El desempleo que nos queda

Una mujer accede a la oficina de Lanbide de Eibar, cabecera de la comarca con la tasa de paro más alta de Gipuzkoa. / FELIX MORQUECHOGráfico
Una mujer accede a la oficina de Lanbide de Eibar, cabecera de la comarca con la tasa de paro más alta de Gipuzkoa. / FELIX MORQUECHO

Mujeres, mayores de 44 años que llevan más de un año buscando empleo, del sector servicios y con escasa formación, perfil de los parados vascos

PILAR ARANGUREN SAN SEBASTIÁN.

Euskadi cerró 2017 con 127.547 desempleados inscritos en las listas de Lanbide, tras reducirse la cifra en el último año en 8.626 parados, lo que deja la tasa en el 12,1%, casi dos puntos menos que un año antes (13,08%). El Gobierno Vasco se ha fijado como objetivo rebajar ese índice al 10% al final de la legislatura, es decir, dentro de tres años. Un objetivo que ve posible. Pero ¿cuál es la radiografía de esa población que busca un puesto de trabajo y que todavía no lo ha conseguido? Pues bien, la fotografía no ha variado mucho en los últimos meses y a grandes rasgos, aunque luego la detallaremos, el perfil del parado es el de una mujer, mayor de 44 años, que lleva más de un año buscando empleo, del sector servicios, con estudios primarios y que reside en Bizkaia. Y si queremos afinar más, de la margen izquierda. Además, están los extranjeros, con sus propias peculiaridades.

Pero una vez trazado el dibujo vayamos a los detalles y matices. Según los datos de Lanbide, las mujeres son las que engrosan en mayor medida los registros del servicio vasco de empleo. Y es que a cierre del año pasado el 55,51% de los parados eran féminas, una tasa once puntos superior a la masculina. Los hombres acusaron más el impacto de la crisis, hasta el punto de que se llegó prácticamente a equiparar la cifra de desempleados entre ambos sexos. Sin embargo, ellos están mostrando una mejor capacidad de recuperación. De hecho, la tasa de paro masculina es del 10,42%, mientras que la femenina alcanza el 13,93%.

La edad es otro elemento determinante. Casi la mitad de las personas inscritas en Lanbide (49,3%) supera los 44 años; una cuarta parte (24%) no llega a los 35 años, y el 26,7% restante se sitúa entre los 35 y 44 años. Según Lanbide, las dificultades de reincorporación al mercado laboral aumentan a medida que se incrementa la edad de las personas paradas. Y la edad penaliza más a las mujeres que a los hombres.

Es más, afirma que la crisis va a dejar amplias bolsas de paro estructural entre los desempleados más maduros, independientemente de la actual coyuntura de mejoría económica. Esta es una cuestión en la que suele incidir habitualmente la catedrática Sara de la Rica en los Informes Laborales que elabora el equipo que ella dirige en la UPV.

Otra de las cuestiones llamativas es el predominio de los parados de larga duración, pese a que se ha reducido en el último año en mayor medida (-6,94%) que el de corta duración (-5,65%). Y es que el 52,9% (67.501 personas) lleva más de un año buscando un empleo. En este bloque, las mujeres salen también peor paradas, ya que entre los desempleados de larga duración ellas suponen el 57%, diez puntos más que los hombres. Sin embargo, entre los de corta duración, el predominio es masculino, con el 52,1%, nueve puntos más que ellas.

La distribución geográfica es también dispar. Gipuzkoa ha sido habitualmente el territorio con el índice de desempleo más reducido, fue la primera en situarse antes de la crisis en lo que se llamaba pleno empleo técnico, al rondar el 5%. Ha mantenido una mejor evolución durante la recesión y también ahora al ser la primera en bajar de los dos dígitos. En concreto, cerró el año en el 9,9%, mientras que Bizkaia se sitúa en el lado contrario con el 13,3% y Araba, en medio, (12,7%).

