La economía vasca esquiva la desaceleración y crece un 2,9%

Euskadi desborda las previsiones con un repunte del PIB en el segundo trimestre impulsado por los servicios y «el tono positivo del sector industrial»

SALVADOR ARROYO

Mucho mejor de lo esperado. La economía vasca se mantiene en una clara senda de recuperación y, poco a poco, diluye los efectos más nocivos de la última recesión. Así lo confirma el crecimiento en el recién concluído segundo trimestre, notablemente por encima de lo esperado al estar ya en el 2,9%, lo que supone un 0,9% más que en el arranque del ejercicio y tres décimas por encima del pronóstico oficial de hace apenas un mes. Todo ello, junto al «alto nivel de generación de empleo» gracias al «protagonismo» del sector servicios, lo que posiblemente permitirá situar la tasa de paro por debajo del 10% el año que viene, -uno antes del compromiso alcanzado por el lehendakari Urkullu-, han movido al Gobierno Vasco a revisar una vez más su previsión de crecimiento del PIB para este año y apuntar ya al 3%.

El consejero vasco de Hacienda, Pedro Azpiazu, que compareció junto a parte de su equipo para presentar el informe anual de la economía vasca en 2016 y dibujar la nueva situación, resaltó el «buen momento» de la economía, que discurre «claramente por encima del escenario previsto», apoyada en la evolución del sector terciario, el mantenimiento del tono positivo de la industria y un 'ladrillo' que confirma el ritmo de progresión iniciado ya en 2016. De hecho, la estimación inicial era crecer un 2,5% y, previsiblemente, el País Vasco acabará el año cinco décimas mejor de lo que se estableció al arrancar 2017. Sin embargo, no quiso ser «triunfalista», porque la notable evolución del mercado laboral «no oculta» que el paro alcanza al 30% de los jóvenes y que en Euskadi hay 86.000 empleos menos que cuando arrancó la crisis, hace una década.

En cualquier caso, este repunte del 3% no se traducirá en un proyecto presupuestario «muy expansivo» para 2018, ya que se debe cumplir con la llamada 'regla de gasto' y aún es pronto para saber cómo evolucionará la recaudación fiscal, a pesar de los buenos resultados cosechados en lo que va de año por las tres haciendas forales vascas -un 10% más-, en particular las de Bizkaia y Álava, y cuando el Gobierno Vasco y las diputaciones preparan una reforma para lograr más ingresos con los que sostener el Estado del Bienestar. Azpiazu sí expresó su intención de recuperar a lo largo de la legislatura los niveles de inversión pública previos a lo que muy graficamente llamó «la gran recesión».

«Empleo y salario es futuro»

Y en este contexto, y sin ánimo de «entrometerse» ni «polemizar» en una cuestión propia de las negociaciones entre empresas y trabajadores, el consejero Azpiazu volvió a recalcar la «conveniencia» de una recuperación de los salarios. Lo hizo de forma mucho más matizada que en las últimas semanas, fruto del 'pacto' no escrito alcanzado el pasado miércoles entre el Gobierno Vasco y la patronal para rebajar la tensión por este asunto, al señalar que la subida de los sueldos «no tiene por qué ser universal», puesto que hay «empresas en dificultades y realidades muy diferentes», pero «sí debe ser general» porque hay «margen» para ello. Ello permitiría, dijo, cerrar el denominado 'círculo virtuoso': más empleo, más salarios, más consumo, más demanda y, como colofón, una mejora de la economía. «El aumento del empleo y de los salarios son factores determinantes en el consumo y, por lo tanto, de la demanda y del crecimiento. Hablamos del futuro».

El viceconsejero Alberdi desgranó el informe que resume la economía vasca el pasado año. Euskadi, dijo, tiene un PIB por habitante de 30.000 euros, un nivel similar al de la Europa avanzada, aunque países como Austria o Alemania están un 10% por encima, y Estados Unidos un 30%, lo que indica que «hay camino por delante».

El documento analiza la competitividad a partir de los costes laborales y la productividad, concluyendo que el País Vasco «la ha recuperado». La productividad horaria, ya igualada con los 15 principales miembros de la UE, queda no obstante lejos de los registros alemanes o del coloso norteamericano, aunque «claramente» por encima de España.

En cuanto al sector público, y pese a la situación de déficit del Gobierno Vasco, el conjunto de la Administración vasca continúa moviéndose en una posición «de casi equilibrio» al compensarse con el supervávit de los otros niveles institucionales, las diputaciones y los municioios.

El endeudamiento del Ejecutivo alcanzará este año su nivel máximo, con un 14,7% del PIB, y descenderá hasta el 13,2% en 2020, lo que a juicio de Alberdo significa que Euskadi estará «virtualmente dentro de la referencia de la legislación de estabilidad».

Por su parte, el crédito al sector privado sigue recuperándose, tras un lustro en valores negativos, lo mismo que los préstamos para la vivienda, un bien muy devaluado por la crisis tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. A este empobrecimiento de su patrimonio han respondido las familias vascas duplicando en ocho años su nivel de ahorro.

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