CAF aboga por la inversión, dispuesta a alianzas o nuevas compras que «aporten valor»

El presidente de CAF, Andrés Arizkorreta, se dirige a los asistentes ayer a la Junta general del fabricante ferroviario./J. M. BIELSA
El presidente de CAF, Andrés Arizkorreta, se dirige a los asistentes ayer a la Junta general del fabricante ferroviario. / J. M. BIELSA

Andrés Arizkorreta desvela que en 2017 la beasaindarra analizó 50 posibles operaciones, y subraya la vocación de diversificación de la firma

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

El tren de la diversificación de CAF, lejos de parar, toma velocidad. Una tónica que, a la luz de las palabras de su presidente, Andrés Arizkorreta, ayer durante la junta general de accionistas, se va a intensificar en el futuro. El ejecutivo explicó a los propietarios de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles que la compañía se ha marcado una hoja de ruta bien clara, apoyada en «el esfuerzo inversor, la apuesta tecnológica y la búsqueda de alianzas y operaciones corporativas». En realidad, se trata de continuar la estela, pues -desveló- solo en 2017 la compañía beasaindarra analizó «más de cincuenta oportunidades de colaboración estratégica o adquisición».

Fruto de esa estrategia, por ejemplo, fueron las incorporaciones de la ingeniería británica BWB o la firma especializada en mantenimiento de ejes italiana Rifer. Todo esto, por supuesto, con el ya conocido «crecimiento rentable» como mantra y siempre con la compañía tratando de aprovechar la rapidez y flexibilidad que caracterizan a una CAF que no deja de ser la pequeña entre las grandes.

Durante su alocución a los accionistas -en la que no hubo ninguna alusión a la entrada en el capital del Gobierno Vasco, que adquirió a finales del pasado diciembre un 1,24% de la empresa que estaba en manos de Kutxabank-, Andrés Arizkorreta telegrafió en cierto modo la estrategia venidera.

Más allá

Y al refererirse a esa disposición al crecimiento inorgánico, explicó que las eventuales alianzas u operaciones «deberán servir para crear valor concreto para nuestros accionistas, más allá, por tanto, del argumento genérico de un sector en consolidación». «Aprovecharemos las oportunidades que, siendo contributivas, se nos presenten en el itinerario», dijo. «Suele decirse que el destino no es una cuestión de casualidad, sino de elección», señaló a continuación, apelando directamente a «la responsabilidad individual y colectiva de construir futuro».

El mensaje final de Andrés Arizkorreta incidió también en este aspecto. El ejecutivo aseguró que «hacer de CAF un grupo más fuerte, rentable y global, incrementando y diversificando en continuo su oferta integral de transporte, para ser un referente en la respuesta equilibrada a las nuevas necesidades sociales de movilidad sostenible, son la elección y la responsabilidad que asume este consejo de administración».

Esa 'guinda' al pastel incluyó, por supuesto, otros mensajes. Así, Arizkorreta abogó por priorizar planes comerciales de material rodante por países y segmentos, desarrollar productos y plataformas, crecer en el negocio del mantenimiento de vehículos y en nuevos servicios como los proyectos integrales de transporte, tanto llave en mano como con financiación, en alusión a los desarrollos ferroviarios mediante concesión pública o a través de colaboraciones entre ese ámbito y las empresas privadas (los PPP).

Del mismo modo, el presidente de la compañía beasaindarra insistió en la importancia de profundizar «técnica y comercialmente» en las más avanzadas soluciones de señalización ferroviaria o de crecer en la oferta de componentes mecánicos y eléctricos o en equipos de acumulación de energía. En definitiva, en toda esa apuesta múcho más allá del tradicional diseño y fabricación de trenes que da hoy a la empresa la potencia de tiro que luce. Arizkorreta advirtió que junto al aspecto más industrial, CAF se ha conjurado también para contener los costes e inventarios e impulsar al máximo la calidad, la seguridad y la gestión, incluida la de riesgos, en toda la empresa.

El directivo puso especial énfasis en la apuesta del fabricante beasaindarra por mercados 'seguros' -por alejados de incertidumbres políticas y dotados de seguridad jurídica plena- como el europeo, así como en el hecho de que, con una cartera récord en 2017 (de 6.265 millones de euros), la firma tiene una «sólida posición financiera» que se demuestra «un factor de certidumbre». La junta aprobó un reparto de dividendos de 22,6 millones, un 14% más que un año antes.

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