Fagor y CNA escenifican ante el juez su choque de trenes por el uso de la marca

Concentración del pasado mes de septiembre de la plantilla de Edesa Industrial delante de la fábrica situada en el barrio de Garagartza de Arrasate./MORQUECHO
Concentración del pasado mes de septiembre de la plantilla de Edesa Industrial delante de la fábrica situada en el barrio de Garagartza de Arrasate. / MORQUECHO

La propietaria de la enseña pide la rescisión del contrato y reclama 1,4 millones al grupo catalán. Cata defiende que ha cubierto los requerimientos solicitados y subraya la «imperiosa necesidad» de mantener la marca para sostener alguna actividad

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Cuando allá por agosto de 2014 Cata y Fagor S. Coop (la cooperativa de cooperativas del Grupo Mondragon) firmaron el contrato de licencia para que la catalana pudiera usar la histórica enseña para los productos fabricados en la nueva Edesa Industrial -heredera de Fagor Electrodomésticos-, nunca imaginaron que podrían acabar dirimiendo ante un juez la rescisión de esa concesión. Casualmente, el mismo magistrado que adjudicó al grupo catalán los activos de la extinta cooperativa, Pedro José Malagón, fue el encargado ayer de escuchar la versión de las partes y tendrá que decidir si las cláusulas del acuerdo se han «incumplido», como sostiene la cooperativa o si tiene más peso la necesidad de disponer de la marca para poder mantener algún tipo de actividad como esgrime CNA.

Una decisión favorable a la demanda de Fagor S. Coop. supondría, según han venido señalando desde el grupo catalán propietario de Edesa Industrial, la «puntilla» al proyecto que surgió de las cenizas de Fagor Electrodomésticos, aunque la firma se encuentra sin actividad desde verano, en liquidación y con toda su plantilla despedida oficialmente el pasado mes de marzo. La defensa de la cooperativa sostuvo ayer ante el juez que «el incumplimiento de las cláusulas del contrato de cesión de la marca» por parte de CNA «permiten resolver el mismo». Fagor S. Coop. explica que se han dado una serie de incumplimientos graves, entre ellos el principal y por el que se firmó esa cesión de la enseña a Edesa Industrial, que no es otro que el mantenimiento de, al menos, 350 empleos. «El contenido del contrato era claro. Nuestra intención no era la de obtener ningún provecho más allá de sostener un proyecto interesante para, al menos, 350 empleos industriales en Euskadi», reiteraron en tribunales.

El acuerdo posibilitaba la cesión de la enseña por un periodo de 30 años a Edesa Industrial. Hasta 2017, además, la propia Fagor S. Coop. se comprometía a cubrir los gastos de toda la renovación de patentes y marcas y a no empezar a devengar los 'royalties' -los pagos que se deben realizar al poseedor de los derechos de un producto a cambio de su explotación-. Además, el contrato también recogía que Edesa Industrial debía trasladar un plan a la cooperativa para retirar el nombre Fagor de cualquiera de sus filiales y de sus dominios en internet a partir del 1 de enero de 2018.

Esos tres compromisos, los de empleo neto, abono de los 'royalties' en 2017 y presentación de un plan para retirar el nombre Fagor de las filiales son los que ha «incumplido», -en palabras de la letrada de Fagor S. Coop.- el grupo catalán CNA en el último ejercicio. Además, argumentan que no han recibido la información necesaria por parte de Edesa Industrial para calcular la cuantía que ésta debía abonar por los derechos de la marca. «La demandada no facilitó la información solicitada por lo que se realizó una liquidación provisional que posteriormente ha sido corroborada por el admistrador concursal», explicó la magistrada de la parte demandante. Esa obligación de pago asciende a 1,4 millones de euros y figuran en el informe concursal como crédito contra la masa.

«Realidad ficticia»

La cooperativa acusa a CNA de haber construido una «realidad ficticia» para alargar un contrato del que no ha cumplido ciertas premisas. A su vez, mantiene que su objetivo nunca ha sido el de sacar un rendimiento económico al acuerdo, ya que a medida que creciera la cifra de trabajadores, los pagos por 'royalties' disminuirían. Con una cifra de entre 350 y 525 trabajadores el acuerdo recogía un pago del 2% del resultado; si estuvieran en una horquilla de entre 525 y 700 empleados, la tasa sería del 1%, «y con más trabajadores la cuantía a pagar por Edesa Industrial sería cero». De ahí que si se hubiera cumplido la promesa inicial del grupo catalán de contar con una plantilla de 705 trabajadores en el primer año de actividad, no tendrían que haber abonado ni un euro por la utilización del emblemático distintivo de Arrasate.

El contrato recogía que con más de 700 empleados Edesa Industrial podía usar gratis la marca

La cooperativa añade que también se ha incumplido la premisa de eliminar el nombre Fagor de filiales

Sin embargo, al tren de Edesa se le agotó el combustible inicial a poco de arrancar y no ha encontrado por el camino ningún socio inversor que le pudiera insuflar un nuevo impulso para alcanzar los objetivos marcados y hacer frente a su multimillonaria deuda. Aun así, los abogados de la filial de CNA sostuvieron ayer que la firma había cumplido «con las cuestiones solicitadas a medida que se han requerido», incluso con un pago de algo más de 200.000 euros en septiembre del pasado año para subsanar parte de esos 'royalties' que debía abonar en 2017.

Y no solo eso. CNA sigue denunciando que si se hace efectiva la retirada de la marca, eso supondrá que se descarte de un plumazo cualquier posibilidad de «mantener cualquier tipo de actividad», de forma que, por «interés social» expusieron al juez la «imperiosa necesidad» de que Edesa Industrial pueda mantener el derecho de uso de la marca Fagor «se hayan incumplido o no» algunas situaciones.

Hace apenas un mes la compañía catalana ya apuntó que «la marca Fagor supone una contribución esencial al margen bruto para poder asumir los costes productivos y de personal en las instalaciones industriales de la compañía; la incertidumbre respecto a esta marca, sumada al mero paso del tiempo en el procedimiento, hacen del todo imposible continuar con la actividad fabril». Eso unido a que la litigiosidad abierta había hecho alejarse a un potencial inversor como era la firma polaca Amica, denunció Cata. En pocas semanas la sentencia del juez dirimirá si la «puntilla» al proyecto CNA Fagor es un hecho.

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