uso de la marca Fagor, no es posible mantener la propuesta presentada y la compañía se ha visto en la necesidad de tener que presentar un expediente de extinción de contratos para la actividad industrial», reconocieron desde la compañía.

Cabe recordar que el compromiso de CNA con Fagor S Coop. (y lo que le valió definitivamente para salir vencedor en el concurso de Fagor Electrodomésticos) fue el de hacer funcionar su marca con normalidad, recuperarla en los mercados estatal e internacional y situarla en primera línea junto a los mejores fabricantes del mundo. Eso y, claro, pagar los royalties y generar empleo. Promesas todas incumplidas.

Sin proyecto industrial

Reconocimiento.
CNA, a través de sus portavoces oficiales, asumió ayer que sus planes para fabricar electrodomésticos en Euskadi son papel mojado por, dijo, no poder usar la marca Fagor.

Empleo comercial

Distribución.
Del gran proyecto para salvar de las cenizas a Fagor Electrodomésticos se ha pasado a, quizás y si hay suerte, mantener una firma comercializadora.

Pendiente de los bancos

Negociación.
CNA tiene un problema añadido, pues se encuentra renegociando la deuda de Cata. Y es que la catalana tiene avalados unos 45 millones de deuda de Edesa Industrial.

Los representantes de los trabajadores -en línea con otros actores involucrados en mayor o menor medida en los avatares de Edesa Industrial en los últimos años- cargaron con dureza y sin ambages contra la gestión de la firma y, en especial, contra el presidente de la matriz, CNA. «Entendemos que todo esto es la consecuencia de una nefasta gestión de la empresa, liderada por el señor Parladé», dijeron.

La intrahistoria

El principio del fin se comenzó a gestar a media mañana, cuando un abogado de CNA (en presencia del administrador concursal de Edesa Industrial) explicó al comité que la catalana había presentado en el juzgado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción (despidos) para «toda la plantilla, unas 160 personas, así como la liquidación de la sociedad Geyser Gastech», según denunciaron los sindicatos.

Las centrales sindicales matizaron después a este periódico que el ERE dejaba 'vivas' a «doce o trece personas, todas del ámbito comercial». Un gesto que interpretaron como el preludio de un próximo plan de viabilidad limitado únicamente a la actividad de distribución.

Esto es, la producción, el corazón y la razón de ser cualquier firma como Fagor Electrodomésticos o Edesa Industrial, desaparecía para siempre. Eso por no hablar de los más de 700 empleos que CNA prometió crear en el primer año de actividad de la rescatada cooperativa.

Obliga la ley

«Denunciamos nuestros inminentes despidos y el objetivo de desmantelar la empresa y la actividad industrial», criticaron los sindicatos. Y no les faltaba razón. La propia CNA explicaba horas más tarde que el ERE «no afecta a la totalidad de la plantilla, ya que se continuarán manteniendo los puestos de trabajo de la parte comercial, logística y administrativa».

Mensaje éste algo engañoso pues, según pudo constatar después este periódico de fuentes jurídicas conocedoras del caso, en un proceso concursal como el que vive Edesa Industrial, y si el quebrado pretende presentar un convenio ordinario de acreedores al acabar lo que se llama fase común, es imposible despedir a todos los trabajadores.

El comité denuncia la intención de CNA de «desmantelar la empresa y la actividad industrial»

La catalana achaca su renuncia a fabricar en Euskadi a la imposibilidad de usar la marca Fagor

Es habitual presentar un ERE de suspensión para que la masa de la deuda (en este caso la que generan las nóminas y el pago a la Seguridad Social) no crezca, pero lo que la ley impide es -si se pretende pagar a los acreedores con 'lo que quede' de actividad- fulminar toda actividad. Sea como fuere, parece que CNA estaría dispuesta a buscar una salida meramente comercial, lejana a sus planes iniciales y limitada, quizás, a la marca Edesa, que sí que es suya, puesto que la compró en el concurso de Fagor Electrodomésticos.

Lo cierto es que los abogados de Edesa Industrial (que hoy emplea a 151 personas) registraron ayer un ERE de extinción para Geyser Gastech (que esta semana dejará de producir al concluir el último pedido en firme que tenía) y otro parcial para Edesa Industrial, con ese margen para doce personas.

¿Con quién jugará ahora CNA? ¿Tiene atado o busca un nuevo socio para ese proyecto limitado a la distribución de no se sabe qué productos? De nuevo las incógnitas rodean a la empresa catalana, que, no olvidemos, se enfrenta en Edesa Industrial a una deuda de algo más de cien millones de euros de los que tiene avalados por la matriz unos 45. Un escollo que, aunque Cata sea rentable, así lo dicen sus financiadores, puede incluso remover los cimientos de la firma.

Sin Amica

Lo cierto es que la empresa catalana se ha olvidado ya de su propuesta anticipada de convenio. Aquella que presentó en diciembre y que de la mano de la polaca Amica anunciaba empleo para hasta 160 personas. Tanto es así que, según ha podido comprobar este periódico, la empresa solicitó el pasado viernes en el juzgado de lo Mercantil de San Sebastián la retirada de aquel plan de salvamento; el mismo que el Gobierno Vasco calificó como «el único posible» para reflotar Edesa.

Los trabajadores no pierden la esperanza: «Puede haber futuro, si hay un plan de empleo viable, para lo que se necesita la implicación de las instituciones, del administrador concursal y de Fagor, S.Coop. para construir una alternativa a este proyecto especulativo e inasumible».

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