General Electric plantea la posible recolocación de una mínima parte de su plantilla de Ortuella

La multinacional confirma al Gobierno Vasco y a los sindicatos su intención de cerrar la factoría vizcaína, que tiene 147 trabajadores

MANU ÁLVAREZ

Bill Armstrong, el responsable para Europa de GE Renewable Hydro, la filial de la multinacional norteamericana General Electric, ha trasladado este miércoles a los sindicatos y al Gobierno vasco su decisión de cerrar la planta radicada en Ortuella, inaugurada hace apenas año y medio y que da empleo a 147 trabajadores. Una medida que han justicado por los «cambios experimentados por el mercado» y que, como era de prever, no ha sido bien recibida entre los representantes de los empleados, que han anunciado su intención de acudir a los tribunales para defender sus puestos de trabajo. Armstrong ha explicado a la consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia,que el plan de reestructuración que prepara la multinaoional afectará a todas sus plantas en Europa -también tiene factoría en Francia y Suiza- ante su «falta de competitividad».

Los gestores de GE Renewable Hydro han confirmado al Ejecutivo autónomo que desean mantener su presencia en Euskadi, donde cuenta con otras filiales, y que estudia la posible recolocación de una mínima parte de la plantilla de Ortuella en sus fábricas de Zamudio y Andoain.

Tapia ha hecho hincapié ante los responsables de la multinacional en que la comarca en la que está enclavada su planta de Ortuella se ha visto «muy tocada» por la crisis, por lo que les ha emplazado a «actuar con la máxima responsabilidad social».

Los sindicatos, por su parte, sostienen que se trata de una «pura y dura deslocalización» porque General Electric va a llevarse su producción a países de bajo coste de manos de obra. En concreto, a China e India.

La empresa, ubicada en el Polígono Abra Industrial de Ortuella, fue inaugurada a finales de 2015. Unos meses antes, en abril de ese mismo año, la propia consejera Arantxa Tapia visitó el inicio de las obras de construcción y destacó la nueva inversión como una clara muestra de la capacidad del País Vasco para atraer inversiones. El proyecto, incluso, recibió ayudas del Gobierno vasco destinadas a financiar nuevas inversiones.

«Hemos visto claramente que, desde que entró General Electric, nuestro trabajo ha ido desapareciendo, que los proyectos no entraban y que nos han ido encareciendo, pero sin subirnos los sueldos, con congelación salarial durante tres años», señalaba el responsable sindical de la empresa. El cierre es fruto de un proceso de reordenación internacional, tras un dilatado proceso de cambio de dueños, que no ha hecho sino alejar el centro de decisión y situar los intereses de esta factoría a la cola de las preferencias de la multinacional norteamericana.

Negocio heredado

Inicialmente, la producción de generadores hidráulicos pequeños y medianos –hasta 50 megavatios de electricidad– era una actividad que desarrollaba la multinacional francesa Alstom en su factoría de Trapagaran. Tras la venta de la división de maquinaria para minería de Alstom a ABB, la firma francesa decidió abandonar por completo sus instalaciones de Trapagaran e invertir 12 millones de euros e una nueva fábrica, sobre unos terrenos industriales en Ortuella.

Cuando a mediados de 2015 se iniciaba la construcción, los responsables de la compañía destacaron ante la consejera Tapia que era una «apuesta decidida por crear un centro de excelencia», con un alto componente de ingeniería para el diseño de pequeñas centrales hidráulicas. Pero prácticamente al mismo tiempo que se inauguraba, a finales de ese año, General Electric compraba por 9.100 millones de euros la división de energía de Alstom y anunciaba drásticas medidas de ajuste para los dos años siguientes. Entre ellas, el despido de 6.500 trabajadores en Europa y unos 500 en España, con el objetivo de maximizar la rentabilidad en unas actividades a las que Alstom no había conseguido un rendimiento especialmente bueno.

La deslocalización, el desplazamiento de la producción de Ortuella a otras plantas de la multinacional, hay que enmarcarlo en ese contexto de búsqueda de una mayor rentabilidad porque, aseguraba este martes un comunicado de General Electric, «el negocio de Hydro de GE ha registrado durante varios años, y especialmente en 2016, un descenso de ingresos y resultados de explotación negativos».

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