La acusación a Mondragón gira al final del juicio del engaño a la mala gestión

Juicio en Bergara contra Mondragón Corporación./Arizmendi
Juicio en Bergara contra Mondragón Corporación. / Arizmendi

Los damnificados creen «un éxito» el mero hecho de haberse celebrado la vista, y la Corporación da por destruida la teoría que sustentó la demanda

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDA

El Palacio de Justicia de Bergara acogió este jueves la última sesión de la vista oral del juicio contra la Corporación Mondragón por la demanda colectiva de algo más de 900 socios y exsocios de Fagor Electrodomésticos y Edesa, que reclaman al Grupo 47,8 millones de euros al entender que les engañó para mantener en sus cooperativas un dinero que se volatilizó con la quiebra de ambas. Esa era la teoría inicial, la de la mentira, la farsa, el embuste. Pero al presentar cada una de las partes sus conclusiones, la acusación sorprendió esta vez a los presentes al inclinarse por una segunda teoría, la de la mala praxis.

Tan es así, que el letrado de los damnificados, el abogado del despacho donostiarra Sunion Raúl Tenés, reconoció a la salida de la vista y en su resumen de situación que su posición apostaba en ese momento «por la otra alternativa que señalábamos en la demanda»; y aclaraba: «O bien (desde la Corporación) no han contado la verdad, o bien han actuado sin saber exactamente lo que se traían entre manos».

En román paladino, el letrado arrinconaba la célebre y aireada 'teoría del engaño' voluntario por parte de Mondragón -y para quedarse con algunos activos de la cooperativas a precio de saldo- para plantear en ese momento (el último del juicio antes de la sentencia) que sus clientes habían perdido el dinero no por las falsedades sino porque ni el Grupo, ni Fagor, ni FED, ni Edesa ni ninguno de sus directivos tenía la más mínima idea de manejar una empresa industrial.

Sin embargo, cabe recordar que en su demanda la acusación se inclinaba más bien por la intencionalidad y no por la versión de la ineficacia empresarial. Aquel texto, al que ha tenido acceso El Diario Vasco, decía: «Cabe concluir que sus responsables (de Mondragón) eran conscientes de la falsedad de sus mensajes pues, o bien lanzaron a sabiendas un mensaje falso (dolo activo), o bien se prestaron a hacerlo a sabiendas de que no conocían todas las claves para pronunciarse con semejante contundencia (dolo pasivo). Y pese a ello, lo hicieron de forma tan tajante como incondicionada».

Coca-cola y café con leche en el pub irlandés de Bergara

La jornada de ayer del juicio en el Palacio de Justicia de Bergara, que estaba previsto concluyera a mediodía, se retrasó después de que su señoría se uniera -como había advertido la víspera- a las protestas que jueces y fiscales vienen haciendo en demanda de mejores condiciones laborales. Así, entre 12:00 y 13:00 horas todos los presentes salieron de la sala y, como si fueran gotas de lluvia, fueron a parar al pub irlandés que hay en la plaza del Ayuntamiento bergarés. Allí, entre cafés y pinchos, se dieron cita los abogados del Grupo, algunos demandantes, la prensa y hasta la magistrada, que, discreta y jugueteando con su móvil, disfrutó de una Coca-Cola.

Y añadía: «Por nuestra parte, consideramos que MCC tenía plena conciencia de la falsedad de sus afirmaciones y, pese a ello, las enunció públicamente para generar, entre otros, en el colectivo de socios inactivos, una situación de confianza en la evolución de FED en evitación de una salida de capitales que habría provocado un concurso 'desordenado'».

Otro de los mensajes de la acusación que marcó la jornada fue el relativo a la importancia que sus defendidos daban al juicio. No a la sentencia, que también, sino al propio proceso de Bergara.

«Sabíamos que era una demanda que tenía sus dificultades después de un concurso de acreedores fortuito (sin culpables). El primer objetivo de mis clientes era conseguir presentar su caso ante el tribunal, cosa que no pudieron hacer durante el concurso de acreedores; eso ya es un éxito», dijo. «Yo, como letrado, objetivo cumplido», añadió. Y remachó: «Confiamos en una sentencia favorable, siquiera parcialmente favorable».

Palabras que la letrada principal de Mondragón, Arantza Estefanía -del despacho Uría Menéndez- replicó en declaraciones a este diario de la siguiente manera: «Si el mero juicio crees que es un éxito, ¿qué querías? ¿que pasaran por aquí todos los jefes de Mondragón? ¿para qué la demanda? ¿para sacar dinero?».

Argumentos

El transcurso de la mañana en el juzgado de Bergara sirvió para que una y otra parte resumieran (es una forma de hablar) sus conclusiones. El primero en intevenir fue Tenés, quien recordó que el concurso de Fagor Electrodomésticos fue calificado por el juez como fortuito «como no podía ser de otra manera» (primera sorpresa), que «Mondragón no llegó con un saco a robar ni actuó en fraude de ley» (segunda sorpresa) y que las decisiones en el grupo de cooperativas se toman «de abajo a arriba» (tercera sorpresa). Del mismo modo, insistió en lo extraño de que cuando «todos los ciudadanos de Gipuzkoa» sabían del estado de salud de FED solo dos socios reclamaran en un tribunal sus aportaciones a la empresa.

A renglón seguido, y tras subrayar que los mensajes a sus defendidos fueron siempre los de que la Corporación estaría ahí para ayudarles y que «el relato pasaba por que no iban a caer gracias a la solidaridad del Grupo», el letrado inició ese ligero giro argumental hacia la teoría de la mala gestión.

«Las mentes preparadas de Mondragón transmitieron mensajes sin la mínima certeza y sin tener idea del mercado ni de como hacer planes», aseguró, en alusión a que el deterioro de FED fue tan grande y tan veloz que ningón programa de auxilio sirvió. «Se hubo de amputar un miembro gangrenado por un desastre de gestores que les pasó como al cirujano que operan a su hijo, que le tiembla el pulso».

En su turno, Estefanía se apartó de la retórica y se centró en cuestiones más técnicas. Así, y tras asegurar que «el engaño es ciencia-ficción», confrontó la cifra de 940 demandantes con «3.600 socios de FED y Edesa, a los que había que sumar los exsocios». También aseguró que la acción en la que se apoya la demanda estaba prescrita y que la acusación pretendía hacer responder a un tercero (Mondragón) de las consecuencias de un contrato firmado por los demandantes y su cooperativa, lo que estaba fuera de lugar, según la jurisprudencia. Como conclusión, la abogada sentenció que «Mondragón no es un banco» y que «de lo único que se le puede acusar es de haber acudido al rescate de las dos cooperativas hasta el extremo».

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