Federico Steinberg: «2016 fue el año de los grandes sustos, pero falta ver qué pasa en Italia para afirmar que llega la calma»

Steinberg posa en la sede de Tecnalia en Donostia, en su última visita al Patronato de la fundación.
Steinberg posa en la sede de Tecnalia en Donostia, en su última visita al Patronato de la fundación. / ARIZMENDI
Federico Steinberg, Investigador del Real Instituto Elcano y profesor de la Univ. Autónoma de Madrid

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Experto en economía política internacional, Federico Steinberg ojea la prensa mientras desayuna en un hotel donostiarra. La incorporación de Tecnalia al patronato del Real Instituto Elcano, del que es investigador, le ha traído hasta San Sebastián a ofrecer una exposición sobre la materia que domina y que tantos quebraderos de cabeza 'nos' da. 'Brexit', Trump, UE... cualquier tema requiere de un análisis profundo. El objetivo: desentrañar qué puede pasar en el mundo a corto plazo.

- ¿Recuerda algún otro momento en la historia reciente con tantas incertidumbres comerciales y políticas a nivel global?

- Yo creo que debemos tener un poco de contexto. La situación política sobre todo es muy incierta. Básicamente porque tenemos por una parte un cambio estructural en los equilibrios de poder, un auge de los emergentes y un declive de occidente y esto ha provocado la aparición de partidos políticos que en los países ricos están contestando el orden mundial que vivimos desde la Segunda Guerra Mundial. Yo diría que 2016 fue el año de la superincertidumbre y de los grandes sustos. Más el 'Brexit' que Trump. Podría ser que en 2017 y en adelante este tipo de cuestiones hayan llegado a su pico máximo.

- ¿Lo cree, sinceramente?

- Habría que diferenciar los distintos tipos de incertidumbre. La concerniente al cambio tecnológico y el futuro del empleo no la resolveremos en mucho tiempo y será una carrera entre alegrías y tristezas. Desde el punto de vista militar y de seguridad, pueden venir más sustos a futuro. Pero eso creo que puede tener más que ver con desarrollos en Asía-Pacífico que en Europa. Lo que pasa es que un conflicto de ese tipo o un atentado en Europa, que vamos a seguir viéndolos de forma habitual, no te va a desestabilizar el conjunto del sistema. Algo que sí podría suceder si EE UU se retira de todas las organizaciones internacionales o que la UE se disgregue porque Italia se vaya del Euro. Esas cuestiones el año pasado daban más miedo, pero creo que ahora se han estabilizado. Gracias a las últimas elecciones en Holanda y Francia y un poco también tras ver que el 'Brexit' lejos de producir un efecto contagio ha hecho a los europeos en muchos casos poner en valor la UE.

«El 'Brexit' va a tener mayor impacto en el Reino Unido que en Europa y abre nuevas oportunidades» HACIA UNA NUEVA UE

«La relación comercial UE-EE UU va a seguir siendo intensa aunque Trump tenga desatinos» COMERCIO UNIÓN-EE UU

«Si la UE se cierra a estos acuerdos, pierde la ocasión de vincularse a las zonas que más van a crecer» LA NEGOCIACIÓN DEL CETA

- ¿Qué ha sido más peligroso para la estabilidad económica de la Unión, el 'Brexit' o la llegada de Trump?

- Desde el punto de vista sistémico global, Trump. El 'Brexit' a nosotros nos preocupa porque estamos aquí y por el proyecto de Europa. Pero el 'Brexit' no va a acabar con la UE, no va a tener un impacto económico significativo y será más negativo para ellos que para nosotros. Y por otro lado, abre una oportunidad para Europa. Sin embargo, Trump es otra cosa. Estados Unidos ha sido el guardián de las reglas del juego, el policía del mundo en lo que se refiere a seguridad y el líder económico por parte de acuerdos comerciales. Poner en cuestión eso es como volver al periodo de entreguerras. Si EE UU se retira de la primera línea deja un vacío que no está claro quién lo podría ocupar.

- ¿Es un hecho que con el triunfo de Macron en Francia y el tropiezo de May en las elecciones británica, el 'Brexit' se ha desinflado de una forma u otra?

