Orkli, el campeón oculto de Ordizia

Tecnología. A la izquierda y sobre estas líneas, el laboratorio donde Orkli prueba nuevas soluciones en el segmento de la combustión. En las otras dos imágenes, un robot colabora con un operario en la fabricación de grupos magnéticos y una placa de OKSol./MICHELENA
Tecnología. A la izquierda y sobre estas líneas, el laboratorio donde Orkli prueba nuevas soluciones en el segmento de la combustión. En las otras dos imágenes, un robot colabora con un operario en la fabricación de grupos magnéticos y una placa de OKSol. / MICHELENA

La cooperativa del Grupo Mondragón invierte cerca de 20 millones cada año y aborda nuevos negocios

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

¿Sabe usted qué es un campeón oculto? ¿Le constaba que Euskadi reúne a, al menos, una treintena de estas empresas? Para resumir podemos decir que esos diamantes industriales son pequeñas o medianas compañías tremendamente innovadoras y líderes absolutos en todo el mundo en sus respectivos nichos de mercado. Según el último estudio del Instituto Vasco de la Competitividad-Orkestra, la ratio de estas firmas respecto a la población es aquí comparable a la de Suiza, Austria o la media alemana. Una concentración que habla bien claro de la apuesta por la excelencia del tejido productivo local.

Pues bien, una de esas joyas es la cooperativa del Grupo Mondragón Orkli, que desde Ordizia reina, con un 60% de la cuota de mercado global, en el ámbito de la seguridad termoeléctrica, donde sus termopares y grupos magnéticos (que, unidos, velan por que no se produzcan fugas en los electrodomésticos en los que conviven fuego y gas) están instalados en los mejores fabricantes de los cinco continentes; de hecho, la cartera de clientes abarca desde Bosch a Indesit, pasando por Siemens, Rowan o Whirlpool.

Junto a esto, la firma pilotada por Patxi Lopez Urkiola disfruta de la tecera posición mundial en el segmento de la hidráulica aplicada a los calentadores; esos tubos de latón que aparecerán si miramos desde abajo nuestro calentador de gas de casa. Por si fuera poco, la empresa cuenta con otra actividad, la de calefacción, en la que produce desde válvulas de radiadores a sistemas de suelo radiante y equipos de distribución de agua caliente.

«Seremos proactivos en operaciones y alianzas, ha llegado el tiempo de la colaboración»

En esa tesitura (líder sin contestación y facturando más de 200 millones de euros al año, de los que el 80% corresponde a mercados exteriores), más de uno se podría echar a dormir. Pero Orkli se ha conjurado para abrir nuevas categorías, inventarse nuevos negocios y fabricar aparatos innovadores en segmentos ya conocidos o, incluso, inexplorados hasta ahora.

¿Cómo? Con ganas de crecer y apoyados en un esfuerzo inversor en innovación y tecnología que ronda los 20 millones de euros anuales. Así consta en el nuevo Plan Estratégico de la cooperativa, que recoge esa filosofía de no parar quieto para ganar, sencillamente, oportunidades de futuro. «Nosotros queremos aportar soluciones complejas, en mercados con altas barreras de entrada, legislaciones restrictivas y márgenes altos; queremos hacer lo difícil, lo que no hacen los demás», explica un apasionado Lopez.

Prueba de ese hambre imparable es el salto que dio Orkli en 2013, fruto de una intensa reflexión interna durante la preparación de la actual hoja de ruta. En aquel trabajo, que en parte fue una suerte de examen de conciencia, participaron 158 personas en 18 jornadas a las que fueron invitados 16 expertos ajenos a la empresa y al Grupo Mondragón. «Se trabajó mucho y bien», recuerda el responsable de Orkli.

«Éramos y somos muy buenos en el latón, en la parte de hidráulica de los calentadores, pero dentro de este negocio ¿podíamos hacer algo más? ¿algo distinto? Y surgió la disyuntiva de empezar a fabricar conducciones de plástico, que al principio puede dar algo más de margen, eso sí, con lo que nos hubiera costado en términos fabriles y de formación de la gente, para, al final, seguir en el mismo rubro y compitiendo con decenas de productores más baratos. La alternativa era dar el salto a la parte de la combustión, del calentamiento del agua. Y nos atrevimos», explica.

