Casi 130.000 vascos con trabajo buscan un nuevo empleo en Lanbide

Casi 130.000 vascos con trabajo buscan un nuevo empleo en Lanbide

Los asalariados descontentos con su entorno laboral y que aspiran a otra ocupación se han disparado en Euskadi más de un 20% en un año

LUIS LÓPEZ SAN SEBASTIÁN.

Cada mes se presentan los datos de paro y afiliación, y cada mes es la misma letanía: baja el desempleo, pero lo hace a costa de ocupaciones temporales y mal pagadas. Es decir, miles de personas cambian el paro por la precariedad. Pasan de lo malo a lo menos malo. Eso provoca que haya una legión de gente insatisfecha con su entorno laboral que, alertan los expertos, es un riesgo para el futuro de la productividad en las empresas. Porque, por lo general, quien no está contento en su puesto, no funciona bien.

Existe un buen indicador para medir esta realidad creciente de personas descontentas con su trabajo: la cifra de vascos que, pese a estar ocupados, están apuntados en Lanbide como demandantes de empleo. El pasado mes de julio ya eran 129.450, lo que supone el 14% de los 931.018 trabajadores afiliados a la Seguridad Social que se contaban en Euskadi. El número es importante, pero aún es más importante la imparable evolución al alza de los últimos años.

Si se echa la vista atrás, en el año 2008, antes de que todo se viniese abajo, eran únicamente 24.511. A medida que la crisis fue avanzando también lo hacía la cantidad de trabajadores vascos descontentos que querían dejar su tajo por otro mejor, y para ello acudían a Lanbide. Quizás no sea el mejor sitio para encontrar una nueva ocupación, pero es una estrategia más en la búsqueda. Además, estar inscrito en el Servicio Vasco de Empleo abre las puertas a cursos y acciones de formación que pueden allanar el terreno hacia nuevos horizontes laborales.

En cualquier caso, de 2008 a 2013 el número de trabajadores ocupados apuntados en Lanbide no dejó de crecer a un ritmo notable, pero en cierto modo, contenido. Y es a partir de 2014 cuando las cifras se disparan año a año. Sólo en los últimos doce meses se pasó de los 107.222 registrados en julio de 2016 hasta los mencionados 129.450 el mes pasado. Eso es casi un 21% más. Y, si se compara con 2008, una subida del 528%.

¿Qué ha pasado a partir de 2013 para que el fenómeno esté repuntando de este modo? Que la tendencia del mercado laboral se invirtió y tanto Euskadi como España comenzaron a crear empleo. Pero, claro, ese empleo no es de calidad. Y por eso muchos, pese a estar ocupados, se mantienen en busca de nuevos horizontes. «Cada vez hay más gente que consigue trabajo, pero no le da para vivir porque tiene un contrato a tiempo parcial, o un salario muy bajo. Así que la intención de mejorar lleva a muchos trabajadores a mantenerse como demandantes de empleo», razona Joseba Villarreal, responsable de sindicalización de ELA. A su juicio, «entre las reformas laborales del Gobierno central y la pasividad del Gobierno Vasco, se ha optado por precarizar el empleo para ganar en competitividad», lamenta el sindicalista.

Pero, ¿no es posible otra lectura? ¿No puede ocurrir que, ante las posibilidades que ya ofrece un mercado laboral en recuperación, muchos asalariados se animen ahora a intentar mejorar su situación? «¿Quién ve eso en su entorno?», se pregunta Villarreal. «Yo lo que veo es gente que se agarra a lo que puede y que intenta mejorar por las vías que tiene a su disposición».

Una situación delicada

Maribel Ballesteros, de UGT, comparte el diagnóstico: «El problema de fondo es que el trabajo que se está generando es de mala calidad». Ella sí concede que, quizás, en un mercado laboral que comienza a moverse es posible que alguna gente se anime a dar pasos hacia el cambio y eso le lleve a apuntarse en Lanbide. Pero la cuestión de fondo, la que lo determina todo, es «la precariedad en la que se está sosteniendo la recuperación del empleo».

En realidad, esta alerta no la lanzan sólo los sindicatos. Organismos como el Consejo Económico y Social (CES) y el de Relaciones Laborales (CRL) han advertido sobre el deterioro en todos los indicadores laborales: desde el aumento de la temporalidad hasta las bajadas del sueldo medio. Los llamamientos a la patronal son casi unánimes para que haga un esfuerzo y traslade a los bolsillos de los trabajadores la mejora de la economía. Sin embargo, los empresarios aducen que no están viendo aumentar sus beneficios al mismo ritmo que su facturación porque el mercado, ahora, obliga a vender más, pero con menos margen de beneficios.

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