«No se escuchaba a los ingenieros que trabajábamos en el día a día del Hiriko»

Un protoptipo del Hiriko llegó a circular por algunas ciudades europeas. / MAXIMILIAM POWER

Uno de los técnicos implicados en el diseño del fallido coche eléctrico asegura que se advirtió a Afypaida de «las dificultades» que hacían inviable el proyecto

SALVADOR ARROYO

La cuarta sesión del proceso que se sigue en el Juzgado de lo Mercantil Número 1 de Vitoria por el conocido como ‘caso Hiriko’, el fallido proyecto de crear un vehículo eléctrico ‘made in Euskadi’ que fagocito casi 19 millones de euros en subvenciones públicas, ha estado marcada por el ausencia de un importante número de testigos. De los nueve que aparecían en el listado inicial, solo han prestado declaración tres. A ellos se ha sumado un cuarto cuya presencia en la sala no estaba prevista para esta mañana. Una sucesión de ‘bajas’ que se encadena con las de la vista anterior, celebrada el pasado viernes. En aquella ocasión destacó la incomparecencia de Joan Villadelprat, que debía explicar los vínculos que existieron entre el Hiriko y el Epsilon, el otro proyecto automovilístico que se gestó durante el gobierno de Juan José Ibarretxe y del que el propio Villadelprat fue cerebro. Ayer la titular del juzgado volvió a insistir en que «sabemos que su citación (del experto en fórmula 1) está en proceso de vuelta, pero no ha llegado físicamente al Juzgado. Habrá que hacer averiguaciones de lo que ha pasado porque parece estar en el mismo domicilio».

De las cuatro pruebas testificales que se han podido escuchar hoy en la sala 1 del Palacio de Justicia, ha resultado especialmente significativa la de un ingeniero que participó directamente en el diseño de aquel vehículo del que se presentó un prototivo en Bruselas, que se plegaba al aparcar y que era capaz de rotar sobre sí mismo. La declaración de Álvaro Lopetegui había sido solicitada por la administración concursal. Ante la juez quiso poner en evidencia que, al menos en la primera fase del proyecto, Afypaida, la sociedad promotora, funcionaba a espaldas de los propios técnicos. «No se nos escuchaba a los ingenieros que llevábamos el día a día, a los que desarrollábamos el coche». Avanzar en el prototipo del Instituto Técnológico de Massachusets MIT, y por el que se desembolsaron 1,8 millones de euros, «tenía muchas dificultades», aseguró este profesional que no dudó enj deslizar que era inviable técnicamente.

«Compra necesaria»

Fue llamativa también su afirmación con respecto al bólido desarrollado por Epsilon que Afypaida adquirió por más de 600.000 euros cuando estaba a punto de vencer el periodo de cesión gratuita. Hasta ahora distintos testimonios habían incidido en que esa compra se realizó porque se consideraba «necesaria» para aplicar en el Hiriko una serie de soluciones técnicas experimentadas con el supuesto fórmula 1. Se justificó, en suma, como una especie de maqueta de pruebas. Lopetegui, sin embargo, ha asegurado esta mañana que «no se usó para el Hiriko. Estuvo expuesto y los ingenieros no teníamos conocimiento de que se fuera a utilizar para nada. No tenía sentido», subrayó. Una aseveración con peso si se tiene en cuenta que este ingeniero también participó en el desarrollo del citado bólido.

Sus palabras dieron cobertura a los argumentos de la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la Administración concursal, que piden responsabilidades por la pérdida de casi 19 milones de euros de ayudas del Estado y del Gobierno vasco, en este proyecto. Reclaman la calificación de concurso ‘culpable’ bajo el argumento de que el proceso concursal de Afypaida se presentó 18 meses después de que se tuviera constancia de que carecía de liquidez. Cuatro son los encausados en este procedimiento: Jesús Echave, empresario cercano al PNV; Iñigo Antia, ex concejal jeltzale; y los también empresarios José Luis Bengochea (joyero) y Fernando Achaerandio (promotor inmobiliario). Para todos ellos se pide la devolución de forma subsidiaria de las ayudas públicas recibidas para desarrollar un coche que quedó reducido a prototipo y sólo generó media docena de patentes, así como la inhabilitación durante diez años para administrar bienes ajenos.

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