«Lideramos nuestro sector gracias a estar cerca del cliente allí donde esté el»

Un salto que no fue al vacío, pues se apoyó en diversos pilares. El primero, relata Lopez, en el hecho de que «dentro del mundo de los calentadores de agua ya éramos conocidos». «Ya teníamos un prestigio, y no fue tan difícil como empezar absolutamente de cero, aunque hubo que pelear mucho», recuerda. Otro hito importante en este «viaje empresarial», como lo define Patxi Lopez, fue la integración en el seno de Orkli de una pequeña cooperativa de Mondragón llamada Ceramat que, sin demasiado éxito, había empezado a investigar con los quemadores de fibra de cerámica.

Sin duda, el gran paso fue la adquisición a finales de 2015 del 40% (con la opción de, en el futuro, hacerse con un 10% adicional) de la empresa familiar italiana Valmex, especializada en intercambiadores de agua y todo un referente en esa parte del sector de los calentadores que se decidió explorar, la de dar temperatura y no solo transportar por los tubos al líquido elemento.

En serio

Ahora la oferta es más completa, casi integral, lo que abre muchas más posibilidades de negocio y consolida a la cooperativa en el mundo como un actor más global. «Somos gente seria, y la operación de Italia nos sirvió para que los eventuales clientes dijeran '¡vaya, vienen en serio!», afirma.

«Aquello fue un salto de gigante para nosotros; es como si te dedicas a fabricar neumáticos y un día decides que vas a intentar fabricar ruedas y compras Valmex, que es un reputado constructor de llantas», resume el ejecutivo, que no oculta que los inicios han sido complicados pero gratificantes.

«Aportamos soluciones complejas en mercados con barreras; cosas que no hace nadie más»

«Una de las cosas de las que más orgullosos estamos en la empresa es de que ese nuevo negocio de los sistemas de combustión ha generado 28 puestos de trabajo de calidad y alto valor añadido en tan solo tres años», añade. Según las estimaciones de la cooperativa, el segmento hidráulico (el de los tubos de latón) facturará unos 35 millones de euros este año, mientras Valmex logrará unas ventas totales (hay que recordar que Orkli se apunta un 40%) de algo más de 55 millones.

ASÍ ES ORKLI

La empresa
Creada en 1974, Orkli cuenta con 1.100 trabajadores repartidos entre Ordizia, Italia, China y Brasil. Vende 210 millones de euros y exporta el 80% de su producción.
Presencia internacional
Tiene clientes en los cinco continentes, y su expansión tiene como fundamento la mimetización con el entorno mediante ejecutivos locales.
Áreas de negocio. Son tres las áreas de negocio
seguridad termoeléctrica, calentamiento de agua (hidráulica y combustión) y calefacción.
Plan Estratégico
Su 'hoja de ruta' 2017-2020 tiene cuatro ejes, que son la internacionalización, la innovación, la rentabilidad y el proyecto compartido.

Lopez se demuestra completamente partidario de las alianzas, de trabajar con otros, y hasta de las compras, aspecto este en el que no renuncia a ser «proactivo». «Queremos ser promíscuos», bromea.

«Se ha acabado el discurso ese de la sociedad de la innovación, eso se da por supuesto, ha llegado el tiempo de la sociedad de las alianzas; nosotros las buscamos y las cerramos con empresas como Mondragón Assembly o Lazpiur en nuestras líneas de producción, con centros tecnológicos especializados en el negocio de los calentadores o con 'start-ups' como Embeblue, una pequeña firma navarra con la que trabajamos en Ekanban, un sistema inteligente y no intrusivo para el control de la producción que hemos instalado en nuestra casa, en la de los clientes y hasta en la de los proveedores y que queremos comercializar», señala.

En el área de la calefacción, en la que es colíder en el apartado de los suelos radiantes junto a una firma sueca, la innovación -uno de los ejes del plan estratégico de Orkli- ha permitido a la cooperativa alumbrar una solución novedosa para gestionar el agua caliente sanitaria (la que usamos en casa) a través de un calentador solar térmico. Se trata de OK-Sol, una solución propia, integral, sencilla y basada en placas de acero al tungsteno. «La hemos instalado en nuevos bloques de viviendas, pero también estamos hablando con la ONU por si pudiera encajar en los campos de refugiados», apunta.

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