Fagor CNA considera inviable el negocio de lavadoras y confirma otros 30 despidos

Las oficinas de Edesa Industrial en Arrasate siguieron registrando ayer un ritmo frenético.
Las oficinas de Edesa Industrial en Arrasate siguieron registrando ayer un ritmo frenético. / FRAILE

El grupo presentará en dos semanas su plan de viabilidad y confiesa que hay «cuestiones que corregir» en la comunicación con Lakua

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

«Si hace tres años hubieramos tenido la visión que tenemos ahora, seguramente nuestro enfoque a la hora de adquirir Fagor Electrodomésticos hubiera sido otro». La dirección de CNA reconoció ayer su error de cálculo a la hora de prever cómo iba a ser la evolución del negocio tras la compra a mediados de 2014 de la unidad productiva de la quebrada Fagor Electrodomésticos. «El interés hubiera sido el mismo pero la velocidad de crecimiento del proyecto sería diferente», añade el director general de Fagor CNA, Francisco Martín, desde las ajetreadas oficinas de la firma en Arrasate. Tres años después de la presentación de aquellos objetivos, el plan ha saltado por los aires y la compañía trabaja a marchas forzadas para modular un nuevo plan de viabilidad que otorgue confianza a las entidades bancarias para poder refinanciar su deuda y conseguir liquidez, tranquilizar a una plantilla que lleva meses reclamando un planteamiento realista y recobrar la confianza perdida por parte del Gobierno Vasco, socio necesario y apoyo económico imprescindible en este camino.

No será sencillo reconducir el barco, pero ante las apreturas del calendario, el próximo día 15 vencía la prórroga bancaria de 70 millones de euros con cinco entidades de crédito a la espera de un nuevo plan, el grupo catalán solicitó el pasado viernes el preconcurso de acreedores. De esta forma, blindaba el proceso de reconducción del proyecto. Pero las decisiones más traumáticas están por llegar. El nuevo plan de negocio, según detalló el grupo en un comunicado en la mañana de ayer, se basará en mantener únicamente la producción que demuestre ser eficiente económicamente y sostenible. En que se traduce eso. De salida en la eliminación completa de la línea de lavadoras en su planta de Garagartza. «Esta línea no tendrá continuidad a partir de septiembre», detalló Martín en la tarde de ayer tanto a este medio como al propio comité de empresa, con el que mantuvo la segunda reunión en dos días.

Esta supresión de la línea, que desde el lunes se encuentra detenida y sus empleados en ERE de suspensión al alegar la empresa que no dispone de liquidez para pagar a los proveedores de componentes, supondrá la salida de una treintena de trabajadores lo que aligerará la plantilla actual de Edesa Industrial, que cuenta con 350 empleados entre sus plantas de Garagartza, Eskoriatza y Basauri. Desde la dirección añaden que la actual coyuntura acelerará el proceso de eliminación de esta línea productiva, pero desde ya hace meses la compañía ya contemplaba el cierre progresivo de la misma durante 2017.

DESPIDOS El grupo afirma que solo eliminará por completo la línea de lavado, aunque en el resto habrá ajustes

RESULTADOS Descartan acabar el curso en números negros como se esperaba y no se marcan un plazo para conseguirlo

INYECCIONES CNA dice haber invertido 20 millones más de lo previsto y el Ejecutivo le concedió créditos por 3 millones

Habrá más ajustes, eso parece evidente, aunque desde el grupo estiman que no será necesaria la eliminación completa de ninguna otra línea productiva. Habrá «retoques de mayor o menos grado» en el resto de la compañía. Todo ello, con el objetivo de busca una continuidad, poner en valor la fortaleza de la marca, refinanciar la deuda y reducir los gastos de estructura. En estos momentos la deuda total de la compañía ronda los 100 millones de euros.

Adiós a los números negros

Desde la compañía insisten en que los ritmos de negocio esperados no se han terminado de concretar, en buena medida, «por la limitación en la financiación». De esta forma, las tensiones financieras y la falta de resultados esperados han provocado que cualquier medida de ajuste tomada en el último año «no haya tenido el efecto suficiente». En esta retahíla de ajustes se encuadran las dos salidas colectivas de personal -52 personas en total- y el ERE de suspensión para 147 trabajadores. «Apenas han sido medidas paliativas», remarcó el director general de Edesa Industrial, Francisco Martín.

Lejos quedan las expectativas que presentaba el Grupo CNA tras la adquisición de Fagor Electromésticos, cuando pronosticó que alcanzaría una facturación de 400 millones de euros para 2016 y 705 empleos en sus plantas vascas. Unos objetivos a los que no se han logrado aproximar aunque, como confiesa el grupo, se han inyectado 20 millones más de inversión adicional a lo proyectado incialmente. El cierre del pasado ejercicio dejó una facturación total de 126,5 millones de euros y se pronóstico que este año se alcanzarían los 180 millones, lo que ayudaría a cerrar el ejercicio por primera vez «en números negros». Por descontado, esa previsión no se va a cumplir y según ha podido conocer todavía no está perfilado en el plan de viabilidad en que año se podría alcanzar ese hito.

La compañía tiene un importante reto por delante para tratar de recuperar la confianza perdida con el resto de las partes durante los últimos meses. En este sentido, el propio Francisco Martín admite que ha habido «cuestiones para corregir» en lo que respecta a la comunicación con los trabajadores y el Gobierno Vasco. Con los empleados, Martín admite que resulta «desagradable» que se hayan tenido que enterar de la entrada en preconcurso por la prensa, pero se escuda en la necesidad «urgente» de presentar esa solicitud ante la complicada coyuntura a la que se enfrentaban.

Reunión sin Tapia

En lo que respecta a la información remitida al Ejecutivo vasco, reconocen «errores» que esperan subsanar en el futuro. Para empezar, mañana el máximo responsable del Grupo CNA, Jorge Parladé, se citará con el departamento que dirige Arantxa Tapia para avanzarle partes del plan de viabilidad que están cocinando y comunicarles la actual situación del proyecto. No estará en dicho encuentro la propia Tapia, que se ha negado a reunirse con la empresa hasta que ésta tenga un mínimo compromiso de apoyo bancario. El enfado de la consejera sigue siendo mayúsculo ya que percibe la actidud de CNA como una traición ya que el grupo catalán fue la apuesta particular de Gobierno Vasco para hacerse con Fagor Electrodomésticos ante la otra oferta presentada por la argelina Cevital. Además el Ejecutivo vasco ha concedido créditos por importe de 3 millones de euros a la compañía.

Desde el grupo señalan que el plan de viabilidad estará terminado en un plazo aproximado de 15 días, aunque deberán presentar algunas líneas maestras del remozado proyecto a las entidades de crédito antes de que concluyan el próximo día 15 las prorrogas de las herramientas financieras.

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