- Las causas que subyacen de los movimientos anti 'establishment' no han desaparecido. A grandes rasgos hay cuatro razones: la desigual distribución de los beneficios de la globalización; la xenofobia o sensación creciente por parte de sectores hegemónicos que creen que en los últimos 30 años han llegado inmigrantes que están licuando el sustrato de la identidad nacional; el cambio tecnológico que ha dejado atrás a muchas personas y causa rechazo en algunas que han visto que el Estado les ha dejado atrás o no les ayuda -con cismas claros entre campo y ciudad y jóvenes y mayores-; y el último, la crisis de la democracia representativa, las élites, los expertos... Si unes todas estas causas tienes que 2016 fue el pico del cabreo. Las causas no han desaparecido pero la gente ve que las promesas no se cumplen y que las cosas son muy complicadas de cambiar de un día para otro. Y, sobre todo ves a Trump, y dices 'yo esto no lo quiero'.

- ¿Cree que ha llegado el punto en el que los extremismos o los populismos han tocado techo?

- Yo creo que sí, que en materias claramente antisistema la única elección que queda y que habrá que mirar con mucha atención es Italia. Lo que pasa en que Italia es muy raro. Es una mezcla de un Movimiento 5 Estrellas que no se sabe muy bien lo que es porque cada día defiende una cosa, y después la Liga Norte que dicen que se quieren salir de la UE y del Euro. Entonces Italia va a ser peligrosa porque sabemos que va a haber elecciones.

- Serían las enésimas elecciones en el país transalpino. Después de tantos comicios, ¿seguro que otra cita con las urnas supone un factor desdestabilizador para la UE?

- El problema de Italia es que si gana el 5 Estrellas con el apoyo de la Liga Norte y convocan un referéndum del Euro, ya se ha liado. La sola convocatoria de ese referéndum va a desatar un caos brutal en los mercados financieros. Hemos salvado varios 'match-points' como Le Pen, Holanda y la reacción general ante el 'Brexit', pero faltaría Italia para decir que todo se ha calmado. Antes de esa cita no me atrevería a pronunciarme.

- Centrando el foco en Trump. ¿Ha sido su llegada al poder tan fiera como se presuponía en campaña?

- Él pretende ser tan fiero como dijo que iba a ser, pero una vez que ha llegado a la Casa Blanca se ha encontrado con que los mecanismos de contrapeso del poder en EE UU existen y son fuertes. Y luego que dentro de las estructuras institucionales del país, él se ve obligado a escuchar a más gente de la que escuchaba antes. Tanto en el campo de la seguridad como en el económico. La combinación de estas dos cosas hace que Trump siga siendo impulsivo y que en las materias en las que no hay un 'check and balance' se haga notar, como por ejemplo lo del cambio climático o lo de Cuba. Pero para muchas otras cosas, como cargarse el Nafta, o la OTAN, no lo puede hacer. En las materias más importantes, las que de verdad pueden cambiar el mundo como que EE UU salga de la OTAN, se ha suavizado su discurso. No porque el haya querido, sino por el sistema de contrapesos americano que está muy bien construido. El sistema le ha parado un poco los pies. En temas comerciales le están aconsejando que es mejor utilizar las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para intentar sacar ventaja, que salirte de ella como él pretendía.

- Los primeros mensajes de Trump nada más llegar a la Casa Blanca hacían presagiar un temido giro hacia el proteccionismo. Desde entonces las cifras exportadoras de España a EE UU han crecido un 12,5%. ¿Qué ha pasado entre unas afirmaciones y otros hechos?

- Pasar no ha pasado absolutamente nada. EE UU no ha cambiado ninguna norma comercial desde que ha llegado Trump. Las ideas con las que llegó a la Casa Blanca las sigue teniendo. Es decir, sigue pensando que las exportaciones son buenas, las importaciones malas, que debe reducir déficits comerciales bilaterales, meterle aranceles a todo el mundo... Eso no ha cambiado. Lo que ha empezado a ocurrir es que la visión de las empresas multinacionales con las que Trump no hablaba -sus amigos no son los Steve Jobs ni la banca- han empezado a llegar hasta él con el mensaje de que 'si te cargas el Nafta los precios de los productos para tus votantes también van a subir', los resultados de las empresas van a verse perjudicados y hasta puede haber alguna quiebra. Todo ha hecho que en la práctica lo que hayan optado por hacer es iniciar contenciosos comerciales dentro de las nomas de la OMC con países determinados y por temas específicos. Pero esto también lo hacía Obama y también lo hace India. Su retórica mundial quizá sí que vaya en contra del libre comercio pero eso a lo mejor dentro de ciertos márgenes razonables simplemente significará que en vez de seguir liberalizando el comercio, la cosa se quede como está.

