Los promotores del Hiriko, condenados a pagar 535.000 euros por la quiebra

Iñigo Antia, Jesús Echave, José Luis Bengochea y Fernando Achaerandio, en el juzgado/Igor Aizpuru
Iñigo Antia, Jesús Echave, José Luis Bengochea y Fernando Achaerandio, en el juzgado / Igor Aizpuru

La juez les considera culpables del descalabro de la sociedad que impulsó el coche eléctrico vasco y les inhabilita para la gestión de bienes ajenos durante dos años

SALVADOR ARROYOVitoria

El Juzgado de lo Mercantil 1 de Vitoria considera culpables de la quiebra de Afypaida, la sociedad que impulsó el fallido proyecto del vehículo eléctrico vasco Hiriko, a sus cuatro promotores. Les condena a abonar una indemnización de 535.000 euros y les inhabilita durante los próximos dos años para administrar bienes ajenos o representar a cualquier otra persona. Es el primer golpe judicial que recibe el conocido como ‘caso Hiriko’, y que pone en entredicho la gestión realizada por el empresario de canteras Jesús Echave -que llegó a ser consejero de Kutxabank a propuesta de los jeltzales-; el exconcejal del Ayuntamiento de Vitoria por el PNV, Iñigo Antia, -que fuera persona de máxima confianza del antiguo presidente del Araba Buru Batzar, Iñaki Guerenabarrena-; el joyero José Luis Bengochea, y el promotor inmobiliario Fernando Achaerandio. En próximas fechas, tendrán que volver a sentarse en el banquillo de un juzgado de lo penal.

De hecho, la sentencia dictada este miércoles por la magistrada María Teresa Trinidad Santos, desestima muchos de los argumentos que defendieron la Fiscalía y la Abogacía del Estado en los tres meses de juicio, en parte, por considerar que no eran objeto de la pieza mercantil. La acusación -integrada también por la administración concursal- reclamaba para los ya condenados el reintegro de hasta 18,9 millones de euros en subvenciones públicas y los diez años de inhabilitación. Penas, en definitiva, muy superiores.

El vehículo eléctrico vasco Hiriko, el día de su presentación en Vitoria
El vehículo eléctrico vasco Hiriko, el día de su presentación en Vitoria / Rafa Gutiérez

En los 86 folios del fallo judicial no se considera, por tanto, la teoría de que pudiera haber existido una trama societaria para obtener financiación pública y un supuesto enriquecimiento ilícito. En todo caso, eso es algo que tendrá que ser ventilado en el procedimiento penal que en estos momentos se encuentra en fase de instrucción. Sí se incide en la idea de que en la calificación culpable de un procedimiento concursal -el objeto de este juicio- «es necesario una conducta dolosa o gravemente imprudente que sea causa de insolvencia o de su agravación».

«Cuestionable» que no se diera un uso correcto a las ayudas

El Hiriko se tragó casi 19 millones de euros en subvenciones públicas que fueron inyectadas, principalmente, desde el Ministerio de Ciencia e Innovación que dirigía la guipuzcoana Cristina Garmendia. Una importante cobertura económica que llegó en un contexto de debilidad del gobierno Zapatero, que necesitaba del apoyo del PNV en Madrid. La jueza de lo Mercantil de Vitoria sostiene en la sentencia que es «seriamente cuestionable» que los reponsables de Afypaida «incumplieran las condiciones de las subvenciones», porque esos fondos «se han utilizado para el desarrollo del proyecto» -con referencia expresa a la entrega de veinte prototipos-. El hecho de que no llegara a homologarse -el último paso previo a su comercialización- no se interpreta, en este sentido, como un incumplimiento. «Se firmaron no uno, sino dos convenios» que permitían la subcontratación del 100% de las actividades, subraya.

Y, en este sentido, señala un hecho concreto para determinar la culpabilidad de los tres empresarios de la órbita del PNV y del exconcejal jeltzale. Un movimiento financiero que resultaba, per sé, llamativo: el pago de 535.000 euros (con IVA, 600.000) por un prototipo sin motor del bólido Epsilon, -el otro proyecto de automoción fracasado que se impulsó desde el Gobierno de Juan José Ibarretxe-, para utilizarlo como supuesto banco de pruebas en el desarrollo del cuadriciclo eléctrico.

«Decisión grave»

El coche terminó en un escaparate y nunca se le dio uso. «La compra fue llevada a cabo cuando la asociación (Afypaida) estaba agotada desde el punto de vista financiero, sin expectativa de poder continuar con el proyecto al que había dedicado su actividad». La magistrada define el hecho como «decisión gravemente imprudente que agravó la situación de insolvencia final». Y es por ello que obliga a reintegrar el dinero «a la masa concursal»; al fondo de indemnizaciones que han de saldar las deudas con los acreedores.

El precio pagado por aquella carcasa de ‘fórmula 1’ en una suerte de operación puente realizada con la sociedad Circuito del Norte -integrada por los mismos cuatro socios-, se produjo en los dos años anteriores a la fecha de la declaración del concurso de Afypaida (febrero de 2015). Esta última estaba ya sin liquidez en abril de 2013. En opinión de la jueza, no ha quedado demostrado que en el lapso de 18 meses hasta formalizarse la extinción, los condenados empobrecieran aún más a la mercantil.

La sentencia exime de responsabilidad a catorce empresas articuladas desde Afypaida que también se implicaron en el desarrollo del utilitario. La jueza llega incluso a afear a los abogados de la acusación el «haberlas traido a esta pieza» pidiendo «abultadas condenas pecuniarias sin guardar la prudencia de comprobar los datos» que figuraban en la documentacióndel proceso.

Llamativa resulta otra de sus aseveraciones. En su resolución hace referencia al caracter «novedoso y revolucionario» del Hiriko; un proyecto de «extraordinaria dificultad» que, argumenta, no se puede juzgar «desde la ventaja de valorar unos hechos de forma retrosprectiva». La verdad sobre lo que ocurrió, llega a asumir, «es inalcanzable».

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