El Ejecutivo movilizará 5.225 millones para situar a la pyme en la mejor industria 4.0

Arantxa Tapia presentó ayer el Plan de Industrialización 2017-2020 del Gobierno Vasco junto a Josu Erkoreka y Bingen Zupiria. / MIKEL ARRAZOLA

Arantxa Tapia explica que la iniciativa del Gobierno busca reducir la «brecha digital» que sufre el tejido del País Vasco

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

El Ejecutivo de Iñigo Urkullu aprobó ayer el programa plurianual que regirá su política industrial hasta 2020. Una hoja de ruta especialmente centrada en las pymes que, según explicó la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras y, al tiempo, responsable del plan, Arantxa Tapia, movilizará en total unos 5.225 millones de euros en los próximos cuatro años -entre aportaciones presupuestarias directas (1.225 millones) y distintos avales e instrumentos financieros públicos y privados- con el objetivo de hacer «más fuerte y competitivo al tejido industrial» del país y «romper la brecha digital» que aún sufren muchas empresas. El Plan de Industrialización 2017-2020 será enviado ahora al Parlamento Vasco donde, resaltó la consejera, podrá enriquecerse con aportaciones o sugerencias de los distintos grupos políticos.

Aunque la estrategia, que de alguna manera sirve de continuación de la desarrollada por el Gobierno desde los años 80, es transversal y aborda distintos aspectos, hay algo que sirve de nexo a los distintos ejes de actuación planteados; se trata de la llamada Industria 4.0.

La digitalización, que se presenta ya imparable, es el claro 'leit motiv' de este Plan de Industrialización, que busca al mismo tiempo profundizar en la servitización de la industria vasca, más allá de la mera manufactura más o menos avanzada, y también incidir en la formación de los trabajadores para preparar a jóvenes y veteranos ante ese nuevo escenario.

Se trata, añadió, de «reducir la brecha digital» de la que adolece la pyme vasca. Algo que, subraya el programa, «requiere tiempo, inversión y esfuerzo para poder dar un salto cualitativo en la confluencia entre industria, servicios, tecnologías de la información, empresas, equipos y perfiles profesionales». Nadie duda de que la denominada Industria 4.0 es ya el pan nuestro de cada día, pero no es menos cierto que su presencia a pie de empresa no es tan habitual e intenso como pudiera parecer. De hecho, el propio plan del Gobierno Vasco reconoce que la digitalización, aún imparable, «está más en los medios que en la empresa real». De ahí ese eje central que impregna todo el programa.

Otro de los objetivos prioritarios del Gobierno, recordó Arantxa Tapia, es elevar al 25% el peso del sector en el Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad autónoma; hoy ese porcentaje es el 24% (lo que supone un valor añadido bruto de 15.000 millones), pero llegó a ser el 31% en el año 2000 o el 28% antes de la crisis.

El plan es también, claro está, un modo de intentar crear empleo de calidad y duradero en Euskadi. Y es que, reconoce el programa del Gobierno, la salida de la crisis está siendo para la industria vasca algo más complicada que en el resto de Europa. De ahí la necesidad de centrar el tiro e, incluso, de repensar algunas de las cosas hechas hasta ahora.

En ese sentido, Arantxa Tapia desveló que el Ejecutivo ha optado por «realinear» a las actuales necesidades de las empresas alguno de los mecanismos financieros que pone habitualmente a su disposición.

Compañero de viaje

«El objetivo es fortalecer y consolidar la industria; queremos un tejido productivo mejor, más competitivo, más internacionalizado y que nos permita una economía fuerte», apuntó la consejera, quien puso el foco también en que el Gobierno, digamos, es solo el acompañante de la iniciativa privada en esa labor de impulso del tejido productivo.

«Ojalá dentro de cuatro años podamos decir que el objetivo de llevar el PIB industrial al 25% del total en Euskadi era poco ambicioso; lo que hoy puedo decir es que ese umbral no es sencillo y por eso todas las empresas y los agentes privados deben hacer un esfuerzo importante», sentenció. En este punto cabe recordar que de los 1.000 millones anuales previstos en avales y otros instrumentos financieros, 600 llegarían de la mano del propio Gobierno Vasco -a través, por ejemplo, de Instituto Vasco de Finanzas- y el resto, de instituciones como Elkargi, a la que el Plan otorga un papel relevante como «asesor experto».

Tapia, que incidió también en la importancia de avanzar en la innovación no tecnológica y en lo relativo a la participación de las personas en las empresas, hizo un repaso de los ejes del programa. Entre estos destacan el apoyo al desarrollo y la competitividad de las pymes, el impulso de proyectos industriales estratégicos (como, por ejemplo, en el ámbito de la movilidad eléctrica, donde por cierto ya trabaja la Diputación de Gipuzkoa), la internacionalización o la formación, favoreciendo, por ejemplo, las vocaciones técnicas y ajustando la demanda y la oferta laboral. Junto a esto, el Gobierno Vasco, que compromete un incremento anual del 5% en su presupuesto de I+D, aspira con su estrategia a impulsar proyectos de cadenas de valor (empresa tractora y proveedores) en el campo digital y a sellar acuerdos con otras regiones de Europa.

EH Bildu, por su parte, cargó contra el plan, que calificó de «refrito de medidas», y acusó al Gobierno de carecer de política industrial.

LAS CIFRAS

1.225 millones
es el presupuesto que, en cuatro años, saldrá directamente de las cuentas del Gobierno Vasco.
25%
el plan aspira a elevar a ese porcentaje el peso en Euskadi del PIB industrial, hoy en el 24%.

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