Las criptomonedas han llegado para quedarse

Las criptomonedas han llegado para quedarse

Su vertiginoso ascenso y posterior caída las ha puesto en boca de todos. Burbuja y fraude para algunos, para otros muchos son las divisas del futuro

ION M. TAUS

Durante los últimos meses del pasado 2017 y en lo que llevamos de nuevo año, las criptomonedas, y en particular el Bitcoin, han estado en boca de muchos. A pesar de que su historia se remonta a 2009, hasta hace bien poco el mundo de las criptodivisas era ajeno para la mayoría de la población, sin embargo, su vertiginoso ascenso de precio y posterior caída ha llamado la atención de los medios, y a través de ellos, del grueso de la ciudadanía. El Bitcoin pasó de los 1000 dólares al que se cambiaba en enero de 2017 a los 20.000 que alcanzó en diciembre. Otras aún dispararon más su precio, como Ethereum, que de valer 8 dólares en enero alcanzó los 1.300 a final de año. Ya en 2018, todas las criptomonedas han sufrido una fuerte correción en su precio, aunque ya han comenzado a remontar.

En este volatil mercado algunos han ganado mucho dinero, otros lo han perdido, y otros tantos aguantan con sus inversiones en cartera a la espera de tiempos mejores. La fuerte y sostenida escalada del precio del Bitcoin y del resto de criptomonedas durante meses animó a muchos a invertir en ello -con mayor o menor fortuna-, mientras que otros advertían de que se trataba de una burbuja al estilo de la de los tulipanes en los Países Bajos del siglo XVII, cuando no directamente de una estafa. De hecho, diversos expertos financieros, como Kenneth Rogoff, profesor en la Universidad de Harvard y execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional, aseguran que el valor del Bitcoin a largo plazo es “cercano a cero”.

El ascenso de Bitcoin refleja un cambio en la confianza social, que se aleja de los gobiernos y la banca para depositarla en sistemas que dependen de código informático

El fuerte desplome de las criptomonedas este último mes ha abierto el debate sobre la supervivencia de estos activos digitales. Sin embargo, hay señales para creer que, sin entrar en el precio que mantendrán, que el futuro para al menos algunas de ellas, está garantizado.

Por un lado, el ascenso de Bitcoin refleja un cambio en la confianza social para un gran número de ciudadanos, que se alejan de las instituciones respaldadas por los gobiernos y la banca, para depositarla en sistemas que dependen de código informático bien probado. Cada vez ponemos más fe en la tecnología, no solo en cuestiones económicas. Bitcoin nació inspirado por la crisis financiera, provocada por un carrusel de errores humanos. Los bancos, respaldados por las naciones, eran el símbolo de la confianza financiera. Sin embargo, se revelaron como unos insensatos; se ‘emborracharon’ con el dinero de otras personas, teniendo el control de activos extraordinariamente complejos basados en una red de promesas incompatibles entre ellas, lo que hizo que el sistema reventase.

Aprendida la lección, son legión todos aquellos que han entrado en el mundo de las divisas digitales para apoyar una ‘revolución’ que terminé con la dependencia hacia los bancos y los Estados para manejar el dinero. Como dice el documento fundacional de Bitcoin, “la criptografía hace que los bancos sean superfluos”. El valor de cualquier moneda, sea tradicional o de esta nueva ola, se lo da el que haya un consenso entre la gente sobre que eso tiene algún valor. Si no lo tuviese, el euro o el dólar no serían más que papeles tintados. Por la misma regla de tres, el fuerte apoyo incondicional que tiene el mundo de las criptomonedas hace muy dífícil que estas desaparezcan.

La reacción del mundo financiero

Por otro lado, estaba por ver como iban a reaccionar bancos y naciones a esta amenaza hacia su hegemonía financiera. Tras año de ignorar las criptodivisas, el fuerte ascenso del precio de estas les ha hecho reaccionar. Por el momento los gobiernos de todo el mundo, por un lado, parecen desconcertados sobre cómo actuar con este nuevo dinero y los mercados financieros, por otro lado, han decidido reaccionar por su cuenta. Por el momento, dos Bolsas norteamericanas han empezado a permitir a los inversores concertar contratos a futuro sobre el tipo de cambio del bitcoin y apostar así sobre su cotización. La Bolsa alemana también está ensayando la oferta de futuros sobre criptomonedas.

En cuanto a los bancos centrales, la pasada primavera, el supervisor financiero japonés autorizó el bitcoin como medio de pago. La Reserva Federal estadounidense, por su parte, ya ha realizado algunos experimentos ‘de laboratorio’, y en Suecia el Banco Real está barajando la emisión de una e-corona estatal. Además, se prevé que el Banco de Pagos Internacionales, publique en el primer semestre del 2018 un documento con medidas de actuación con respecto a las criptomonedas. En cualquier caso, las reacciones por el momento de quienes realmente ‘cortan el bacalao’ financiero se encaminan hacia el aprovechamiento de las criptomonedas y su tecnología no a su eliminación

El futuro

Dennis Ferenzy, experto en innovación económica del Instituto Internacional de Finanzas cree que las decisiones que se han ido tomando en el mundo financiero hacia Bitcoin y compañía dan "legitimidad” a las divisas digitales. En cualquier caso, no niega que haya una burbuja y que esta pueda explotar, aunque ello no suponga el fin de las criptomonedas. "Como sucedió con las compañías de internet que florecieron después de que estallase la burbuja de las puntocom, esperamos una trayectoria similar para las criptodivisas y las firmas relacionadas con ellas", señala Ferenzy. Una buena parte de las divisas digitales puede terminar "colapsando", sobre todo por el incremento de la regulación y por el hecho de que ahora mismo el mercado está saturado, con más de un millar de criptomonedas, pero las más fuertes sobrevivirán. "Un puñado de criptodivisas y empresas sobrevivirán y otras nuevas se irán creando. Aquellas que se adapten, dirijan mejor los retos y demuestren que tienen un valor de uso podrían jugar un rol importante en el mundo de la economía global", asegura el experto.

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