La costera del bonito arranca con buenas perspectivas tras dos años de crecimiento

Descarga de bonito en Pasaia en la campaña anterior.
Descarga de bonito en Pasaia en la campaña anterior. / ARIZMENDI

Los barcos de bajura encaran la campaña más importante de la temporada tras cerrar la de la anchoa con 14.485 toneladas, un 19% más que en la anterior

PILAR ARANGUREN SAN SEBASTIÁN.

La costera del bonito, la más importante de la temporada, toma el relevo a la campaña de la anchoa, que concluyó la pasada semana. Y lo hace con buenas perspectivas tras dos años en los que ha mostrado una clara tendencia al alza. De hecho, la temporada pasada se cerró con los mejores datos de los últimos años, con unas capturas cercanas a las 6.000 toneladas, lo que supuso un incremento que rondó el 20%.

Según destaca el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras, los datos de 2016 confirmaron la tendencia positiva observaba en los últimos años, ya que en 2015 se descargaron 5.000 toneladas, casi el doble que en la campaña de 2014 (2.900 toneladas) o las 3.600 de 2013.

Pero no solo las capturas fueron al alza, ya que también los precios se recuperaron. Así, el año pasado alcanzó una cotización media de 3,79 euros el kilo, 36 céntimos más que que en 2015, lo que arrojó un total de ventas de 23,3 millones, un 33% más que en la campaña anterior. De este modo se convirtió en la principal fuente de ingresos de la flota vasca de bajura. Una flota que está integrada por 80 embarcaciones que dan empleo a 850 pescadores.

Más de la mitad del bonito subastado en 2016 en las cofradías vascas se descargó en el puerto de Getaria, seguido de Hondarribia, Pasaia y Ondarroa. Bermeo fue el único que vio descender sus capturas como consecuencia de la utilización exclusiva del sistema de pesca a la cacea.

Estos buenos datos se produjeron a pesar de que la flota vasca tuvo que abandonar prematuramente la pesquería de bonito después de que la administración española obligara a los barcos a suspender la actividad por haber agotado el cupo de capturas, al haber cedido parte del mismo a Francia, actitud que fue duramente criticada por el Gobierno Vasco.

Identificación Eusko Label

De las 6.207 toneladas de bonito pescadas en 2016, más de 3.800 correspondieron a ejemplares amparados bajo el sello Eusko Label, cifra que supone un incremento del 65,5% respecto al año 2015, que fue el primero en que el propio sector se encargó de identificar el bonito con Eusko Label atendiendo a criterios de calidad y origen. La experiencia fue altamente positiva, según destaca el Departamento que dirige Arantza Tapia.

Con el objeto de defender la labor de los arrantzales de Euskadi, el Gobierno Vasco insiste en la importancia de que el bonito salga al mercado de manera diferenciada. Por ello, se ha reforzado la línea mantenida en los últimos años identificando con el distintivo Eusko Label el mayor número de piezas posibles e implicando al sector al máximo. «De este modo, los consumidores que acudan a las pescaderías pueden saber con total certeza que el bonito que están comprando está pescado por nuestros arrantzales, que es de Euskadi y de calidad», subraya la consejería.

Asismismo, el Gobierno Vasco recuerda que, a través de HAZI, lleva a cabo distintas acciones para dar a conocer el producto, aumentar su notoriedad y ventas a través de actuaciones promocionales en pescaderías de Euskadi, degustaciones de bonito a la parrilla en los diversas fiestas populares, y publicidad en establecimientos y eventos.

El Ejecutivo Vasco hace hincapié, además, en que el bonito con label vasco es un pescado de alta calidad capturado de uno en uno y sin redes, con artes de pesca tradicionales: caña (cebo vivo) y cacea o curricán. «Estos métodos, además de mejorar la calidad del pescado, garantizan la sostenibilidad de los caladeros y el mantenimiento de los recursos marinos». El pescado se reconoce por llevar en su cola una precinta blanca de seguridad inviolable con el símbolo Eusko Label y otros datos como, por ejemplo, un número único de control.

Los barcos de bajura han dejado atrás la costera de la anchoa, cuya temporada se ha cerrado con unas capturas de 14.485 toneladas hasta junio, lo que supone un sensible incremento (19%) respecto a las 12.181 registradas en el mismo periodo del 2016. Aunque aún les queda un remanente del 15% del cupo que se podrá empezar a pescar a partir de este mismo mes de julio.

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