Impresoras 3D para el hogar made in Gipuzkoa

Jon Bengoetxea, responsable de Tumaker, con la impresora./ARIZMENDI
Jon Bengoetxea, responsable de Tumaker, con la impresora. / ARIZMENDI

Una empresa de Oiartzun aspira a hacer de las impresoras 3D un producto de consumo masivo con unidades a partir de 600 euros

FERNANDO SEGURASan Sebastián

Tumaker, una pequeña empresa de Oiartzun, tiene ganas de comerse el mundo. Se ha marcado como objetivo que su impresora 3D Voladd impacte en el mercado con la misma fuerza que Netflix en el mundo del cine o Spotify en el de la música. En resumen, quiere ser líder mundial en impresoras de uso doméstico, un mercado gigantesco para aquel que sepa dar con la clave tecnológica que convierta su uso en algo útil, fácil, divertido y práctico. Tumaker asegura que ha dado con esa clave.

Todo lo dicho anteriormente podría sonar a ciencia-ficción si no fuera porque Tumaker es una empresa veterana en el sector y pionera en el desarrollo, fabricación y comercialización de impresoras industriales asequibles para las empresas. Nacida en 2014, en solo tres años se ha convertido en el líder estatal en implantaciones de máquinas 3D de gran formato. De hecho, esta compañía despertó un interés inusitado en la macroferia industrial desarrollada recientemente en el BEC.

Entre sus clientes se encuentran el Grupo Antolín, Boeing, Bosch, Mercedes, Gamesa, Audi, Moulinex... Y, si este portfolio no fuera una carta de presentación lo suficientemente sólida, podemos añadir que cuenta con CAF como socio industrial (además de cliente) y con Spri Capital Riesgo como inversor.

Estamos por tanto ante una empresa sólida que comenzará a fabricar Voladd el próximo mes en talleres de Gureak, con el objetivo de vender las primeras 3.000 unidades en Navidad. El próximo año, la producción se incrementará hasta entre 24.000 y 36.000 máquinas y para 2020 se alcanzarán las 100.000 unidades.

Innovación

Pero, ¿qué tiene de especial Voladd? Para explicarlo sucintamente, se trata de una impresora 3D asociada a un portal de internet donde habrá 20.000 de productos diseñados ex profeso para ser fabricados en casa. ¿Que necesito un tupper? Entro en el catálogo accesible vía streaming -para evitar la piratería y preservar los derechos de autor- y elijo el modelo que más me gusta. La máquina inicia al instante su elaboración. En cuestión de minutos y con un solo click, el tupper estará en mis manos.

El objetivo es vender las primeras 3.000 unidades en Navidad y llegar el año próximo a 36.000

Las piezas se fabricarán con bioplástico, generado a partir de maíz, con un coste de entre 14 y 24 euros por cartucho

En la actualidad ya existen máquinas que fabrican casi cualquier tipo de producto en casa, pero según Jon Bengoetxea, CEO de Tumaker, la ventaja de Voladd radica en su facilidad de uso. «Abres la caja, aprietas el botón y se inicia el proceso. Todo está integrado. No necesitas descargar ningún programa. Se trata de una novedad radical porque ahora los fabricantes de impresoras van por un lado y los de contenidos por otro. Nosotros proporcionamos todo a la vez».

Bengoetxea asegura que esta fusión de máquina y contenido permitirá a Tumaker «liderar la penetración masiva de las impresoras 3D en el ámbito doméstico». El precio de las mismas será de 600 euros y su tamaño parecido al de una Thermomix o al de algunos modelos de cafetera Nespresso. «Desde mi humilde opinión, es uno de los proyectos más innovadores que se han desarrollado en Euskadi. Voladd es la Netflix de las impresoras 3D». Y con un entusiasmo desbordante define la máquina como «una tecnología, un ecosistema de cosas, una plataforma de contenidos, un reproductor de objetos, un electrodoméstico con el que la gente tendrá el poder de crear lo que quiera o necesite al instante, sin comprar nada. Fabricar sin fábricas y sin necesidad de transporte».

Además, Voladd permitirá 'enviar' objetos entre personas distantes, siempre que ambas dispongan de la impresora. «Pensemos en una persona que desea hacer un regalo a una amiga. Lo escoge en el catálogo, lo envía a través de internet y la impresora de su amiga fabrica, por ejemplo, la pulsera elegida».

Bengoetxea afirma que las posibilidades son múltiples «A medida que los usuarios vayan teniendo ideas, estas se irán incorporando en un proceso creativo sin límites. Ni siquiera visualizamos todas las posibilidades. A la gente se le va a ocurrir cantidad de cosas. Como con los ordenadores, unos lo utilizan para la contabilidad, pero a otros con una visión distinta les sirve para diseñar videojuegos».

Competencia

Pero, ¿de verdad que a nadie en el mundo se le ha ocurrido una idea semejante? O, lo que es lo mismo. ¿De verdad que es la primera impresora 3D de uso doméstico integral? Bengoetxea asegura que son los primeros. «No me preguntes por qué, pero es así. Hablamos de pura innovación. No existe nada igual. Una empresa que está en la periferia de la periferia, en Oiartzun, no en Silicon Valley, ha desarrollado este producto».

El CEO de Tumaker explica que Voladd es fruto de un intenso trabajo que arrancó en 2014, año de creación de la empresa. «Empezamos en el área industrial, pero desde el origen teníamos el objetivo de disponer de una propuesta para el consumo masivo. Se trata de vender miles de unidades. Desde hace tiempo se dice que 'algún día' las impresoras 3D serán de uso habitual en los hogares. Nosotros no vamos a esperar a 'algún día', ya tenemos una propuesta con las claves necesarias para que triunfe como un dispositivo doméstico».</p><p>

Bengoetxea admite que puede que otros acaben liderando el mercado gigantesco que Tumaker quiere abrir ahora. «Me da coraje que vayamos a indicar el camino de la impresión 3D útil para la vida de las personas, poniendo sobre la pista a otros. Indica en este sentido que puede que grandes empresas con tecnología y músculo financiero se lancen a desarrollar productos similares a los de Tumaker.

Bengoetxea se siente satisfecho de que Voladd genere trabajo en Gipuzkoa, con Gureak como base principal. «Las impresoras no se van a fabricar en China, sino en los talleres de Gureak en Euskadi. Tienen capacidad para responder al incremento esperado de producción. La estructura de Gureak nos permite repartir la fabricación en función de la especialización», apunta. También será preciso contratar profesionales para el área de diseño de los productos a incluir en el catálogo. «Ofreceremos los mejores diseños para imprimir en 3D. El equipo de desarrollo de contenidos cuenta con seis personas y contamos con otros profesionales externos que están creando contenidos para el lanzamiento. Este es el departamento que más crecerá. Estimamos que en 2020 pueda llegar a las 60 personas».

El negocio de Voladd no se limitará a la venta de impresoras. Parejo a él se desarrollará el de la comercialización del material con el que se fabricarán las piezas, que consistirá en cartuchos de bioplástico generado en una empresa de Jaén a partir de maíz. Los cartuchos tendrán un precio de entre 14 y 24 euros, dependiendo de su capacidad y de si disponen de tecnología de alta definición o no. Estos dispositivos se podrán adquirir en comercios habituales, como ocurre con los cartuchos para las impresoras de papel.

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