El despegue recaudatorio reanima la inversión de los consistorios de Gipuzkoa

Última reunión del Consejo Territorial de Finanzas, celebrada el pasado mes de octubre./GFAGráfico
Última reunión del Consejo Territorial de Finanzas, celebrada el pasado mes de octubre. / GFA

El Consejo de Finanzas cierra hoy la liquidación de ingresos con un fondo municipal récord. Los créditos a largo plazo de los ayuntamientos siguieron estancados en los 22 millones en 2017, un 72% por debajo de los de 2009

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Ha llegado el momento. Aquellos proyectos que la crisis arrinconó o que dejó en el cajón de futuros planes vuelven a verse con posibilidades de ser acometidos o, al menos, tomados en consideración por los consistorios. Si todo va según lo previsto, el Consejo Vasco de Finanzas (CVF) confirmará hoy la liquidación del Fondo Foral de Financiación Municipal (FFFM) de 2017, de forma que los ayuntamientos de Gipuzkoa no tendrán que devolver ni un céntimo de los 467,6 millones de euros de aportación récord que recibieron el pasado ejercicio. Es más, gracias al acuerdo sobre el Cupo firmado entre los Gobiernos Vasco y estatal, han podido echar mano de los 24,7 millones que tenían provisionados. Y este 2018, además, tienen 485 millones de bolsa conjunta para sus cuentas. Qué mejor momento para soltar el freno inversor que lleva ya más de un lustro instalado en las entidades locales.

No se prevé ningún derroche extraordinario, aunque los consistorios a los que ha preguntado DV sí que anticipan en sus presupuestos algún que otro 'capricho' inversor que hacía tiempo que no se podían permitir. En San Sebastián, por ejemplo, el acuerdo sobre el Cupo permitirá realizar distintas inversiones por un montante global de entre 8 y 9 millones de euros. «De no haberse producido el acuerdo, hubiéramos tenido que posponer esas inversiones», señala Jaime Domínguez-Macaya, concejal delegado de Hacienda y Finanzas del consistorio donostiarra.

Se puede decir que en 2012 los ayuntamientos de Gipuzkoa se pusieron a dieta. «Mejor renunciar a proyectos que endeudarse», fue una de las recomendaciones de Bildu nada más llegar a la Diputación hace ya seis ejercicios. En aquel año el endeudamiento municipal caminaba algo desbocado, con una decena de municipios bajo la lupa foral y dos de ellos, Mutriku y Errezil, teniendo que apelar al rescate por parte de la Diputación para enderezar un nivel de endeudamiento por encima del 10%. En 2010 la deuda viva había tocado techo y el conjunto de los 88 consistorios debían 482,6 millones de euros. A cada guipuzcoano le correspondía abonar 675 euros para poder amortizar la deuda contraida por todos los consistorios, lo que descartaba cualquier apuesta relevante en materia de inversión.

El estricto régimen impuesto por el ente foral -aplicando también las medidas restrictivas al gasto y endeudamiento impuestas por Bruselas-, ha permitido que las entidades locales puedan verse ya fuera de ese purgatorio particular de constricción de la inversión. Mutriku y Errezil abandonaron la tutela financiera a mediados de 2016, y a cierre del pasado mes de octubre, la deuda viva de los ayuntamientos había descendido hasta los 285,7 millones de euros. Además, desde el 2014 el FFFM no da sorpresas negativas a los consistorios en forma de devolución obligatoria de cuantías y la recaudación sustenta constantes incrementos del fondo -más de 100 millones desde 2012-. Terreno abonado para recuperar la inversión.

La puerta de los bancos

Sin embargo, parece que a los consistorios les está costando más de lo esperado reactivar esa palanca. Así lo indican las estadísticas. A falta de conocer los datos de 2017, la inversión neta de los ayuntamientos en 2016 fue de 111,7 millones de euros, una cifra ínfima en comparación con la de 2009, cuando se invirtieron 326,5 millones. Quizá algo que ver tenga el cierre del grifo del crédito bancario durante estos años. Así, si en ese mismo 2009, la inversión neta sin financiación afectada ascendía a 145 millones (44,4% del total), en 2016 esa cifra se quedaba en 83,7 millones, el 75% del total.

Los consistorios ya han echado mano de los 24,7 millones que guardaron por el riesgo del Cupo ACUERDO CON MADRID

En 2009 el 44,4% de la inversión se hacía con recursos propios, una tasa que subió al 75% en 2016 MENOS PRÉSTAMOS

Y si observamos la cuantía de las operaciones de crédito a largo plazo firmadas por los consistorios, todavía podemos advertir que los ayuntamientos no han vuelto a llamar decididamente a la puerta de las entidades bancarias aunque los préstamos estén más baratos que nunca. Así, el pasado año se firmaron 16 operaciones por un montante total de 22,5 millones de euros, por debajo de los 25,3 millones de 2016 y los 25,8 de 2015.

En comparación con 2009 la diferencia es aún mayor. En ese ejercicio se solicitaron préstamos por un monto total de 79 millones, por lo que en 2017 la formalización de créditos a largo plazo se situó un 77% por debajo que ocho años atrás. El pasado ejercicio, además, se dio la circunstancia curiosa de que la mayor cuantía relativa prestada por una entidad de crédito la realizó Fiare Banca Ética, cooperativa de crédito que se dedica a financiar proyectos de la economía social y medioambiental. Dicha entidad firmó con Donostia un préstamo por 9,5 millones de euros.

Sin sorpresas para hoy

Los consistorios guipuzcoanos estarán atentos al resultado del Consejo Vasco de Finanzas que se celebra hoy en Vitoria. No lo harán con excesiva tensión, ya que parece que las cartas que les incumben llevan tiempo descubiertas y para este ejercicio tendrán un fondo de financiación nutrido con 485 millones de euros. Quizá, puedan albergar una ligera esperanza de que el incremento recaudatorio del pasado ejercicio -25 millones más que lo pronosticado en el último CVF de octubre- pueda repercutir en un pequeño aguinaldo que termine de cerrar un 2017 extraordinario para ellos.

Pero no parece que esa vaya a ser el destino que se le dé a esa cuantía que Gipuzkoa ingresó por encima de las expectativas el pasado curso. Según apuntó hace pocas semanas la propia Diputación, esa cifra se destinará a reducir el endeudamiento foral.

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