Los concursos de acreedores rompen su tendencia y crecen un 14,8% en Euskadi

La empresa de muebles de cocina zumaiarra Xey es una de las que han sufrido el golpe de la insolvencia en Gipuzkoa este año./MIKEL FRAILE
La empresa de muebles de cocina zumaiarra Xey es una de las que han sufrido el golpe de la insolvencia en Gipuzkoa este año. / MIKEL FRAILE

El número de insolvencias de empresas avanza en la primera mitad de este año y muestra «un techo», advierte la patronal, «que es más alto que el que había antes de la crisis». Confebask dice que hay que «tener las antenas en alerta» y reconoce «cierta preocupación».

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

«El semáforo no está en rojo, pero no es menos cierto que veníamos de un tiempo de mejora en lo que a los concursos de acreedores de empresas en Euskadi se refiere, y ahora la luz, sin embargo, está en amarillo». Son palabras de Pablo Martín, responsable del departamento económico-financiero de la patronal vasca, Confebask, quien, a la luz de los últimos datos oficiales, que revelan un repunte notable de las quiebras, advierte de que «hay que tener las antenas atentas».

Los casos más mediáticos, como puedan ser los de Muebles Xey, CEL o Vicrila-incluso los de Fagor-CNA, en preconcurso, o La Naval, a las puertas de los juzgados de lo Mercatil- han vuelto a poner sobre la mesa de análisis la salud del tejido empresarial vasco.

Son casos aislados, se empeñan en resaltar, no sin razón, las Administraciones y los responsables políticos, pero también revelan parte de la realidad que viven las empresas. Los números del Instituto Nacional de Estadística (INE) son inapelables. En el caso de las firmas más grandes y con mas empleo, además, los concursos suelen ser la puerta de entrada a la suspensión de pagos de otras más pequeñas que trabajan como proveedoras de las primeras.

¿Y de cuántos casos hablamos? Según esa estadística, en el segundo trimestre del año, 85 empresas entraron en concurso de acreedores en el País Vasco, lo que supone un incremento interanual del 14,8%. Las alarmas no se encienden porque sean muchísimas compañías quebradas (once más que en el mismo periodo del año pasado), sino porque la tendencia de mejora constante que se venía experimentando desde hace bastante tiempo parece haberse quebrado.

Los datos

31 concursos de acreedores
de empresas se registraron en Gipuzkoa en el segundo trimestre de este año, por encima de los 25 del periodo enero-marzo.
85 concursos de acreedores
acumulaban los juzgados de lo Mercantil vascos hasta el mes de junio.

Esto es lo que pone el semáforo en amarillo. Esto y, matiza el veterano analista de Confebask, el hecho de que «aunque parece que este mos tocando techo y no vayamos a más, lo cierto es que estamos viendo niveles que son más altos que los que había antes de la crisis económica». «El número se estabiliza, pero...», añade, para revelar que «si antes de la terrible crisis hablábamos de unas cien empresas concursadas al año en el País Vasco, ahora podemos estar hablando de 200 o 250 en cada ejercicio». «Sí hay cierta preocupación», asegura.

¿Qué está sucediendo? No hay una explicación clara, pues el grueso del tejido productivo vasco sí está viviendo la recuperación. Martín apunta a un par de posibles motivos. Por un lado señala que el sistema financiero ya no es tan laxo como lo fue en su día, y que las entidades ya no prestan o refinancian con la 'alegría' que hubo antes de la crisis.

Junto a esto -lo vemos en algunos de los casos más sonados de los últimos meses- algunas empresas que sobrevivían casi asfixiadas desde hacía, quizás, cinco u ocho años, han perdido ya cualquier inyección de oxígeno, bien de los bancos, bien de sus accionistas, cayendo en un concurso al que, presumiblemente, estaban condenadas hace tiempo. «Muchas de las que ahora vemos en problemas han vivido con la espada de Damocles sobre sus cabezas durante un buen tiempo», añade.

Muchas de las quiebras de las grandes industrias arrastran a su vez a sus proveedores habituales AGUAS ABAJO

Entre un 90% y un 95% de las empresas que entran en concurso de acreedores logra enderezar su rumbo ESCASA SUPERVIVIENCIA

Lo que está claro es que el movimiento va a más. Según detalla el último informe 'Evolución del tejido empresarial en la Comunidad Autónoma Vasca' -publicado el pasado día 13 por Confebask-, ese repunte de casi el 15% multiplica por cinco la velocidad registrada por las mismas quiebras empresariales en la comunidad autónoma entre los meses de enero y marzo.

En ese periodo (el primer trimestre) se registraron 72 procedimientos, lo que supuso un repunte interanual de 'solo' un 3,3%. Así las cosas, es esa velocidad en la declaración de las insolvencias la que preocupa. Desde que empezó la crisis, apunta el informe de Confebask, 3.551 empresas (de todos los tamaños y formas jurídicas) han entrado en concurso de acreedores en Euskadi. El problema es que, aquí como en el resto de España, cuando una insolvencia empresarial entra en los juzgados es terriblemente complicado que pueda enderezar el rumbo después.

Las estadísticas señalan que el índice de supervivencia de las firmas quebradas (solventado el concurso y en manos de un nuevo propietario si ha habido liquidación o en las mismas si se logró un acuerdo con los acreedores) no llega al 10%. Es más, los expertos cifran en entre un 90% y un 95% el grado de mortandad de las compañías concursadas.

Una de las razones de tan funesta perspectiva, más allá de los problemas que hoy tiene la banca para 'tragar' deudas impagadas, es que la entrada en concurso de acreedores -muy al contrario de en otros países- es un estigma al que pocas veces se sobrevive. Por eso los gestores suelen apurar antes de activar el preconcurso; normalmente, hasta el límite en que, después, en el juicio, se les pudiera acusar a ellos de haber provocado la insolvencia.

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