Cuando la elegancia no está reñida con la deportividad

La gama Audi S al completo,en la parrilla de salida delCircuito de Los Arcos conpotencias que van de los 231CV a los 508 del S8. / CHARLY
La gama Audi S al completo,en la parrilla de salida delCircuito de Los Arcos conpotencias que van de los 231CV a los 508 del S8. / CHARLY

Probamos en el Circuito de Los Arcos las últimas incorporaciones de la Gama S de Audi, todos quattro y listos para correr

ANDRES VIEDMA PAMPLONA.

Estos días hemos tenido la oportunidad de probar a fondo la mayoría de los modelos de la familia S por las carreteras de Navarra y en el circuito de Los Arcos. Sin duda, superar una prueba en circuito es difícil para un vehículo de carretera, a no ser que se trate de un superdeportivo preparado para el esfuerzo. Y no cabe duda de que la gama S de Audi lo está.

La prueba en circuito ha sido definitiva para confirmar su adaptación al cronómetro en un trazado exigente como el de Los Arcos. En la zona de final de recta se necesita un chasis perfectamente equilibrado para pasar rápido y evitar sustos y en ninguno de los modelos conducidos tuvimos ningún mal trago. En Los Arcos estuvimos rodando durante más de 4 horas en diferentes modelos, algo que si hiciéramos en un coche «normal» supondría tener que cambiar muchos componentes (pastillas de freno, líquido de freno, etc.) con solo haber dado dos vueltas, dadas las exigencias a las que se somete a los coches.

Se trata de una demostración de la calidad y deportividad que Audi pone a disposición de sus clientes. Los coches tienen una imagen deportiva y elegante, confort y altas prestaciones.

Todo empezó en el Rally de San Remo de 1985, cuando Walter Röhrl y Geistdörfer obtienen una victoria histórica con el Audi Sport quattro S1, uno de los coches de rallies más potentes. Ese mismo año, Michèle Mouton participó en la subida a Pikes Peak con una evolución del quattro S1, donde obtuvo la victoria y estableció un nuevo récord. En 1990, Audi lanzó el S2 Coupé de 220 CV. En 1992 le siguió el S2 Avant y, un año más tarde, el S2 berlina, también con el cinco cilindros turbo pero con la potencia aumentada a 230 CV. Hasta 1995, se fabricaron 9.488 unidades del S2 en sus tres carrocerías. Del cinco cilindros turbo se pasó al V6 biturbo del S4 en 1997.

En 2003 llegó el motor V8 de 4,2 litros y la caja de cambios tiptronic. Paralelamente a las 24 Horas de Le Mans de 2012, en las que logró la victoria con el R18 e-tron quattro (diésel híbrido), Audi presentó el SQ5 TDI, primer SUV de la familia S y también primer S de Audi con motor diésel.

Los motores han ido ganado en rendimiento hasta llegar a los actuales, algunos con tecnologías como la inyección dual, nuevos ciclos de combustión o sobrealimentación eléctrica. Por supuesto la tracción es total en los modelos S que se ha ido adaptando a las diferentes configuraciones de cada modelo. En el chasis aportan la suspensión adaptativa, la dirección dinámica o los frenos carbocerámicos.

Por fuera incorpora dos salidas de escape en ambos lados de la parte trasera, lamas horizontales dobles de la parrilla frontal o los retrovisores exteriores de aluminio, que opcionalmente se pueden pedir en color negro.

La oferta de carrocerías se compone de berlina de tres o cinco puertas, familiares, coupés, descapotables y SUV. El sistema Audi drive select es específico para los modelo S y la diferencia de precio entre un modelo S y su equivalente «normal» en la gama Audi es de un 30% en los vehículos pequeños y un 40% en los medianos y grandes. Aunque puede parecer excesivo, la evolución técnica y de equipamiento que ofrecen lo justifica para los que buscan una dosis extra de deportividad y de apariencia. En cuanto a precios, el más barato es el S1, que cuesta 35.990 euros y el más caro es el S8 plus, por 136.460 euros.

En el futuro, la electrificación.

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