La economía vasca ha registrado en los últimos años una tendencia hacia la servitización, es decir, han ido ganando peso los servicios en detrimento de la industria, aunque también hay que recordar que muchos de lo que hoy en día se computa como servicios son actividades que ha externalizado la actividad manufacturera. En cualquier caso, casi siete de cada diez desempleados (65,56%) son del sector servicios, frente al 12,47% de la industria, el 8,23% de la construcción, el 2,34% de la agricultura, y el 11,39% del colectivo sin empleo anterior. Y si desglosamos los servicios, de los 83.631 desempleados que existen en dicho sector, hay dos grandes bloques de actividad que aglutinan la mayor cifra de parados: el comercio y la hostelería, con 30.794 desempleados; y las actividades técnicas y administrativas (29.766).

Los servicios públicos y la sanidad conforman otro bloque, con uno de cada diez parados, al igual que Otros Servicios. Y en menor medida los transportes y las actividades financieras e inmobiliarias.

El colectivo sin empleo anterior, ese que se apunta por primera vez en las oficinas de Lanbide en busca de un puesto de trabajo, tiene también cara de mujer, ya que ellas doblan los registros de los hombres. Y entre éstas predominan las que superan los 44 años (3.273), seguidas de cerca por las que tienen entre 30 y 44 años (3.244).

Los extranjeros, que se han beneficiado en menor medida de la recuperación económica, suponen, por su parte, el 16,25% del total de parados, con 20.734. Si nos atenemos a su procedencia, más de un tercio (35,9%) son originarios del norte de África, dos de cada diez proceden de Latinoamércia, un 19,8% de la Eurozona, un 15,8% del África subsahariana y un 5,7% de Asia.

Nivel académico

El desempleo penaliza más a las personas con menor formación académica. Si en algo coinciden todos los expertos y estudios es que los jóvenes y desempleados más formados tienen más posibilidad de encontrar un empleo, aunque no siempre casa el perfil que demandan las empresas con el de los parados y más en una economía que va cambiando a velocidad de vértigo. Basta con mirar a la industria 4.0, la digitalización o la robotización.

Pero vayamos a los datos. Algo más de seis de cada diez parados tiene como mucho estudios de enseñanza obligatoria, pese a que es el colectivo en el que más ha descendido el paro en el último año (-6,9%). Las personas desempleadas con estudios de FP suponen el 16,9% del total, tras reducirse un 6,1%; las que han cursado hasta el bachiller, el 8,6%, tras descender un 5,4%, y quienes tienen estudios universitarios apenas suponen el 12,3%, al disminuir un 6,3%.

El hecho de que la mayor parte de los desempleados sea de larga duración tiene otra consecuencia y es que tan solo el 28,3% de todos los parados cobra prestación por desempleo -puede deberse también a que no han generado dicho derecho-. De ellos, el 16,3% percibe una prestación contributiva y el 12,1% algún tipo de subsidio por desempleo.

La tasa de cobertura por desempleo ha ido disminuyendo en los últimos años, como suelen denunciar los sindicatos. En el ejercicio pasado también lo hizo en 0,6 puntos, según Lanbide.

De los registros del servicio vasco de empleo se pueden extraer también otros datos curiosos, como a qué área geográfica circunscriben los parados su búsqueda de empleo. Más de la mitad, en concreto 66.255, lo hace al territorio en el que reside. Unos pocos, 3.747, lo limitan a su propio municipio, mientras que el segundo bloque en importancia (25.300) se ciñe a una entidad supramunicipal, y aunque no lo especifica podría tratarse de la comarca. El tercer grupo más numeroso (8.126 personas) amplía sus miras con la intención de encontrar un empleo en el País Vasco. Algo más de dos millares no le hace ascos a buscar un trabajo en algún punto de la geografía española, a los que se suman otros 251 que también incluyen a Portugal, mientras que 296 personas pretenden encontrar un empleo en la Unión Europea. Nadie ha optado por fijar la búsqueda exclusivamente fuera de la UE. A ellos se suman 19.619 que figuran en el apartado de ámbito resgringido, once en el de indeterminado y 1.814 personas a las que les resulta indiferente el ámbito de la busqueda.

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