«La discriminación salarial perpetúa la desigualdad entre hombres y mujeres»

Emakunde lamenta que «la conciencia social no sea paralela a la magnitud y la importancia de este problema»

DV SAN SEBASTIÁN.

El Instituto vasco de la Mujer-Emakunde afirmó ayer que la discriminación salarial es uno de los factores que «reproduce y perpetúa» la desigualdad de mujeres y hombres en la sociedad y lamentó que «la conciencia social no sea paralela a la magnitud y la importancia de este problema».

Con motivo del Día por la Igualdad salarial entre mujeres y hombres que se celebra hoy, Emakunde recordó que actualmente se calcula que la diferencia salarial entre hombres y mujeres en Euskadi es de 7.551 euros anuales, una cifra que se acrecienta en algunos sectores, como en los servicios. En concreto, el salario medio es de 31.089 euros en el colectivo masculino, mientras que en el femenino se limita a 23.537 euros. «Se trata de cifras contundentes que ponen de manifiesto un problema cuyos factores son, en muchos casos, de difícil identificación para la opinión pública», lo que hace a su entender que no haya una conciencia social equivalente.

Según explicó, la segregación ocupacional es uno de los factores que se encuentra en el origen de este tipo de discriminación, ya que «relega a las mujeres a determinados tipos de trabajo o les impide ocupar posiciones de liderazgo». «Fruto de esta segregación existen los empleos considerados femeninos, que se remuneran peor».

Además, Emakunde incide en que «en muchas ocasiones» las mujeres tienen que aceptar ocupaciones de «mayor flexibilidad laboral» para equilibrar las necesidades del trabajo y la familia, «lo que contribuye a la citada segregación laboral». «En consecuencia, existe en todo el mundo una representación excesiva de las mujeres en trabajos de tiempo parcial», señaló.

Al margen de variables como la tipología de contrato, la duración o el tipo de ocupación, «en los que la discriminación salarial se materializa de una manera implícita», Emakunde indicó que también existe discriminación cuando «a misma tipología de contrato, duración y ocupación, se detectan diferencias entre los salarios percibidos por mujeres y hombres».

Por último, Emakunde insistió en que el VII Plan para la Igualdad que se encuentra en elaboración incluye como un objetivo específico la reducción de la brecha salarial. También recordó que apoya a las empresas para la realización de diagnósticos y planes para la igualdad de mujeres y hombres, realiza estudios sobre brecha salarial así como actuaciones de sensibilización, colaboraciones con Inspección de Trabajo y con Euskalit para incorporar la perspectiva de género en la gestión avanzada y «contribuir así a un cambio de la cultura organizacional, entre otras acciones».

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