Dancausa: «Hace un año no hubiera creído todo lo que íbamos a vivir en Cataluña»

La ejecutiva tacha de «despropósito» lo que sucede en la comunidad catalana y reclama más presencia femenina en las organizaciones por méritos y no por cuotas

J. DÍAZ DE ALDA SAN SEBASTIÁN.

Dancausa, preocupada por Cataluña, se declara halagada por ser considerada la segunda mujer más poderosa de España.

- ¿Les ha afectado de algún modo, para bien o para mal, lo sucedido en Cataluña? Si alguien le hubiera dicho hace un año que las dos grandes entidades financieras catalanas iban a sacar su sede de allí, ¿qué hubiera contestado?

- Lo sucedido en Cataluña es un desastre, me parece un despropósito. Si alguien me hubiera dicho hace un año lo que íbamos a vivir en Cataluña en apenas unos meses, no lo hubiera creído. Contábamos con indicios que hacían prever que la situación social, política o económica era complicada, pero no hasta el punto en que finalmente llegó. Afortunadamente, se ha normalizado bastante y confío en que volvamos a las dinámicas de sensatez y mesura que siempre han existido y que son vitales para la convivencia. Por lo demás, este tipo de situaciones siempre afecta a la actividad bancaria en su conjunto; y lo hace para mal.

- ¿Alguien gana con esto?

- No creo que pueda hablarse de bancos beneficiados y bancos perjudicados. Una valoración positiva de este entorno, la haga quien la haga, será siempre cortoplacista. Nuestra visión del mercado y del negocio es siempre a largo plazo. Y es cierto que la actividad en Cataluña nos está yendo especialmente bien, pero no ahora sino desde hace tiempo, y que nuestro objetivo es hacer crecer la cuota que allí tenemos, pero siempre desde el 'fair play' y a base de ofrecer mejores servicios y productos que el resto.

- ¿Entiende usted lo que está sucediendo en aquella comunidad autónoma? ¿Le preocupa?

- Obviamente, sí. Como sociedad tampoco debemos permitir que un exceso de preocupación nos paralice hasta el punto de no actuar para buscar solución a este problema y, sobre todo, como para que nos olvidemos del resto de problemas que nos acucian, muchos de ellos igual o más importantes. Afortunadamente, vivimos en una democracia sólida y asentada, y en un entorno como la Unión Europea, que es el mejor espacio de prosperidad y respeto a los derechos de los ciudadanos que existe en el mundo. Me preocupa, sobre todo, que haya gente que -aún con sus defectos- no acierte a valorar todo esto. Pero si algo bueno tiene la democracia es que siempre es capaz de encontrar solución dialogada a cualquier problema. Esperemos que en 2018 España pueda ser un país unido y fuerte.

- No es usted partidaria de las cuotas femeninas en los puestos de mando, pero no me negará que está un tanto sola en el Ibex, acompañada solo por la señora Botín...

- La verdad es que no somos muchas las que estamos al frente de grandes corporaciones, y menos aún en el sector bancario, tradicionalmente masculino. Entiendo que no deja de ser un reflejo de la sociedad. No obstante, es algo que está cambiando con el tiempo y con la propia evolución de nuestra sociedad. Estos cambios no suelen ser inmediatos, sino progresivos, fruto de un notable sacrificio, y empiezan por la base de la pirámide empresarial y, a partir de ahí, se van trasladando hacia arriba. Creo que las mujeres debemos participar en los órganos de decisión de empresas o instituciones públicas al mismo nivel que los hombres, pero por nuestra propia valía, no por imposiciones que lleguen desde fuera. Las nuevas generaciones de mujeres están igual de preparadas que los hombres, y esa inercia nos llevará a ver en pocos años la equiparación de género a cualquier nivel de una forma muy natural.

- La revista Forbes dice que es usted la segunda mujer más poderosa de España. ¿Cómo se queda al oírlo...?

- No cabe duda de que sorprendida de que alguien pueda llegar a pensar que la consejera delegada del sexto banco del país pueda situarse a ese nivel. Pero, por otra parte, halagada de que una revista a la que le concedo bastante criterio haya pensado en mí para un ranking de ese estilo, porque eso supone que, paralelamente, ha pensado también en la entidad a la que represento y en la potencialidad y el valor de nuestra marca. Si atendemos a esta segunda variable, la verdad es que me siento satisfecha.

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