Diario Vasco

Josu Gómez: «Con la crisis, o te profesionalizas e inviertes o te comen la tostada»

Josu Gómez muestra el almacén de Aelvasa en Portugalete. Aunque la empresa nació en Bizkaia, se ha ido expandiendo a Gipuzkoa
Josu Gómez muestra el almacén de Aelvasa en Portugalete. Aunque la empresa nació en Bizkaia, se ha ido expandiendo a Gipuzkoa / DV
  • A Josu Gómez no le gusta guardar secretos.«Todos deben saber cómo va la empresa y hacerles partícipes», confiesa en el 30 aniversario de Aelvasa

A Josu Gómez no le faltan los motivos para descorchar una buena botella de champán esta semana. Tras siete años peleando contra dragones en un sector tan hostigado por la crisis como el eléctrico, la empresa familiar a la que dio vida su padre, Ángel Gómez, cumplirá en los próximos días 30 años, y lo hará inmersa en una estrategia contra corriente que le está permitiendo caminar sobre las brasas. Director comercial de Aelvasa Group, una firma que abrió los ojos como almacén distribuidor de material eléctrico y que hoy se perfila como un proveedor global de soluciones eléctricas con tentáculos en Gipuzkoa y Bizkaia, tanto Josu como sus dos hermanos y el más de medio centenar de personas que integra esta casa pueden celebrar que llegan a un aniversario redondo con oxígeno en los pulmones. Ellos son la segunda generación que gestiona la empresa, una generación que ha «mantenido los valores de la marca durante treinta años, pero con la exigencia de evolucionar al ritmo de un mercado muy cambiante».

- ¿Una estrategia contra corriente en tiempos de crisis?

- Sí, hemos optado por invertir en la empresa y hemos creído en nuestro personal. Después de siete años de tránsito bastante negativos -con un descenso del sector que posiblemente alcance el 50% en Euskadi-, hemos evolucionado de una manera, digamos, a la inversa a lo que pedía el mercado: en vez de ir a ajustar precios y a la agresividad total en el día a día, hemos procurado profesionalizarnos mucho más y buscar productos que nos consolidaran dentro del mercado de forma que pudiéramos ser más rentables y pudiéramos mantener a nuestro personal. Y esto nos ha ayudado a facturar tanto o más de lo que teníamos pensado. Aquí trabajan 56 personas, que al final son 56 familias, y había que ser muy cautos a la hora de actuar, pero teníamos claro que, o invertíamos en el negocio o si no, íbamos a ser un almacén más y nos iba a comer la tostada cualquiera de nuestros competidores.

- ¿En qué se traduce esa profesionalización?

- En convertinos en un proveedor global de soluciones para los clientes dándoles servicios en varias divisiones profesionales y colaborando con ellos activamente. Hemos buscado que estuvieran cómodos, hacerles la vida más fácil. Para eso hemos tenido que formar a nuestro personal interno para que fuera autosuficiente y asesorara al cliente, que es el instalador profesional, al que también formamos. Antiguamente dependíamos de los fabricantes para lanzar nuestra imagen y explicar nuestro producto.

- Vamos, que no han estado a verlas venir, estáticos...

- La verdad es que en el sector tan complicado que tenemos -competencia local, nacional, multinacional...- te relajas un mes y los cimientos de la empresa se resienten.

- ¿Cómo lucha una empresa familiar local contra gigantes?

- Contamos con una ventaja muy importante: nuestro personal vive aquí, en Euskadi. Sabemos cómo respiramos, cómo respiran nuestros clientes, conocemos cómo funciona nuestra tierra... Y peleamos para que el dinero y los impuestos se queden en Euskadi. Somos responsables con nuestro entorno, con nuestra gente, y con el medio ambiente. Y flexibles, con puntos estratégicos en Gipuzkoa y Bizkaia para dar respuesta inmediata al cliente.

Cambio de destino

«En mi caso este trabajo no ha sido vocacional, en realidad yo quería ser director de aduanas en Bilbao», confiesa entre risas Josu Gómez Arriaga (Bilbao, 1973). El destino de este vizcaíno tomó otra pista de despegue cuando su vida parecía que estaba encarrilada en un trabajo muy vinculado al comercio exterior.Fue su padre quien lo tentó para que probase la actividad en la empresa familiar, y al final acabó enrolado. «El día a día me fue gustando cada vez más y hoy lo vivo con pasión -apunta-. No me arrepiento de la decisión que tomé, porque he tenido más cosas buenas que malas y me ha enriquecido mucho tanto a nivel profesional como personal», añade. «La vida en la empresa es muy intensa, hasta el punto de que en mis inicios quizás era una persona con otro perfil, quizás más duro; pero la vida y el trabajo te van enseñando y, de hecho, con el tiempo me estoy haciendo cada vez más sensible y emotivo (ríe)». Actualmente Gómez compagina la dirección comercial en Aelvasa con la presidencia en Alda Grupo Eléctrico, una empresa de compras nacional que aglutina a 27 firmas del sector, entre las que se incluye Aelvasa. «No tengo demasiado tiempo ni para un sitio ni para otro, pero duermo tranquilo porque en Aelvasa ya hemos hecho los deberes, hemos hecho un cambio generacional de manera ordenada».

- ¿Y cómo se hace eso?

- Pues con mucha cocina. De una manera ordenada, natural y con tiempo. Creo que hay que tener mucho cuidado y hay que ser muy sensibles con las personas que forman parte de la primera generación, porque lo que ellos han hecho está muy bien y tienen que saberlo, hay que transmitírselo. De hecho, nosotros mantenemos sus valores a la vez que seguimos evolucionando.

- ¿Han hecho muchos cambios?

- Hace dos años cambiamos el logotipo de la empresa, hicimos un cambio de imagen, ahora vamos a cambiar la web... La gente que llevaba treinta años se ha ido jubilando y, de una manera ordenada hemos ido profesionalizando a la gente interna, formándola y cogiendo las riendas. Pero todo esto no ha sido de un año para otro, ha sido un cambio progresivo que se ha alargado durante cuatro o cinco años.

- Dígame algo que no le guste hacer como directivo...

- Guardar secretos. Creo que todo el mundo en la empresa debe saber cómo funciona, qué hacemos, es importante hacerles partícipes. Pasamos aquí mucho tiempo, más que con la familia, y tienen que tener conocimiento de lo que ocurre. Además, yo no quiero ser imprescindible en esta empresa, si algún día falto quiero que la gente pueda abordar los problemas, la empresa no puede parar falte quien falte.

- ¿Y qué destacaría?

- Las personas. Al menos en nuestro sector son muy importantes y debemos poner mucho énfasis en ellas, en que se sientan realizadas en nuestros negocios; y para ello tenemos que tener mucha cercanía. Yo conozco a todo el personal de la empresa. He estado en el almacén, cogiendo el teléfono y he pasado por todas las fases, aunque en tiempos limitados, porque mi aita me dijo: «si quieres ser algo en esta empresa tienes que saber cómo trabaja el chófer, el responsable del almacén...». Y cuando ahora mismo hablo con una persona de mi empresa, yo sé de lo que estoy hablando, de lo que está hablando ella, y entiendo su mensaje. Puedo responder a un problema de cualquier puesto de trabajo y para mí eso es importante.

- Y con la crisis ha encontrado...

- Más compromiso. Cuando ha habido buenas épocas todos hemos estado contentos, pero es ahora mismo cuando estoy detectando que la gente se involucra más y que el camino que hemos recorrido, todo aquello que hemos dado, lo estamos recuperando con creces a nivel personal y ya hasta afectivo.