Varias empresas muestran su interés en tomar el control de La Naval cuando quiebre

Varios trabajadores de La Naval se disponen a comenzar en la tarde de ayer su encierro en las instalaciones del astillero. /IGNACIO PÉREZ
Varios trabajadores de La Naval se disponen a comenzar en la tarde de ayer su encierro en las instalaciones del astillero. / IGNACIO PÉREZ

Balearia sopesa cancelar el contrato de construcción de un ferry que figuraba en la cartera de pedidos del astillero

MANU ÁLVAREZ

Todo apunta a que el proceso de liquidación del astillero vizcaíno La Naval -una fase que no se ha iniciado formalmente pero que ya parece imparable- puede suscitar una encendida competencia. Varias empresas han mostrado ya su interés en estudiar las posibilidades de continuar con la actividad industrial en sus instalaciones. Se trata, según ha podido conocer este periódico en el entorno de los actuales accionistas de la compañía, de dos astilleros privados -uno español y otro extranjero-, aunque también ha habido contactos incipientes con otras empresas que quieren analizar la posibilidad de utilizar las instalaciones para otras actividades, como es el caso del desguace masivo de buques.

Estas conversaciones y otras similares que previsiblemente surgirán en las próximas semanas no se transformarán en algo tangible a corto plazo. Todos los sondeos, confirman las mismas fuentes, sopesan la posibilidad de formular un proyecto industrial para el futuro, pero después de que se consume el procedimiento concursal y el juez encargado de su tramitación abra un proceso de puja para la venta de los activos. La opción de continuar con la estructura actual para alcanzar un acuerdo con los acreedores parece totalmente descartada. De un lado, porque la deuda es muy elevada -la banca tiene un riesgo de 150 millones de euros y a esa cantidad hay que sumar varias decenas de millones más pendientes de pago a los proveedores- y también porque los actuales accionistas ya han mostrado su falta de interés en inyectar capital adicional para reflotar la empresa. Así las cosas, la entrada de un nuevo empresario -la auténtica clave para la continuidad del astillero- se demorará varios meses.

Las pérdidas acumuladas en los últimos años -más de 100 millones de euros- y el consecuente colapso de la tesorería, han acabado por ahogar al astillero. Los intentos por reconducir la situación dentro de los parámetros normales -la apelación a los accionistas para acometer una ampliación de capital- han resultado infructuosos, al tiempo que también se ha diluido la esperada inversión del empresario asturiano afincado en Miami, Manuel del Dago.

El secretario del comité de empresa, Juanjo Llorden, apuntó ayer que los representantes de los trabajadores han conocido «de forma extraoficial» que Balearia «está a punto de cancelar» el encargo de construcción de un ferry -se había firmado también una opción para un segundo buque de este tipo-, que era uno de los cuatro barcos que están en la cartera de pedidos del astillero vizcaíno. Al parecer, Balearia puede recurrir a esta cancelación ya que es una opción que figura en el contrato que firmó con La Naval para el supuesto de que la empresa entre en un procedimiento concursal. El buque no había entrado aún en la fase inicial de construcción física -lo que se conoce como corte de chapa-, pero sí ha consumido cuantiosos recursos en los procesos de ingeniería y diseño. Según ha podido confirmar este periódico, el equipo directivo de Balearia ha iniciado ya el estudio sobre la opciones de cancelación, aunque aún no existe una decisión definitiva. La deriva que tome en las próximas semanas el procedimiento concursal y las posibilidades de que el buque pudiera construirse en un plazo razonable de tiempo, apuntan, serán claves en esa decisión.

Golpe para el futuro

La hipotética cancelación de este contrato supondría un duro golpe para el astillero y también para sus posibilidades de recuperación en el futuro. La construcción de ferrys de pasajeros se había convertido en el epicentro de uno de los ejes estratégicos para La Naval de la mano de una nueva tecnología de propulsión, que se había desarrollado en la empresa y que garantizaba una diferencia competitiva frente a los astilleros de bajos costes laborales de Asia. Se trata de la utilización de gas como energía primaria en vez de derivados del petróleo, que se utiliza para generar electricidad en una planta instalada en el propio buque. Esta electricidad es la que alimenta los motores eléctricos encargados de mover las hélices del barco. El pasado año, La Naval entregó a la naviera holandesa TESO el primer ferry de este tipo que había salido de sus gradas y que fue bautizado con el nombre de ‘Texelstroom’.

Por el momento, tan sólo está garantizado que continúen los trabajos de construcción en el buque cablero ‘Living Stone’ gracias a que el armador ha decidido pagar directamente a los proveedores.

Los representantes sindicales en el astillero mantendrán hoy una reunión con los todavía accionistas de la sociedad, que decidieron la pasada semana acelerar el proceso concursal. El encuentro había sido solicitado por los sindicatos, con el objetivo de obtener por parte de los accionistas -Astilleros Murueta e Ingeteam son los dos más importantes-, una explicación directa de las causas que han llevado a la empresa a la situación actual. El encuentro, convocado para las seis de la tarde en las propias instalaciones del astillero, se producirá justo después de que el comité ponga fin a un encierro de 24 horas.

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