Los casos más sonados

La plantilla de Donostia 2016 o la de Nicolás Correa en Itziar son algunas de las que han engrosado la lista de rescisiones

P. A. SAN SEBASTIÁN.

Solo algunos casos de rescisiones saltan a las páginas de los periódicos, los más mediáticos. Entre los que se han dado a conocer públicamente en este primer semestre en Gipuzkoa destacan dos. Uno de ellos es Donostia 2016, la empresa creada para gestior la capitalidad cultural y que una vez concluida dicha labor se ha finiquitado en el primer semestre de este año. Se ha hecho a través de un ERE de extinción, que ha dejado en la calle de forma progresiva a 42 personas. El grueso en marzo, al rescindir el contrato a una treintena de empleados, otros ocho en mayo y los cuatro últimos tuvieron lugar en julio.

Otra empresa que ha sufrido los últimos coletazos de la crisis ha sido la emblemática firma de máquina-herramienta Nicolás Correa, de Itziar, que decidió cerrar las puertas de la factoría guipuzcoana para concentrar toda su producción en la planta burgalesa toda vez que la dirección consideraba «insufiente» la facturación de ambas empresas, que tras la recesión se había consolidado en 44 millones anuales. A pesar de que la compañía ofreció a los 58 empleados de la planta de Itziar su recolocación en la sede central del Grupo Correa, finalmente se acogieron a la rescisión de los contratos.

Y una tercera que ha saltado a los medios es Unipapel de Aduna, que cerró sus puertas en febrero y solicitó la extinción de los 70 empleos de dicha planta, además de otros 223 de sus centros de trabajo de Madrid y Logroño. Unas rescisiones que no figuran en las estadísticas del Gobierno Vasco por estar implicadas otras plantas fuera de Euskadi.

Esta lista seguirá engrosándose en lo que resta de año, ya que ha habido otras empresas que han cesado su actividad a las puertas del verano, con la consiguiente destrucción de empleo, que se reflejarán en los próximos meses, ya que suele producirse un decalaje hasta que oficialmente se tramitan y se registran los EREs de rescisión en las estadísticas.

Una de ellas es la empresa Ingemar de Usurbil, que está inactiva desde hace varios meses, y cuya dirección ha presentado un ERE de extinción para 72 trabajadores en el Juzgado de Lugo. La empresa entró en concurso de acreedores el 12 de enero, con una deuda total de 50 millones y pérdidas acumuladas en los últimos años de una magnitud similar.

Pero a estos casos se sumarán otros en los próximos meses, como es el de Muebles Xey, que comunicó a primeros de julio la liquidación de la empresa y el despido de 170 empleados. Se trata de otra empresa emblemática del territorio que no ha podido sobrevivir a los embates de la crisis.

Y no podemos olvidarnos de Fagor-CNA, que tiene previsto presentar hoy un ERE de extinción para toda la plantilla, lo que supondrá otros 327 empleos destruidos.

Fotos

Vídeos