«La economía social tenía que estar en el pacto del Gobierno con Confebask»

Ucín, junto al logo de la Corporación Mondragón./FÉLIX MORQUECHO
Ucín, junto al logo de la Corporación Mondragón. / FÉLIX MORQUECHO

Iñigo Ucín pone en valor el peso del Grupo en Euskadi, reclama menos fiscalidad para todo el tejido productivo y celebra el fin de ETA

J. DÍAZ DE ALDAARRASATE.

El presidente de Mondragón reconoce que la pirámide poblacional y la pelea por el talento también inquietan; y, mientras alaba la política industrial del Gobierno Vasco, le reclama tiento en asuntos como los centros tecnológicos.

-La fuerza laboral de Mondragón, como la pirámide poblacional vasca, envejece. ¿Se les plantea un problema de descapitalización de las cooperativas a medida que se les jubilan los socios, con su dinero bajo el brazo?

-Algo de eso sí que va a haber. Estamos haciendo una planificación en cada cooperativa para que se destine una mayor parte de los resultados a la propia cooperativa, a reservas, sobre todo en las que pueden presentar alguna debilidad. Y también instrumentos financieros internos o con terceros.

«El área industrial facturó 5.500 millones en 2017, un 8,1% más, y para 2018 prevemos crecer un 10,8%»

-¿Qué le parece el fondo de inversión que prepara el Gobierno Vasco para apoyar a empresas locales estratégicas y con arraigo? ¿Debería invertir en Mondragón?

-La idea es buena. Hay muy buenas empresas de todo tipo en Euskadi y muy apetecibles para algunos fondos que, con mucho dinero, pueden comprarlas pero que cuando vienen las cosas mal no piensan en el arraigo. Es cierto que en Mondragón eso está garantizado. Estamos contemplando la posibilidad de entrar en ese fondo, sí, lo que por otra parte nos parece lógico, y de que esas inversiones, claro, se puedan hacer en nuestras cooperativas, que son tan empresas como cualquier otra. Una colaboración mutua.

-¿Trabajan en otros instrumentos financieros novedosos?

-Sí. Tenemos uno de 30 millones que está participado por la Fundación Mondragón, el Fond-Ico (Ministerio de Economía), los Gobiernos Vasco y Navarro, y la Diputación Foral de Gipuzkoa. También con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) en el lanzamiento de un fondo de 50 millones para proyectos de grandes empresas. Y en otro en el que buscamos la participación del Ejecutivo Vasco y de los bancos para operaciones de entre uno y cinco millones. No queda mucho para que todo esto se concrete.

«Contemplamos entrar en el fondo de inversión del Gobierno Vasco, en una colaboración mutua»

-¿Tiene ya datos de cómo fue la división industrial en 2017?

-Sí, aunque no dispongo de todos. Piense que han de pasar por las auditorías y las respectivas asambleas. Será un buen año pese a la evolución del precio de las materias primas y del euro. Hemos facturado 5.500 millones de euros, un 8,1% interanual más, y para 2018 prevemos un alza del 10,8%.

-Y han proseguido con la expansión internacional...

-¡Claro! Hemos puesto en marcha dos 'joint venture' en China desde Osatu y Urola; Fagor Arrasate ha abierto una planta en México y Ederlan, dos; Orona ya sabe usted que sigue creciendo con el foco puesto en Europa y haciéndolo francamente bien; Batz ha ampliado también en China... Y esto no suele ayudar, ya que el periodo de arranque de los proyectos consume recursos y no rinde del todo.

-Entendemos entonces que la recuperación es sólida, ¿verdad?

-La recuperación es sólida y la crisis ha pasado. Lo que no quiere decir que unos y otros salgan igual. La situación macroeconómica es buena pero frágil. No podemos olvidar asuntos como Trump, los proteccionismos o el elevado endeudamiento público en algunos países.

«Gravar más a la empresa es una equivocación y supone menos ingresos para las haciendas»

-Una de las preocupaciones en Euskadi es la falta de talento, de personal cualificado. ¿Les afecta?

-Nos afecta sin duda. Hay una contracción del número de jóvenes. Y esto depende mucho de qué estudios hagan. Va a haber un déficit creciente de ciertos puestos, no solo de ingeniería o informática. La industria cada día va a demandar más FP. Y va a sobrar gente que estudie cosas no demandadas o excedentes que habrá que recualificar. Es un problema a resolver como sociedad. En esa pelea que va a haber por el talento nosotros ofrecemos un atractivo añadido por nuestro propio modelo. En cuanto a la retribución, no somos peores que otros.

-¿Mondragón tenía que haber estado también en el reciente pacto entre el Gobierno Vasco y Confebask sobre empleo y cualificación, que tanto ha enfadado a los sindicatos por su ausencia?

-Personalmente, creo que sí. Creo que teníamos que haber estado. Mondragón o la economía social debería formar parte de esa y de más mesas importantes en el país; de manera proporcional a lo que somos. En Lanbide, por ejemplo, deberíamos de estar. Muchas veces se olvida que en Euskadi, aparte de la patronal y los sindicatos, hay otra realidad que tiene un peso específico.

-Ya que cita a las patronales, alguna ha criticado, por benévola, la fiscalidad de las cooperativas...

-Podemos demostrar que pagamos lo mismo que las demás, pero de una manera distinta, ya que tras pagar Sociedades dedicamos un 7% a unos fondos que revierten a la sociedad y un 20% a la reserva obligatoria, que nunca se recupera ya que queda en el Consejo Superior de Cooperativas. Además, hacemos más I+D que el resto y usamos esas deducciones. ¿Dónde está el problema? ¿Qué hacemos mal?

-Pues la reforma pactada en los tres territorios rebaja esas deducciones por I+D...

-Y lo vamos a notar. Gravar más a las empresas es una equivocación y supone menos ingresos para las haciendas a largo plazo. Se tenían que gravar los dineros que salen en dividendos y no los que se invierten en activos fijos o I+D, en crear empleos.

-¿Qué le parece el Consorcio de centros Tecnológicos que prepara el Gobierno Vasco?

-Históricamente, el Gobierno ha sido muy consciente de la importancia de la industria, y su ayuda ha sido muy importante. No se le puede pedir que haga lo que tienen que hacer las empresas ni responsabilidad cuando algunas caen. El Consorcio Tecnológico es una buena idea. Si se hace con consenso será positivo y sumará. Sin consenso, será negativo y restará. Dependerá de la letra pequeña y su aplicación. Es esencial mantener la independencia de los centros.

-Eroski está refinanciando de nuevo su deuda. ¿Qué sucede?

-No sucede nada. Entre 2015 y 2017 ha reducido la deuda de 3.800 a 1.600 millones, que es lo que se va a negociar ahora. Es una renegociación normal. No hay ningún movimiento para que deje de ser Cooperativa. Eroski va bien y tiene un colectivo magnífico.

-¿Qué opina del final de ETA?

-Es una excelente noticia. Y que no vuelva a suceder.

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