El Grupo Fagor pide ante el juez que CNA no pueda seguir usando la marca

Un producto de marca Fagor fabricado por Edesa Industrial en la línea de producción de la fábrica de Arrasate./MORQUECHO
Un producto de marca Fagor fabricado por Edesa Industrial en la línea de producción de la fábrica de Arrasate. / MORQUECHO

El grupo cooperativo denuncia el «incumplimiento reiterado» de los compromisos adquiridos por los catalanes al hacerse con la extinta Fagor Electrodomésticos

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO

Fagor S. Coop., la cooperativa de cooperativas enclavada en la Corporación Mondragón, ha presentado este viernes en el Juzgado de San Sebastián una demanda de resolución del contrato firmado con Edesa Industrial (antigua Fagor Electrodomésticos) para el uso de la propiedad industrial de la marca Fagor, ante el «incumplimiento de sus obligaciones» en materia de uso y posicionamiento de la marca, creación de empleo, y el impago de los acuerdos económicos suscritos. «Tras el incumplimiento reiterado de Edesa Industrial de sus obligaciones contractuales, Fagor S. Coop. se ha visto abocada a adoptar esta medida», ha anunciado la cooperativa en un comunicado.

De esta forma, Edesa Industrial podría perder la posibilidad de uso de la marca Fagor, una de las fortalezas principales del negocio, ahora que ha surgido el interés de la firma polaca Amica en reflotar la compañía y sacarla del concurso de acreedores en el que está inmersa. El grupo catalán CNA, propietario de Edesa Industrial, presentó el martes en el juzgado una propuesta anticipada de convenio de acreedores para evitar su liquidación y continuar con su actividad. Esa propuesta incluye una inyección de capital de 26,8 millones de euros por parte de Amica que, según CNA, permitirían mantener la actividad y salvaguardar 140 puestos de trabajo.

La enseña Fagor no es propiedad del grupo catalán CNA sino de la cooperativa de segundo grado (cooperativa formada a su vez por cooperativas) Fagor S Coop., que condiciona el alquiler de la misma a que Cata mantenga un buen número de empleos industriales directos en Euskadi. Una casuística que ha sido imposible en la situación actual.

En virtud del contrato, Edesa Industrial se comprometió a que el número de puestos de trabajo no fuera inferior a 350 personas en el cómputo global anual, siendo causa de resolución cualquier cifra inferior a ésta. Con el fin de salvaguardar el empleo Fagor S. Coop. estableció el pago de contrapartidas económicas en caso de que Edesa Industrial no cumpliera con los objetivos marcados en su plan de crecimiento, que contemplaba superar los 700 puestos de trabajo. De cumplirse estas cotas de empleo Edesa Industrial podría hacer uso de la marca sin tener que abonar ninguna cantidad por derechos de uso. Por el contrario, de no lograr sus propios objetivos en materia de empleo, estaría obligada al pago de unas cantidades pactadas por la utilización de la marca.

El Consejo General de Fagor S. Coop. explica que ha decidido ejercitar la acción resolutoria «a la vista de los incumplimientos y de las consecuencias que está generando (la crisis de Edesa Industrial) sobre la reputación y estabilidad de la marca, cuando mantener la notoriedad de la marca Fagor y su posicionamiento en el mercado en sus diferentes segmentos era otra de las premisas básicas en las que se sustentaba la licencia de uso».

Ante esta situación, la cooperativa recuerda que «la Ley Concursal faculta a Fagor S. Coop. para ejercitar la acción resolutoria de dicho contrato». En su demanda, Fagor S. Coop. expone al juzgado que «a la vista de los incumplimientos anteriormente citados y de la proyección futura del proyecto de viabilidad presentado, no se cumple la razón fundamental por la cual se procedió a facultar el uso de las marcas y patentes a Edesa Industrial».

La resolución del contrato tendría como principales consecuencias tanto la prohibición de utilizar las marcas para cualquier producto o servicio por la licenciataria, - a excepción del stock y la prestación del servicio técnico en los términos contractualmente preestablecidos -, como la extinción de las sublicencias existentes.

Siempre a vueltas con el canon

La relación entre Fagor S Coop. -dueña de la marca- y Edesa Industrial (antes, Galagarza S. L.) no ha sido miel sobre hojuelas. De hecho, se puede calificar de tortuosa por la sencilla razón de que si la cooperativa impuso un empleo abundante y de calidad unido a un posicionamiento de la enseña de primer nivel como condiciones para cederla, nada de eso se llegó a cumplir. Para rizar el rizo, y cuando estaba claro que, dado el número de trabajadores, había que proceder al cobro, todo fueron problemas. Según ha podido saber este diario, tras los dos años de carencia (2015 y 2016, en los que estaba prevista la gratuidad del activo más valioso de CNA), Fagor S Coop. llamó a la puerta de la catalana y le comunicó que había que hacer cuentas. Y empezaron los requiebros, pues la concesionaria interpretó el contrato de modo distinto que la cooperativa. Como había que calcular el canon desde el 1 de enero de 2017, Cata aludió a las ventas del presente ejercicio, pero Fagor S Cop. abogaba por usar las del año vencido. Finalmente, tras mucha pelea, se impuso la tesis de la cooperativa. Pero no llegó el dinero. Tan solo una pequeña parte. Según la documentación relativa a los 141 despidos, a la que ha tenido acceso este diario, CNA debe por royalties dos millones de euros. Un dinero que esos documentos dicen que se pagaría «en el mes de enero de 2018».

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