- Hace unos días Angela Merkel, ante un público industrial, volvió a insistir en las bonanzas del mercado libre. ¿Cree que la mandataria alemana quiere posicionarse como contrapunto de Trump y conseguir atraer la atención de países emergentes?

- No tenemos que dejarnos llevar por las grandes declaraciones. Los flujos comercias se hacen todos los días, son muy intensos y tienen que ver con relaciones largas difíciles de modificar a no ser que digas que cierras el chiringuito. El principal socio comercial no lo cambias de un día para otro. La relación económica EE UU-UE es muy intensa y lo va a seguir siendo incluso si Trump hace tres o cuatro barrabasadas. La visión de que Europa quiere exportar más hacia los países emergentes es manifiesta a tenor de los acuerdos que se están tratando de elaborar, pero es un proceso muy lento y que cuesta mucho tiempo. ¿Cuántos viajes han tenido que hacer las empresas vascas para exportar a China y poder iniciar un flujo comercial?

- Innumerables...

- Pues eso. Esto no va a cambiar de un día para otro. Desde un punto de vista más geopolítico sí que se puede ver como la lucha por quién es la voz que defiende el libre comercio. EE UU sabemos que no va a destruir el sistema multilateral de comercio, pero lo que también sabemos es que van a dejar de liderarlo. La pregunta es ¿quién lo liderará? Tenemos varios candidatos. Xi Jinping (China) dijo en Davos que él lo lideraría. Eso es poco creíble porque las prácticas comerciales chinas no son especialmente liberales. La UE... La frase grandilocuente es decir que 'Merkel es la nueva líder del mundo libre'. Pero a Alemania no le da por tamaño y ella tampoco lo quiere. La pregunta es si la UE puede tomar ese papel. Y eso nos lleva también al debate del CETA en España. Lo que tenemos en la UE es una creciente contestación a los tratados de libre comercio. Una expresión indefinida de una ciudadanía desencatada por la globalización, no sabe muy bien por qué, pero que entiende que el reparto está mal hecho y no está compensado. La UE si se cierra a estos acuerdos va a perder la ocasión de estar vinculada con la zona del mundo que más va a crecer, que son los países emergentes. Pero para tener la legitimidad necesitamos tener un relato mejor de las políticas de compensación a aquellos que se quedan en las cunetas. Aquí está claro que si dejamos de exportar la economía se nos va al garete.

- Según su afirmación, territorios como Gipuzkoa, que exporta el doble de lo importa, se juegan mucho en este tipo de acuerdos.

- Seguro que si preguntas aquí por el libre comercio, saldrán los resultados más favorables que en otras zonas. Entonces la posición del PSOE de replantearse cosas no se cómo se tomará por parte del PSE, que ve la importancia de exportar para mantener la economía de la comunidad.

- ¿Fue una equivocación sacar a debate el TTIP?

- El TTIP daría para una entrevista por si solo. El acuerdo planteado al principio en 2012 no estaba mal realizado. Y salió antes que todo este rechazo a la globalización. El acuerdo no se ha hundido por la llegada de Trump, no ha salido por que no se pusieron de acuerdo en las 13 rondas de negociaciones. Aquello era muy complicado, no se hablaba de bajar aranceles sino de armonizar regulaciones. Y luego vino Trump y lo puso en el congelador. En el contexto actual, si Trump se va calmando y Europa sigue con el crecimiento económico, se podría reactivar algún tipo de acuerdo. Pero muy posiblemente tenga que ser un acuerdo de bajar los aranceles y ya está y eso posiblemente no sea tan mediático. Yo no lo doy por muerto, quizá tengamos un 'TTIP light'.

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