Euskadi crecerá más de lo previsto este año y el próximo, inmune a Cataluña

Los consejeros Josu Erkoreka y Pedro Azpiazu han presentado el proyecto de presupuestos para 2018./Blanca Castillo
Los consejeros Josu Erkoreka y Pedro Azpiazu han presentado el proyecto de presupuestos para 2018. / Blanca Castillo

Mientras España rebaja su estimación al 2,3%, Azpiazu anuncia que el PIB vasco repuntará un 2,4% en 2018, con una creación de empleo de 15.500 nuevos afiliados

JULIO DÍAZ DE ALDASan Sebastián.

La economía vasca se ha subido definitivamente a la ola de la recuperación y, apoyada principalmente en la demanda interna, crece con fortaleza, alentada también por un escenario internacional que sigue ayudando con vientos de cola como unos tipos de interés bajos o una inflación que, de momento, no aparece por el horizonte.

Tanto es así, que el Gobierno Vasco ha decidido -por tercera vez este año- elevar su previsión de crecimiento para 2017, ejercicio en el que, según las estimaciones presentadas ayer por el titular del departamento de Hacienda, Pedro Azpiazu, el Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad autónoma repuntará un nada despreciable 2,9%, por encima del 2,7% anunciado el pasado mes de junio.

Pero las buenas noticias no terminan ahí. Ni mucho menos. Azpiazu, que daba cuenta junto al consejero portavoz, Josu Erkoreka, de las grandes líneas maestras del Proyecto de Ley de Presupuestos para el año próximo, avanzó que el cuadro macroeconómico que ha servido de guía al Ejecutivo para elaborar esas cuentas incluye también una revisión al alza del comportamiento esperado para el PIB de Euskadi en 2018.

Las claves

Crecimiento
El año que viene la inversión crecerá en Euskadi un 3,2% y la industria, un 2,8%
Empleo
El Gobierno Vasco resalta que el empleo ha tomado fuerza en 2017, ejercicio en el que crecerá un 2,1%
Cambios de sede
Azpiazu no ha hecho ningún movimiento para captar empresas que salen de Cataluña

Si hasta ahora la previsión para el año próximo pasaba por un alza de la economía del 2,3%, el Gobierno sitúe ahora ese umbral en el 2,4%, con una creación de empleo del 1,7%, que deja pequeño el 1,5% calculado hace tan solo cuatro meses y que, de otra parte, supondrá -detalló Azpiazu- la creación de 15.500 nuevos empleos a tiempo completo. Ese escenario de «cierto optimismo», reconoció el responsable de la Hacienda vasca, se completará con una reducción de la tasa de paro hasta el 10,4% desde el 11% con el que se prevé terminar el presente ejercicio. Así, quedaría a un paso el objetivo fijado para la legislatura de llevar la ratio de desempleados por debajo de la barrera del 10%.

La cifra del 2,4% de subida del PIB en sí, sobre todo si se termina retocando una o dos veces a lo largo de cada ejercicio, puede no representar mucho más que eso, simplemente un guarismo en un contexto claro de mejora y recuperación sostenida. Pero esa décima de mejora significa mucho más. ¿Por qué? Porque el Gobierno central acaba de rebajar su estimación de crecimiento de la economía española en 2018 del 2,6% al 2,3%. La razón, la inestabilidad política que genera el conflicto catalán.

El gabinete de Mariano Rajoy aludió al recortar su previsión al «impacto negativo derivado de la incertidumbre asociada a la actual situación política en Cataluña y de la ausencia de un instrumento básico de política económica como son los Presupuestos Generales del Estado».

A salvo

Cuestionado por el eventual contagio de la crisis catalana a Euskadi, Azpiazu quitó hierro al asunto y aseguró que el País Vasco se presenta, en principio, inmune a este asunto. En primer lugar, señaló que el País Vasco importa el doble de lo que exporta a aquella comunidad autónoma.En concreto, y con datos de 2016, las compras suman 2.700 millones frente a unas ventas de 1.700 millones.

En segundo lugar, aseguró que cualquier golpe sería siempre indirecto (por su derivada española) y de una magnitud insuficiente para dañar la economía vasca. «Hoy en día no hay afectación», zanjó el consejero.

Ante la posibilidad de que Euskadi iniciara una campaña para captar algunas de las empresas que se están fugando de Cataluña, el responsable de Hacienda dijo que las firmas «van donde quieren» y matizó que él no ha hecho ningún movimiento para favorecer un trasvase hacia el País Vasco.

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