Cevital resucita la antigua filial francesa de Fagor Electrodomésticos, superando las ventas de 2013

Gráfico
La fábrica que Brandt 'heredó' de Fagor Electrodomésticos en Orleans se dedica a la fabricación de hornos, placas de inducción y cocinas.

Tras 300 millones de inversión, Brandt ha recuperado el 76% de la cuota que tuvo la vasca. El conglomerado argelino, que pujó sin éxito por los activos de la cooperativa en Euskadi, ha triplicado el margen y multiplicado por dos la facturación en tierras galas en tres años

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

En estos días en los que la zozobra ante un futuro incierto regresa a muchas casas de trabajadores en Arratasate y que todas las miradas se dirigen a CNA- Fagor, de nuevo al borde de la insolvencia, quizás sea el momento de analizar qué fue de aquellas otras unidades productivas que, junto a la matriz, entraron en concurso de acreedores cuando la que fue la 'joya de corona' de la Corporación saltó por los aires. De averiguar, por ejemplo, cómo le han ido las cosas a Brandt, la rama francesa de Fagor Electrodomésticos; una división que fue muy importante para FED (la cooperativa la adquirió por 162,5 milones de euros en el año 2005), dotada de una notable capacidad productiva y de una valiosa propiedad industrial y que, de la noche a la mañana, tuvo que declararse en concurso (en el país vecino no existe la figura del preconcurso) al ver cómo sus proveedores le hacían luz de gas por los impagos en Euskadi.

Cuatro años después de aquello, se ha puesto en contacto con el Grupo Brandt, hoy en manos del conglomerado argelino Cevital (aquel que pujó sin éxito por las unidades productivas de FED en Euskadi, que finalmente acabaron an manos de Cata) y pilotado por un viejo conocido en Gipuzkoa, Sergio Treviño; el mismo que poco antes de que todo se fuera al garete, y procedente de la propia Brandt, asumió la dirección general de una Fagor Electrodomésticos que ya tenía un pie en la tumba. Ese Treviño que, según recientes declaraciones a este periódico de la consejera de Desarrollo Económico del Gobierno Vasco, Arantxa Tapia, «fue el único que dio la cara».

Pues bien, el grupo argelino (un 'holding' de empresas de la familia Rebrad, que factura 2.500 millones de euros y 14.500 trabajadores) ha logrado resucitar Brandt, que se acerca al objetivo que los nuevos propietarios se pusieron al inicio de su desembarco en el Viejo Continente, el de ser «un actor relevante en el mercado europeo, de Medio Oriente y del norte de África en el negocio de la fabricación y distribución de electrodomésticos».

Fuentes de Brandt explican que, «tras invertir 300 millones de euros en desarrollo industrial, nuevos productos, instalaciones y en recuperar la confianza del mercado y consolidar el segmento internacional», el grupo ha multiplicado por tres su rentabilidad -que ahora está en niveles récord en seis años- y más que por sus sus ventas. De hecho, la facturación supera ya a la que se registró en 2013, el último año 'normal' de Fagor Electrodomésticos.

Oportunidad de oro

Cevital vio en la quiebra de FED una oportunidad de oro; el conglomerado solo ensamblaba electrodomésticos, y Fagor era la oportunidad para dar el gran salto a Europa. Por eso pujó por los activos en Euskadi, en Polonia (muy importates para Francia, pues aquel país proveía a la filial gala de las lavadoras de carga superior) y en Francia, así como por las marcas galas (Brandt, De Dietrich, Sauter y Vedette, propiedad a su vez de Fagor Irlanda). Finalmente, Isaad Rebrad -el patriarca del grupo- solo salió victorioso en Francia.

Las claves

Independencia
A cierre de 2016, el 54% de la cifra de negocio correspondía a productos producidos por el grupo, no por terceros.
Dos ejes. Brandt defiende que su estrategia pasa por dos ejes
la internacionalización y la potencia del proyecto industrial.
Inversiones
Cevital inyectó 180 millones de euros solo para arrancar la firma tras el concurso.

En el País Vasco, Cevital ofreció 28 millones al contado y 350 empleos, que quedaron en agua de borrajas frente a los hasta 48 millones y 705 puestos de trabajo que se suponía traería Cata a Arrasate. En Polonia, el concurso de acreedores se alargó enormemente (de hecho, se acabó el pasado invierno), y los argelinos se cansaron de esperar.

Así las cosas, Cevital se tuvo que olvidar de lo que marcaba su plan estratégico original, que contemplaba la compra de todo Fagor Electrodomésticos y que ofrecía unos números más lucidos de los obtenidos hasta ahora. Hubo que reajustar todo para empezar de aspiraciones má modestas.

Conquistado Brandt, por el que se pagaron 37 millones, explican en el grupo galo, Cevital se marcó una estrategia en cuatro fases, que comenzó el 16 de abril de 2014, el día siguiente a la adjudicación de la filial francesa de la cooperativa vasca. Se trata la de la estabilización y la recuperación de la confianza del mercado, la de la consolidación de Francia y el lanzamiento de nuevas filiales, la del desarrollo y apertura de nuevos segmentos y la del crecimiento y la puesta en marcha en Algeria de un gigantesco complejo industrial.

