La donostiarra Maxwind, dispuesta a revolucionar el sector eólico mundial

Maxwind es capaz de detectar aquellos molinos que no aprovechan todo su potencial por estar mal orientadas las palas respecto al viento./RAFAEL LAFUENTE
Maxwind es capaz de detectar aquellos molinos que no aprovechan todo su potencial por estar mal orientadas las palas respecto al viento. / RAFAEL LAFUENTE

La 'spin-off' de Hispavista es capaz de mejorar hasta un 10% el rendimiento de los molinos. La aventura de unos 'locos' que nada sabían de este negocio pero que concibieron una tecnología disruptiva desata el interés del mercado internacional

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

La tecnológica donostiarra Hispavista -aquella compañía que fundaran en 1996 los hermanos Elósegui en los primeros albores de internet en España- sigue dando guerra y renovándose cada día; una receta que le ha permitido sobrevivir más de veinte años en un mundo efímero para los que se duermen en los laureles y se olvidan de buscar nuevos nichos y oportunidades de negocio. Y en eso está de nuevo la firma. En esta ocasión, en el segmento de los parques eólicos a través de una 'spin off' que ya ha despertado el interés de los grandes operadores del sector. Se llama Maxwind.

¿Cómo? ¿Cuál es el secreto? La clave es una tecnología propia -y patentada- de Hispavista que es capaz de detectar aquellos molinos que no aprovechan todo su potencial por estar mal orientadas sus palas respecto al viento. Localizado al milímetro el 'fallo', las correcciones posteriores son relativamente sencillas de llevar a cabo y pueden generar mejoras en la producción de energía de entre el 3% y el 10%. Eso es, en cualquier caso, mucho dinero.

«Siempre hay palas mal orientadas; nornalmente, hasta un 20% de los aerogeneradores de cualquier parque están afectados de manera severa por este problema que estaba ahí, que era silente y para el que no había una solución como la nuestra», señala Unai Elósegui, consejero delegado de Hispavista y la persona que ha alumbrado, a base de perseverancia, la solución que hace que Maxwind se presente como revolucionaria.

«Es cierto que somos unos 'outsiders' en el negocio eólico, pero hemos sabido concebir un sistema de prediagnóstico de los parques que logra mediciones muchísimo más precisas que lo realizado hasta ahora y que permite determinar el comportamiento de cada molino, independientemente de su situación o de las 'interferencias' que puedan causarle el terreno o los aerogeneradores próximos», asegura. «Es el prediagnóstico que hacemos el que nos diferencia y el que puede alargar además la vida útil de las máquinas», añade, orgulloso.

Junto a Elósegui se sienta el también donostiarra Igor Egaña, consejero delegado y accionista de Maxwind, que atesora una notable experiencia en el sector eólico y que se ha sumado a la aventura dejando atrás su puesto, en el extranjero, en una multinacional.

El directivo explica que esa desviación de las palas, que a lo mejor no es más que de uno o dos grados, es algo que ha existido siempre -«no por dejación», matiza- pero que entraba dentro de las tolerancias con las que los fabricantes pueden entregar sus productos.

La 'star up' tiene grandes esperanzas de ser seleccionada para el programa Bind 4.0

En cualquier parque eólico, hasta un 20% de los molinos sufre un problema severo de orientación

«Hispavista ha sido capaz de aislar de manera productiva cada aerogenerador y medir como nadie lo había hecho hasta hoy esos pequeños desajustes que, sin embargo, provocan a lo largo del año pérdidas importantes de producción». En este sentido, Elósegui apunta que «un 20% de mejora aplicado a todos los megavatios que hay instalados en el mundo permitiría, por ejemplo, prescindir de un buen número de centrales nucleares».

Del mar a la tierra

La aventura de Maxwind se inició pòr casualidad. Hispavista trataba de desarrollar una tecnología capaz de medir los vientos en mares profundos para aplicar a esos datos el 'big data' y, aunque el proyecto no salió adelante, los Elósegui supieron, al tratar con actores del mercado eólico, del problema de las palas.

«Nos pasamos dos años midiendo los ángulos; primero con gente subida a los aerogeneradores, pero no había forma, y después desde plataformas instaladas junto a los mismos, pero aquello se movía muchísimo y tampoco pudimos; hasta que desarrollamos la forma de medir, desde tierra, que hemos patentado», relata el responsable de Hispavista.

Desde entonces, y con las maneras sigilosas de quien maneja un tesoro, el equipo de la firma donostiarra ha trabajado ya sobre el terreno. La tecnología Maxwind ha sido probada en once parques eólicos, con resultados mágníficos hasta ahora. «Y siempre, siempre, insisto, hay molinos que presentan estas deficiencias aerodinámicas», añade.

«El camino se inició convenciendo a propietarios de pequeños parques eólicos en Cataluña, Soria o Murcia de que nos dejaran trastear en ellos para mejorar su rendimiento», rememora. Después, y con fondos europeos del programa Eurostars (de apoyo a pymes intensivas en I+D), del plan Horizon 2020 de la UE y de fondos y ayudas de la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco, el asunto tomó dimensión y se trasladaron las pruebas a un par de parques en Francia.

En algunas instalaciones los fallos alcanzaban a unos pocos aparatos, pero en otros la pérdida de producción por una mala orientación llegó a afectar a la mitad de los aerogeneradores.

Mirando al Bind 4.0

«El tiempo nos ha dado la razón, y lo que decían aquellos locos que nada sabían del sector se ha traducido en una clara oportunidad de negocio y en algo que ha despertado interés en la comunidad científica», sentencia Elósegui, quien, como Egaña, tiene puestas grandes esperanzas en el Bind 4.0, el programa público-privado vasco de aceleración de 'star up' que ofrece a éstas la oportunidad de lograr trabajar para grandes compañías. «Estamos precalificados, pero aún debemos de pasar algún corte más; allí habrá grandes posibilidades para nosotros, pues están compañías como Iberdrola, Elecnor o Gestamp», concluyen los dos.

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