En el capítulo laboral, la Justicia francesa obligó a los argelinos a mantener durante dos años 1.200 empleos y acompañar (dotar de carga de trabajo) durante ese tiempo a dos emplazamientos secundarios, que empleaban a 450 personas, mientras se reindustrializaban. Cumplido el compromiso, hoy la gala, que ha recortado 200 puestos indirectos y ha sumado otros 70 directos, cuenta con una fuerza laboral de 1.000 personas en el país vecino y de 3.500 en global.

Al principio, aseguran las mismas fuentes, «se trataba de tomar inercia, de que hubiera cierta rotación automática». «Solo para esto, se invirtieron cerca de 180 millones de euros, que sirvieron también para impulsar las filiales en lugares como Argelia, Marruecos, España o Asia», añaden. Ya en 2016, Brandt lanzó una nueva plataforma industrial en el segmento de cocción. Y dio un paso de gigante al levantar en Setif (a 300 kilómetros al este de Argel) la primera de las dos fábricas con que cuenta en aquellos lares.

A finales de 2016, Brandt estaba presente en 60 países, con seis filiales comerciales (Francia, Algeria, Asia, Marruecos, Túnez y España) y tres fábricas (Orléans -que hace hornos y placas de inducción- y Vendôme -cocinas, microondas, y placas de inducción y vitrocerámicas- en tierras galas, y Setif 1, dedicada a lavadoras de carga superior), facturando 410 millones de euros.

Cevital, que peleó en su día por FED, factura hoy 2.500 millones y emplea a 14.500 personas

Hoy, el 54% de la cifra de negocio de la compañía corresponde a productos que hace la propia Brandt y el resto a aquellos que recibe de terceros y comercializa con sus marcas. La previsión es que en 2020 el 80% de lo que venda sea de producción propia.

Setif II

El próximo hito industrial, que se ha retrasado algo sobre los planes iniciales, es la apertura de la segunda fase de Setif. Allí, Brandt fabricará lavadoras de carga frontal, refrigeradores, lavavajillas o climatizadores, entre otras cosas. Además, subrayan desde la cúpula del grupo, en París, se pondrá en marcha allí una unidad propia de I+D.

Según los últimos datos de la empresa, Brandt produce 650.000 unidades anuales en Francia (todo en el segmento de cocción), que se suman a las 406.000 que salen de Argelia. La estimación de la firma es que para 2020 la capacidad productiva global se sitúe en 8 millones de aparatos al año. Y, más importate que eso, resaltan, «es que en 2017 ya no se va a depender tanto de Francia, pues supondrá menos de la mitad de la cifra de negocio total del grupo; algo inédito en nuestra historia».

En la actualidad, el reparto de esos 410 millones de euros de ventas totales se realiza en cuanto a su origen como sigue: 242 corresponden a Francia; 113 millones, a Argelia; 18, a Asia, donde la actividad del grupo está muy ligada al devenir del mercado inmobiliario; 15 millones se venden en Marruecos, y 4 en España.

Las cifras

37 millones
de euros pagó Cevital por Brandt. De esa cantidad, 25 millones correspondieron a las marcas galas, y el resto por elñ 'stock' y los activos productivos.
60 países
son los que, de una u otra manera, tienen presencia de la multinacional, que cuenta con cinco filiales y tres fábricas.

La firma pone en valor que su apuesta por Brandt era clara desde el inicio y que esos 300 millones de inversión han servido para cosas tan dispares como relanzar la presencia de Brandt en los lineales de los distribuidores, a levantar fábricas, comparar utillaje industrial, desarrollar productos y plataformas nuevas, construir centrales de suministro eléctrico para sus factorías, relanzar co programas especiales marcas como De Dietrich (la gama más alta) o concebir, diseñar y producir lavadoras de nueva generación.

Ave Fénix

Una de las cosas de las que Brandt se muestra más orgulloso es de haber recuperado un 76% de la cuota de mercado en Francia que tenía la antigua fililal gala de Fagor Electrodomésticos cuando quebró. El grupo, señalan desde la capital parisina, «tiene el doble mérito de haber logrado ese vuelo del Ave Fénix trabajando o compitiendo solo en un tercio de todo el mercado, pues no se trabajan todos los productos». Aún así, insisten las mismas fuentes, «Brandt es líder o colider en hornos, cocinas, lavadoras top y encimeras de inducción». «Somos el cuarto actor en el mercado», remachan.

Si se analizan los fríos números, no le ha ido mal a la compañía del conglomerado Cevital, pues ha recuperado quince puntos de margen sobre coste variable entre los años 2014 y 2016. De hecho, esa ratio supera hoy el 20%, la cota más alta de los últimos seis años. ¿Y el resultado? ¿Y la última línea del balance? Brandt confiesa que «después de aproximarnos al equilibrio en 2016, la previsión es la de que la sociedad entre en una dinámica de beneficios en 2017».

Para los próximos años, los planes de la empresa pasan por sacar chispas a su red internacional y lanzar nuevas plataformas para lavadoras, lavavajillas, secadoras, refrigeradores y congeladores, así como potenciar los negocios de placas de inducción y de cocinas en la planta de Vendôme.

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